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dimecres, 28 de desembre del 2016

MONEDA SOCIAL EN BARCELONA

Article  publicat a Revista de Economía Crítica (1)
Autor Lluís Torrens (2)
EL NUEVO AUGE DE LAS MONEDAS COMPLEMENTARIAS

En octubre de 2016, el Ayuntamiento de Barcelona, liderando un consorcio con 6 partners más, públicos y privados, fue galardonado con una de las dieciocho primeras Urban Innovative Actions (UIA) europeas (3) .El proyecto de Barcelona, a desarrollar en tres años bajo el nombre de B-Mincome, creará diversas pruebas experimentales para conceder distintos tipos de renta de garantía de ingresos a individuos y familias con ingresos por debajo del nivel de pobreza y que viven en algunos de los barrios de la ciudad de menor nivel de renta. Los objetivos son evaluar los resultados de diferentes combinaciones de rentas y políticas en términos de reducción de la pobreza, inclusión social y laboral y bienestar subjetivo, entre otