dilluns, 14 de març del 2016

Estado de alarma climática: se han superado los +2 ºC

Post publicat al web Usted no se lo cree
Nunca hubiera querido publicar este post. Nunca había pensado que, de tener que hacerlo, iría a ocurrir tan temprano. Lo que está ocurriendo es realmente extraordinario.
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Antes que nada, una cierta “buena” noticia. En los dos últimos años las emisiones no han aumentado. Algunos creen que las emisiones han llegado al máximo, que estamos superando  el “pico de emisiones”. Es posible que estemos entrando en terreno desconocido: ni un solo economista había previsto esta situación en los escenarios de futuro que el IPCC les solicitó en su día. Tranquilos por ahí, las emisiones, o sea el crecimiento económico, no cesarían de aumentar… decían. O decían que una cosa no tiene que ver con la otra.
Ahora las malas noticias. La concentración de CO2 en la atmósfera ha experimentado el mayor aumento nunca registrado: de +3,76 ppm, de febrero 2016 a febrero 2015. En este punto hay que ir con cuidado de no confundir flujos con acumulaciones, y creer que una reducción de las emisiones equivale a menor forzamiento climático. No es así. Lo que fuerza el clima es la concentración, no las emisiones. Y es lógico que la concentración atmosférica de CO2 siga aumentando al nivel de emisiones actual. Por mucho que disminuyan las emisiones la concentración seguirá aumentando, salvo que fueran tan ínfimas que la biosfera y los océanos pudieran absorberlas todas ellas.

Pero ¿por qué ha aumentado tanto la concentración? ¿Cómo es posible que ambas cosas – detención del crecimiento de emisiones, y récord en aumento de la concentración – sean ciertas simultáneamente? Pues el problema real es que, con emisiones constantes, o incluso disminuyendo en 2015, la concentración haya aumentado como nunca. Esto nos sugiere la presencia de alguna otra fuente de GHG vertiendo a la atmósfera, además de nosotros. ¿Cuál puede ser?
¡La propia Tierra! Si amigos, la realimentación positiva es esto. Ya no podemos evitar que la Tierra emita, y que esas emisiones propias sean ahora ya superiores a su propia capacidad de absorción por parte de la biosfera. Lo normal, lo que estabilizaba el clima, era esta autorregulación que se ha perdido, al parecer.
¿Tiene dudas? Pues esta semana ha sido publicado en Nature, y firmado por 23 autores, todos ellos los mejores especialistas mundiales en el ciclo del carbono, un paper con el título: “The terrestrial biosphere as a net source of greenhouse gases to the atmosphere”. De confirmarse esta tendencia, todo apunta a que habríamos perdido ya el control de la situación – si es que alguna vez lo tuvimos. Runaway climate change, le llaman.
Además el hielo del Ártico ha alcanzado su mínimo invernal desde que se mide. Claro, se han registrado temperaturas hasta 16ºC superiores a lo habitual. El nivel del mar está aumentando por encima de lo previsto en los peores escenarios. Son ya +3,2 mm/año en lo que va de década, y aumentando. En la década anterior fueron +2 mm/año.

Espeluznante dato de temperatura de febrero

Todos estos datos palidecen frente al dato de temperatura de febrero que ayer publicó la NASA. La temperatura media de la Tierra del mes de febrero fue superior en+1,35ºC  a su referencia, que es parte de la segunda mitad del siglo XX. De febrero a enero ha habido un salto de nada menos que +0,21 ºC. Por cierto que de octubre de 2015 a septiembre de 2015 ya hubo un salto de 0,24 ºC, pero todos esperábamos que fuera pasajero, un outlier. Por el contrario, ha ocurrido otra vez. O sea casi medio grado en seis meses. Lo que hasta ahora requería entre dos y tres décadas: lo nunca visto.
La peor de todas las noticias es que hemos alcanzado virtualmente los +2C. En rigor, estamos a más de +1,95 ºC. Pues para convertir el dato mensual a la referencia de 1880, que es el año en que la NASA comenzó a registrar la temperatura mundial, hay que añadir +0,6ºC. Y algo más, que nadie sabe exactamente muy bien cuánto, para referirnos a la era preindustrial (entendida previa a 1750, al iniciarse las emisiones fósiles fuertes en UK). A todos los efectos, hemos superado técnicamente los temidos +2 ºC. Si es por primera vez, o es para siempre, está todavía por ver.
Si todo esto a alguien le sugiere que lo que se vivió en Paris hace solo unas semanas fue una auténtica farsa y un magnífico paripé es que se acaba de dar cuenta de cuán mal equipados estamos para lidiar con la que se nos viene encima. Vendrá bien también para darse cuenta de cómo uno es abducido por los medios de comunicación al uso si se ha quedado con la imagen general que de la conferencia de París se ha hecho llegar al público: ha habido acuerdo. Todo bajo control. Mientras tanto, procuren apagar las luces que no usen, así ayudarán a salvar el planeta. Pero no dejen de crecer, ahora pintando en verde. Y, al cabo de dos meses de nada, +2ºC.
¿Pero en qué mundo vivimos?

¿Y subiendo?

¿Podría la temperatura disminuir en el futuro, siquiera levemente, o como mínimo cesar de aumentar? Si, esto podría ocurrir a partir de 2017, o incuso a finales de 2016, al cesar el fenómeno de la corriente oceánica del Pacífico Sur El Niño. También podría disminuir el mes que viene. Puede ser, pero nadie lo sabe.
Niños de la intensidad de éste no hay muchos, y se asegura que el cambio climático los potencia. En el Niño fuerte anterior la temperatura no había alcanzado, ni de lejos, niveles como los actuales. De hecho, en febrero de 1998, el máximo anterior con un Niño de intensidad similar, la temperatura fue 0,846 C inferior. Desde luego, el efecto invernadero aumentado se hace sentir. Pero en marzo de 1998 había disminuido más de 0,3ºC respecto al pico del mes anterior, y esto podría volver a ocurrir.
O no. Porque si la Tierra ya emite por su cuenta, si el Ártico está ya tan recalentado que las emisiones de metano están fuera de toda medida, si la situación actual es tal que ya hemos superado los tipping points más peligrosos, entonces…
Entonces estar en este punto es realmente desconcertante, y profundamente perturbador. El sistema climático podría estar muy bien ya en overdrive, runaway, abrupt climate change. Nadie puede asegurar que no es así, y la evidencia que vamos teniendo hasta ahora va mucho más en esta dirección que en la de la moderación. Allá quien quiera moderarse para mantener la estética.
Al mismo tiempo, por lo menos a día de hoy, es también arriesgado proclamar con seguridad suficiente que el ritmo actual de calentamiento vaya a proseguir, pues reaccionar a los datos mes a mes, incluso año a año, siempre constituye una cierta osadía.
O tal vez sea el vértigo interior lo que me hace detenerme aquí.


dissabte, 12 de març del 2016

Enquesta y recomanacions de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sobre l'economia col·laborativa

Article publicat a El País

Enllaç a l'enquesta de la CNMC:
RESPUESTA ADIGITAL A LA CONSULTA DE LA CNMC SOBRE ECONOMÍA COLABORATIVA

Competencia propone que la vivienda habitual se pueda alquilar a turistas

La Comisión publica los resultados de una encuesta sobre economía colaborativa




Oferta de un apartamento turístico de Airbnb en Barcelona.


La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) continúa en su lucha para impulsar la economía colaborativa. Así lo confirman los resultados de la encuesta pública que lanzó a finales de 2014 entre ciudadanos y agentes económicos, y que se ha publicado este viernes. El documento, que se centra en los sectores del alojamiento y del transporte —al ser las dos áreas que más inversión recibieron a nivel mundial—, ofrece una serie de recomendaciones para llevar a cabo una liberalización que elimine las “restricciones innecesarias de acceso al mercado”. Ofrecer la posibilidad de alquilar la residencia permanente para uso turístico, eliminar las tarifas fijas del taxi o el número cerrado de licencias son algunas de las propuestas que pone encima de la mesa.
Para recabar toda la información posible y garantizar la máxima participación de la ciudadanía y de los actores económicos involucrados, el regulador ha lanzado este mismo viernes otra ronda de preguntas, que se quedará abierta hasta el 17 de abril. El organismo informa que ya ha recibido más de 100 respuestas en este primer día de consulta. Finalizado el plazo, se elaborará toda la información obtenida y se emitirá un informe.
La CNMC ya lleva tiempo pronunciándose a favor de una modernización de la normativa que favorezca nuevos modelos de negocio. Consciente de que el fenómeno de la economía colaborativa “es imparable”, y que su crecimiento ha sido en origen impulsado por las mismas “ineficiencias” en la regulación, insiste en que las leyes existentes se han vuelto “obsoletas” frente a este nuevo escenario, que no solo conlleva retos sino brinda grandes oportunidades.

La economía colaborativa movió 12.890 millones de dólares en el mundo en los primeros nueve meses de 2015
El potencial de la sharing economy, subraya el regulador, es enorme: este sector movió, solo en los primeros nueve meses de 2015, 12.890 millones de dólares a nivel mundial. Pero las ventajas no se acaban aquí: la CNMC reconoce que el auge de este fenómeno brinda “una oportunidad, difícilmente repetible”, para replantearse y revisar las normas de “regulación económica eficiente y de fomento de la competencia”.
Esta revisión normativa, sin embargo, no se debe reducir a una mera liberalización de determinados sectores económicos —factor que suscita la polémica de diferentes gremios, en particular de taxistas y hoteleros—, sino debe ir acompañada por una adecuación en los impuestos y en las cotizaciones para favorecer el cumplimiento fiscal y evitar fomentar la economía sumergida. Las ventajas, concluye la CNMC, son muchas: gracias a la economía colaborativa, “el sector público, a todos los niveles, tiene la oportunidad de rediseñar [...] su obtención de rentas fiscales y laborales, aprovechando la capacidad de generar actividad económica de las plataformas y de sus usuarios”.

Sí a la posibilidad de alquilar la residencia permanente 

La normativa de las viviendas de uso turístico, según la CNMC, contiene numerosas restricciones a la entrada de nuevos actores, sobre todo desde que la competencia en la materia ha sido transferida a las comunidades autónomas. Pese a ello, recuerda que las estadísticas del sector subrayan que una parte importante de los turistas extranjeros que llegaron en 2014 (el 19,3%), afirmaron haberse alojado en viviendas propias, de familiares o de amigos, y 7,4 millones en viviendas alquiladas. Para que se recojan los logros de la economía colaborativa, sugiere que la oficina estadística añada una nueva categoría a las actualmente existentes (hotel, camping, apartamento turístico y alojamiento rural).
Por otro lado, para garantizar una “regulación económica eficiente”, el regulador recomienda eliminar cualquier tipo de moratoria en la autorización de nuevas viviendas turísticas, y propone subsanar eventuales externalidades a través de otros mecanismos, como tasas o impuestos. Además, sugiere eliminar la obligatoriedad de inscribir las viviendas turísticas en un registro, así como suprimir los requisitos de estancia mínima o máxima y las limitaciones al tipo de vivienda que puede ser alquilada con fines turísticos. Con el mismo objetivo, propone que ya sea posible alquilar la residencia permanente así como una vivienda por estancias.

Liberalización del sector del taxi 

En cuanto al transporte, la CNMC insiste en que la existencia de un sistema de licencias y de tarifas reguladas ha llevado el sector a cerrarse a la competencia, “con la consiguiente pérdida de bienestar para los usuarios”. Por ello, recomienda eliminar la limitación existente al número de licencias y suprimir las tarifas reguladas, para que los precios se fijen libremente y se ajusten a las “circunstancias del mercado”.
También recomienda suprimir los horarios obligatorios y los regímenes de descanso, así como permitir que los vehículos con conductor (VTC) puedan circular por las vías públicas y recoger clientes aunque no se hubiese solicitado el servicio con antelación. En cuanto al transporte interurbano en autobús, también sugiere flexibilizar el sector para favorecer la entrada de nuevos actores.


España necesitará invertir 385.000 millones para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de CO2

Article publicat a El Economista 
Enllaç a l'Informe de Deloitte 

Deloitte recomienda mantener las nucleares y el carbón durante el periodo transitorio para alcanzar los objetivos

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)
España necesitará invertir entre 330.000 y 385.000 millones de euros, unos 10.000 millones de euros anuales, para cumplir con los objetivos de reducción de CO2 establecidos por la Unión Europea para 2050, según el informe 'Un modelo energético sostenible para España en 2050' de Deloitte.
De este importe total, la mayor parte (entre 185.000 y 251.000 millones de euros) deberán destinarse a la generación eléctrica libre de emisiones -las renovables-, entre 50.000 y 59.000 millones de euros a redes de transporte y distribución energéticas, entre 38.000 y 73.000 millones de euros a eficiencia energética y conservación y entre 29.000 y 39.000 millones de euros al cambio de vector energético.
En la presentación del informe, el socio de Deloitte Alberto Amores destacó que estas cifras "son asumibles", ya que están en línea con la cantidad media anual invertida por el sector eléctrico durante la época de crecimiento.
Según Deloitte, para alcanzar ese compromiso de reducir las emisiones de carbono entre el 80% y el 95%, será necesario que el peso de la producción de origen renovable alcance en el horizonte de 2050 más del 90% del total, frente al 38% actual.
Esto quiere decir que de los actuales 52 gigavatios (GW) de renovables instalados en la actualidad se deberá pasar a entre 161 y 216 GW en 2050. Esta implantación de renovables requeriría además una capacidad de respaldo de unos 40 o 63 GW.
Además, la consultora considera necesario que se mantengan en funcionamiento tanto las plantas térmicas como las nucleares durante el periodo transitorio, ya que "para un mundo descarbonizado la nuclear tiene todo el sentido porque no emite y permite hacer un balance adecuado de aquí al 2030", señaló Amores.
Así, el estudio advierte de que el cierre prematuro de las centrales térmicas convencionales hoy instaladas -carbón y ciclos combinados- requerirá nuevas centrales de gas natural a partir de 2020, ya que en ese momento es previsible que todavía no estén disponibles las nuevas tecnologías de almacenamiento de energía necesarias para el respaldo del sistema, lo que significaría nuevas inversiones por valor de 3.500 millones de euros.
UN 100% DE VEHICULOS ELECTRICOS.
Deloitte también señala que para alcanzar estos objetivos medioambientales será necesario limitar los productos petrolíferos a usos en los que no hay alternativa, como el transporte aéreo, y sustituirlos en los demás usos por electricidad o por gas natural.
En este sentido, supone que en España prácticamente todos los vehículos deberían ser eléctricos en 2050, para lo que se debería vender en 2030 ya unos 750.000 vehículos; que el 60% del transporte pesado se tendría que realizar por ferrocarril, cuando actualmente el 95% es por carretera, y que el 90% de los consumos de cocina, calefacción y agua caliente en viviendas y empresas debería ser eléctrico.
ABARATARA UN 42% EL PRECIO DE LA ELECTRICIDAD.
Según el informe, la descarbonización permitiría rebajar en un 42% el precio medio de la electricidad que pagan los consumidores, al pasar de los actuales 120 euros por megavatio hora (MW) a entre 65 y 75 euros por MWh.
Este descenso se debe principalmente al aumento de la demanda, que se duplicaría por su electrificación, y a la desaparición ya en ese horizonte del déficit del sistema y de la retribución actual a las renovables, que estará ya amortizada.
Además, habrá una menor dependencia energética, ya que, estima, que en 2050 serán necesario entre 7 y 15 millones de barriles de petróleo, frente a los 416 millones de 2013.

divendres, 11 de març del 2016

L’ecosocialisme en la confluència d’esquerres

Article publicat a la revista Treball 
L’ecosocialisme en la confluència d’esquerres
Els canvis que s’estan produint a la política del nostre país tenen tres grans escenaris: el primer és l’ensorrament de les institucions sorgides del pacte de 1978, llastrades per la corrupció i el desmantellament dels serveis públics; el segon és  la incapacitat dels partits de proposar una sortida viable i socialment justa a les complexes dimensions de la crisi; i el tercer és la irrupció dels moviments-partits com Podem i plataformes locals, o les confluències, que han estat capaços de sintetitzar el rebuig i la indignació de la ciutadania, oferint alhora la possibilitat de visualitzar que el canvi ara és possible en tots els àmbits. Aquí rau la clau del seu èxit.
Ara, a al vista del gran èxit de En Comú Podem a les eleccions, hi ha sobre la taula una proposta per crear una nova força política d’esquerres. L’aposta de Podem per ocupar l’espai que històricament havia ocupat la socialdemocràcia (PSC-PSOE) dóna l’oportunitat a l’ecosocialisme de reivindicar el seu propi espai per aconseguir que la societat catalana torni a situar en primera línia els problemes ambientals. Des de fa uns anys les propostes “eco” semblen haver desaparegut de l’escena política, potser degut al pensament de què la crisi obliga a prioritzar els temes socials per sobre d’uns ambientals que ja resoldrem un cop superada la crisi econòmica. Aquesta visió és molt equivocada perquè la crisi social està íntimament lligada a la crisi climàtica i mediambiental. El denominador comú d’ambdues és el model basat en el creixement, el qual, primer, no aconsegueix créixer –per tant és un fracàs en el seu propòsit; segon, augmenta les desigualtats socials com mai s’havia vist; i tercer, amenaça la pròpia existència del l’ésser humà i la de les altres espècies.
El problema climàtic ens obliga a pensar en un futur amb proveïment exclusiu a partir de l’energia solar com durant mil·lennis havien fet les societats humanes. No va ser fins el 1850 que les societats industrials van començar a apropiar-se i consumir el gruix de les reserves energètiques fòssils del subsòl, amb el resultat d’un canvi climàtic i una forta contaminació a les ciutats, amb un nivell d’impacte sense precedents, posant en perill la pròpia espècie humana.
Per altra banda, el model de la II revolució tecnològica s’està esgotant, tant pel que fa a la capacitat de millora dels convertidors com de l’input energètic, els combustibles fòssils. El  rendiment del paquet tecnològic és decreixent i això es palesa en la continua davallada del creixement de la productivitat i del PIB que totes les institucions econòmiques internacionals ara reconeixen. Per incrementar el creixement hem perseverat en una estratègia d’inundació de recursos financers, per aixecar unes noves inversions que acaben alimentant el canvi climàtic, però sense solucionar els problemes. A més, a diferència del que havia passat a Europa, la substitució de treball per capital-energia ha portat a què la creació d’ocupació neta de feina es redueixi a cada nova innovació tecnològica. I cada increment de sou pel que lluiten els treballadores comporta, a causa de la globalització, una acceleració de la substitució de la feina humana per la màquina.  La majoria dels darrers informes publicats arriben a la mateixa conclusió, cada cop hi haurà menys feina retribuïda.
En paral·lel, el fenomen de la  financiarització de l’economia, la pressió del “capital” per desregular comerç i finances, la privatització dels serveis públics i el deteriorament dels sistemes fiscals progressius, ha portat a Europa a un descomunal augment de la desigualtat. No han funcionat les estratègies  de recuperació econòmica que posen les seves esperances únicament en polítiques de demanda i monetàries expansives. Fins avui cap govern social-liberal o conservador ha estat capaç de convèncer de què hi ha una sortida clara de la crisi que no sigui exportar l’atur a fóra del propi país, com és el cas de l’estratègia alemanya fonamentada en una devaluació salarial competitiva. Tampoc des de les files de la vella socialdemocràcia s’ha estat capaç de generar alternatives creïbles.
La crisi  en el model  de construcció de la Unió Europea fa més palès el seu dèficit democràtic i de manca de projecte social. Per això es fan  imprescindibles propostes de redemocratització europea i de cooperació internacional com les de Varoufakis.
Front les no-solucions que hi ha sobre la taula, cal plantejar polítiques que a curt termini ajudin a combatre la desigualtat i l’exclusió del benestar d’una part molt important de la ciutadania, permetent alhora que participin amb dignitat dels processos democràtics i de canvi econòmic.
Les idees principals per fer-ho són acceptar que ecologia i economia són dues cares d’una mateixa entitat i que les solucions per resoldre els problemes d’unes i altres necessiten coherència. Resoldre el problema de l’atur i la precarietat laboral sense caure altre cop en l’error del creixement insostenible obliga a canviar d’estratègies i a incorporar nous concepte: la Renda Bàsica Universal, el repartiment del temps de treball, la sobirania alimentària energètica i una reforma fiscal ecològica, les propostes de l’ecosocialisme per aquest segle XXI.

dijous, 10 de març del 2016

El 43% de los trabajos en España podrían automatizarse a medio plazo

Article publicat a Iniciativadebate

 
Según un estudio de CaixaBank Research, las nuevas tecnologías asociadas al mundo digital, como el desarrollo del Big data y de la inteligencia artificial, estarían extendiendo la automatización del trabajo también a las tareas no repetitivas, donde las personas han sido hasta ahora difícilmente sustituibles. Esto puede suponer un cambio importante en la empleabilidad de algunos sectores, señalan los investigadores.

Los empleos que destruye el mundo digital

Desde aquella cadena de montaje de Ford a las afueras de Detroit, hace ahora 100 años, la mecanización de la producción no ha dejado de parar, especialmente con la computación y el entorno de trabajo digital. Y sin embargo, la fábrica del mundo, China, no lo ha sido por su maquinaria ni por su tecnología, sino por las condiciones de su mano de obra barata y desregulada. Tanto es así que, según crece la clase media china, la producción se va extendiendo a Vietnam, Camboya, Myanmar o Laos, con una gran población juvenil y sueldos aún más bajos.
Sin embargo, el sociólogo Jeremy Rifkin lleva años pronosticando el fin del trabajo tal y como lo conocemos: “los trabajadores más baratos del mundo probablemente no serán tan baratos como la tecnología que llega en línea para sustituirlos”, dice. Y predice que en el año 2050 solo hará falta el 5% de la población adulta para dirigir y manejar el sector industrial tradicional [1]. Aunque este desempleo estructural, dice Rifkin, es el resultado de una constante sobreproducción en un capitalismo globalizado, la situación tenderá a agravarse con la robótica y ese mundo digital del que Internet tan solo es la punta del iceberg.
Un dossier del departamento de estudios de CaixaBank acaba de ponerle números a todo esto: un 43% de los puestos de trabajo actualmente existentes en España “tienen un riesgo elevado de poder ser automatizados a medio plazo”, señala Adrià Morron [2] La previsión surge al comparar el sistema de trabajo español con los estudios que sobre esta temática se estan realizando, y que permite pronosticar el riesgo de la pérdida de empleos en distintos países, como refleja el siguiente gráfico:
En un principio, explica Josep Mestres Domènech, otro miembro del equipo de investigación, los avances tecnológicos han contribuido “a intensificar la desigualdad de rentas entre los trabajadores”, provocando una mayor polarización en el mercado de trabajo “al aumentar la dispersión salarial, beneficiando a los trabajadores que realizan tareas menos sustituibles o más complementarias a esos avances tecnológicos (y en detrimento de los que realizan tareas más repetitivas y, por tanto, más automatizables, normalmente en ocupaciones intermedias)” [3].
Tradicionalmente, señala Morron, para que un robot realizara una tarea, era necesario que una persona entendiera la secuencia de pasos necesarios para llevarla a cabo y fuera capaz de especificarlos claramente. Sin embargo, el desarrollo del Big data y de la inteligencia artificial estarían extendiendo la automatización también a las tareas no repetitivas, como la conducción de vehículos (el automóvil sin conductor de Google) o el diagnóstico médico (el robot Watson de IBM): “Gracias al big data, los robots disponen de una gran base de datos con la que experimentar y aprender qué algoritmos funcionan mejor. Además, pueden compartir sus experiencias y, así, aprender de los errores y aciertos de otros”, explica Morron. “Se están produciendo mejoras tecnológicas que van a permitir la robotización de tareas no repetitivas que hasta el momento eran del dominio exclusivo de las personas”, concluye.
Carl B. Frey y Michael A. Osborne, de la Universidad de Oxford, han identificado tres grupos de tareas que la tecnología no debería ser capaz de desempeñar en las próximas dos décadas: percepción y manipulación en entornos desordenados, inteligencia creativa (hacer una broma) e inteligencia emocional (persuadir a alguien). De esta forma han podido calcular la probabilidad de que cada profesión pueda terminar siendo automatizada midiendo la importancia de estas tareas en el desempeño del trabajo. El estudio realizado por CaixaBank Research ha utilizado esa clasificación para delimitar el riesgo de automatización en 485 profesiones en España. Este cuadro refleja el riesgo en algunas de ellas:
A pesar de que la robotización y digitalización de la economía no tiene por qué suponer siempre la desaparición de los empleos, es un claro síntoma de la empleabilidad en unos u otros sectores. Así, al vincular el riesgo de automatización de las tareas en distintas profesiones y la posible pérdida real de empleo en dichas actividades, el resultado es el siguiente:

Mientras científicos (creatividad) y gerentes (interacción social) presentan poco riesgo de automatización en las próximas décadas, los administrativos y administrativas se ubican en el grupo de alto riesgo. En ese sentido, explica Adrià Morron [4], el mundo digital parece que va haciendo prescindibles a ciertos profesiones cualificados como el analista financiero o el economista, mientras que aquellas en las que la interacción humana y la creatividad tienen más importancia (médicos de familia o músicos, por ejemplo) son las que están más protegidas.

Notas

[1Jeremy Rifkin (2004). “El fin del trabajo: nuevas tecnologías contra puestos de trabajo : el nacimiento de una nueva era”, Grupo Planeta (GBS), pág. 22
[2Adrià Morron Salmeron (2016). “¿Llegará la Cuarta Revolución Industrial a España?”, Informe Mensual IM02, febrero 2016.
[3Josep Mestres Domènech (2016). “¿Cómo aprovechar el impacto positivo del cambio tecnológico en el empleo?”, Informe Mensual IM02, febrero 2016
[4Ibídem.

dimarts, 8 de març del 2016

Robotització i renda bàsica

Article publicat al diari Ara

Com ja vaig indicar en el meu darrer article a l’ARA, les noves tecnologies de la informació i l’emergència de la intel·ligència artificial ens aboquen a la reforma de l’ensenyament i al desenvolupament d’una educació crítica, flexible i descentralitzada.
És possible, però, que aquesta estratègia no sigui suficient. Si una part de la població no és capaç d’adquirir les habilitats necessàries per fer treballs complementaris a les tasques robotitzades del futur i si aquells (pocs) sectors no afectats per les noves tecnologies no sumen prou llocs de treball per absorbir aquella població, els individus expulsats del mercat de treball només podran competir amb el procés d’automatització oferint la seva hora de treball per un preu inferior al cost del robot o de l’estructura intel·ligent que els ha substituït, cosa que probablement generarà una espiral de salaris a la baixa.
Caldrà establir, aleshores, un mecanisme públic per assegurar un mínim vital per a tothom. L’impost de la renda negatiu, que s’acosta a la idea d’una renda bàsica mínima però que en redueix les distorsions, sembla la solució més raonable, tant des d’un punt de vista d’eficiència econòmica com de capacitat de crear un consens polític al seu entorn. Un impost sobre la renda negatiu funciona de la següent manera: un cop establert un llindar de renda determinat, els individus que tenen ingressos superiors al llindar paguen l’impost de la renda estàndard i aquelles persones amb una renda inferior al llindar reben una transferència proporcional a la diferència entre els seus ingressos en el mercat de treball i el llindar de renda.
Per clarificar com funciona aquest impost sobre la renda negatiu suposem, per exemple, que s’acorda establir el llindar en una quantitat equivalent a dues vegades el salari que l’administració pública defineix com a mínim per deixar de ser pobre. Imaginem, de manera purament hipotètica, que aquest salari és de 1.000 euros mensuals. I, finalment, suposem que la transferència a aquelles persones per sota del llindar de renda (2 x 1.000 euros) és del 50 per cent de la diferència entre el que guanyen al mercat de treball i el llindar. Una persona sense cap renda rebrà una transferència de 1.000 euros i se situarà en el mínim per evitar la pobresa. Un individu amb uns ingressos laborals de 1.000 euros rebrà un complement públic de 500 euros i tindrà una renda neta de 1.500 euros. Tots els contribuents amb ingressos superiors als 2.000 euros pagaran impostos.
L’impost de la renda negatiu té un avantatge interessant: és més fàcil de gestionar des d’un punt de vista administratiu que la majoria de programes de subsidis, que requereixen una burocràcia per determinar si el sol·licitant compleix els requisits exigits en cada cas. De tota manera, la seva part més atractiva és que, com que actua gairebé com una renda bàsica mínima, constitueix un bon instrument per minimitzar l’impacte de la robotització. Alhora, però, manté els incentius per buscar feina: sota un impost de renda negatiu, qui treballa sempre guanya més diners que qui no ho fa.
L’impost de la renda negatiu té dos problemes. En primer lloc, si el complement públic rebut és inferior al cost de buscar feina i/o si no compensa l’esforç de treballar, pot haver-hi gent que prefereixi no treballar i que es conformi rebent el mínim de 1.000 euros i fent de llangardaix a la platja de la Barceloneta. Els experiments que s’han fet amb aquest tipus d’impost semblen indicar, però, que les distorsions o els desincentius per treballar són petits. En tot cas, la solució passa per modular l’increment del complement públic per esperonar les ganes de treballar.
En segon lloc, l’impost de la renda negatiu pot funcionar com un subsidi per a empreses. Suposem que, abans d’introduir l’impost, una empresa determinada només pot contractar gent oferint sous de 1.500 euros. Un cop introduït l’impost, però, pot oferir un salari menor perquè sap que el treballador contractat rebrà un complement públic que augmentarà els seus ingressos nets respecte a la situació anterior. Aquest guany es produeix a costa de la resta de contribuents. En un mercat competitiu, amb moltes empreses oferint el mateix tipus de feina, és improbable que es produeixi aquest comportament col·lusiu entre empresa i empleat. Ara bé, si l’empresa té una posició dominant al mercat, aquesta mena de frau es fa molt més factible. Per tant, una renda bàsica graduada (com la que es deriva de l’impost de la renda negatiu) només pot funcionar si s’introdueix en una economia amb mercats plenament competitius. Precisament els mercats que permeten innovar i generar un sistema productiu més eficient.

dilluns, 7 de març del 2016

Proyecto Cero, el sistema que provocará que el capitalismo colapse

Article publicat a El Confidencial 

Foto: El periodista y autor de 'Postcapitalismo', Paul Mason. (Foto: Antonio Olmos)
'Postcapitalismo' (Paidós), el libro que acaba de editar en España Paul Mason, el responsable de economía de Channel 4 News, se ha convertido en el ensayo de moda en el Reino Unido, hasta el punto que 'The Guardian' ha llegado a afirmar que Mason es un digno sucesor de Marx. El texto contiene profundos análisis económicos, pero también una lectura sobre los tiempos que vienen desde una perspectiva que los activistas de la nueva izquierda, esa que ha nacido de las casas okupadas, de Toni Negri y del entorno colaborativo, acogen con entusiasmo.
En el texto, Mason recoge ideas de Adam Smith y de Marx y muestra el mismo entusiasmo que Silicon Valley respecto de la tecnología, ya que está convencido de que las posibilidades de la automatización nos llevarán a una sociedad mejor, muy alejada del neoliberalismo reinante. Insiste además en que el capitalismo colapsará y abrirá las puertas a un mundo poscapitalista mucho más adecuado a las necesidades del ser humano actual.
La recepción de mis ideas ha sido muy entusiasta, pero he de pasarme el día explicando que esto no es una forma de socialismo bajo el logo de Twitter
La transición de un modelo a otro tiene nombre, “Proyecto Cero”, y consiste en lograr los siguientes objetivos: un sistema energético de cero emisiones de carbono, la producción de máquinas, productos y servicios con costes marginales cero y la reducción del tiempo de trabajo necesario hasta aproximarlo también a cero. Y cuenta con una advertencia: ya no que nuestros roles como consumidores, amantes o comunicadores son tan importantes para nosotros como el papel que desempeñamos en nuestro trabajo, este proyecto no puede basarse puramente en la justicia económica y social. El Confidencial conversó con él en Madrid sobre lo que nos espera.
PREGUNTA.- ¿Cree que el capitalismo va a colapsar, como pensaba el marxismo?
RESPUESTA.- Sí, pero no de una manera marxista, o al menos no a la manera del Marx de 'El Capital', sino del de 'Fragments on machines', en el que describía la emergencia de una inteligencia social, el 'general intellect'. Cuando Marx llevó a cabo este experimento en su pensamiento, planteaba un colapso del capitalismo totalmente distinto del señalado en 'El Capital'. Esa forma de abordar el asunto no fue descubierta por mí, sino por Toni Negri, él señaló qué aspecto tendría ahora ese 'general intellect' y su relación con las redes de información.
P.- Los comunistas del siglo XX veían bien el capitalismo oligopolístico, porque entendían que les favorecía: pensaban que una vez concentrada la propiedad en pocas personas, sólo tendrían que hacer que cambiase de manos para realizar el paso de un sistema a otro. En su caso, también coincide con la tendencia de tu época, el predominio de la tecnología y de la automatización, porque piensa que puede ser muy útil para generar otro sistema político.
R.- Lo que causó el colapso de la izquierda después del 89 no fue la caída del comunismo soviético, sino la desaparición de la ruta monopolística en el capitalismo. Estábamos de pronto en una sociedad altamente mercantilizada, nos levantábamos todas las mañanas y teníamos que reinventarnos como empresarios individuales. En ese contexto, la nacionalización no tiene mucho sentido. ¿Cómo vas a nacionalizar Spotify? La raíz del cambio tiene que ser hoy tecnológica, granular, que permita la diversidad a pequeña escala, lo cual significa que la gente interactuará de una manera altamente compleja.
Si no tomamos agresivamente el control del mercado laboral, vamos a empezar a ver una pelea muy fea por el trabajo, también dentro de las posiciones creativas
Esto no ha sido entendido del todo: mis ideas se han recibido de una manera muy entusiasta, pero he de pasarme mucho tiempo explicando que esto no es una forma de socialismo bajo el logo de Twitter, sino una manera radicalmente diferente de enfocarlo. Yo quiero que la sociedad se automatice rápidamente porque el neoliberalismo está creando miles de trabajos que no necesitamos. Cuando era joven, el lavado de coches lo realizaba una máquina, y ahora lo hacen cinco inmigrantes con bayetas. Eso es regresivo. Necesitamos que esos trabajos estén automatizados, pero esas personas necesitan una forma de ganarse la vida.
P.- El famoso informe de Oxford que afirma que desaparecerá el 47% de los empleos en un futuro cercano se ha hecho muy popular. Usted no lo ve como algo negativo, al contrario que gran parte de la población.
R.- Desde que estaba escribiendo el libro hasta que fue publicado, en Finlandia han realizado un experimento con la aplicación de la renta básica, también han puesto en marcha un programa similar en Utrecht, en Canadá lo ha planteado Trudeau, Suecia ha recortado la jornada laboral a seis horas, e incluso hay voces muy autorizadas en la derecha de Silicon Valley que abogan por ella. Una renta básica no lo soluciona todo, pero puede ser un subsidio único para encarar la automatización, para lo que será necesario recaudar más impuestos. Será el impuesto que pagamos para permitir que la gente viva. Por supuesto esto no les impedirá trabajar, sino que provocará que tomen decisiones más inteligentes y más importantes sobre su empleo.
Hay superordenadores que pueden realizar previsiones muy ajustadas de lo que pasaría si implantásemos una renta básica de 7.000 libras al año
Si no tomamos agresivamente el control del mercado laboral, la mayoría de la sociedad desarrollada va a empezar a ver una pelea muy fea por el trabajo, también dentro de las posiciones creativas. De hecho, ya estamos viviendo estas luchas encarnizadas: en Gran Bretaña, el sector periodístico ha pasado en una generación de estar ocupado por personas inteligentes de clase trabajadora a ser copada por los hijos de la élite.
P.- Su propuesta para la transición de un modelo a otro lleva el nombre de Proyecto Cero.
R.- Sí, pero más tomarlo al pie de la letra, tiene que entenderse que ha de ser realizado por la gente. Que haya cero emisiones de carbón, el mínimo trabajo posible y producir cosas de manera muy barata o incluso gratuita, es algo muy sencillo de hacer y difícil de conseguir. Tenemos que empezar con las instituciones y la primera que necesitamos es una que pueda hacer predicciones de la realidad de manera muy precisa y a la que podamos hacer preguntas razonables. La NASA tiene modelos muy detallados de clima, de cada kilómetro de la superficie de la tierra, pero es un modelo muy de apretar el botón del control. Lo que necesitamos no es tan complejo como el problema del clima. Hay superordenadores a los que podríamos pedir previsiones que nos dijeran, por ejemplo, qué pasaría si implantásemos una renta básica de siete mil libras al año, o cuestiones similares, lo cual nos permitiría tener predicciones bastante ajustadas que nos permitirían tomar las mejores decisiones. Estamos en una era en la que los ordenadores pueden calcular a tiempo real cosas que en otros tiempos parecerían extraordinarias. Pero, más allá de las propuestas concretas, estamos hablando de un proceso en el que las propuestas emergerán de un ejercicio participativo, democrático y en red.
P.- Atribuye en el nuevo modelo un papel secundario al estado, al contrario que el socialismo.
R.- Esta transición no puede ser llevada a cabo por el estado, sino que debe venir de abajo, pero hay ciertas cosas que aún tiene sentido que éste haga. A mi abuela le dieron una casa gratis, el coste de la energía era bajo, como el del agua y el del sistema sanitario, pero la comida era cara, las herramientas eran caras, y los elementos típicos de consumo, como la televisión, también lo eran. Si el precio de vivir disminuye porque el estado proporciona vivienda, agua, transporte y educación casi gratis, el resto de bienes se pueden conseguir muy baratos a través de los mecanismos colaborativos mucho más que los de mercado. Así podríamos hacer la transición hacia una economía de estado y postcapitalismo.
P.- ¿Se puede construir un sistema mixto, todavía capitalista, desvinculado del dinero, como propone?
R.- El capitalismo puede sobrevivir, pero sólo si sobrevive a Uber, y no se limita a pasar la aspiradora para recoger los desechos, sino que utiliza la capacidad y el tiempo de la gente pobre. La única manera en que se va a poder llevar a cabo la automatización de una forma no destructiva es desvincular el trabajo de los salarios, y eso significa renta básica. En este sistema seguiría habiendo dinero, pero funcionaría de otra manera, de un modo mixto. En las economías del principio de la era soviética se pasaron mucho tiempo teorizando sobre estos sistemas, hasta el momento en que se decidió que se podía hacer la transición sin el mercado, lo cual supuso que muchos fueran eliminados por Stalin.
No creo que la generación que ahora tiene veinte años merezca tener su futuro destruido por una ideología arcaica y estúpida. Y no creo que lo permita
La tecnología hace posible un socialismo utópico que existe ya a pequeña escala en pequeñas comunidades. Pero no sólo se queda aquí, mi marco también proporciona resiliencia a la gente normal. Por ejemplo, el trabajo de Manuel Castells muestra cómo en Cataluña mucha gente común adoptó durante la crisis prácticas económicas asociadas al hippismo radical, como los bancos de tiempo o la okupación, que para el liberalismo son incidentales pero para mí no. Del mismo modo que en el feudalismo los bancos eran algo escondido, no oficial, porque no tenían una posición formal y porque al prestamista se le reprimía, llega un momento que eso cambia radicalmente. Y ahora estamos atravesando una transformación similar a la de hace siglos, producto de las cual estas cosas aparentemente incidentales generarán un sistema nuevo.
P.- Mientras ese mundo llega, parece que los tiempos no pintan bien. La Unión Europea tiene un estilo concreto de política económica que no parece que vaya a cambiar a pesar de que esté dividiendo la sociedad en dos.
R.- Los tiempos están empeorando. Las economías principales, para mantener el capitalismo, van a tener que desglobalizarse, y Europa va a ser el lugar en el que más difícil lo tengan. Hay un banco central que ha llegado constantemente tarde y que ha sido ineficaz de una manera continua. Si Europa necesita un estímulo monetario más agresivo, Alemania lo va a volver a impedir, y el problema ya no será para Grecia, sino para Italia y España. No creo que la generación que ahora tiene veinte años merezca tener su futuro destruido por una ideología arcaica y estúpida, y no creo que lo permita.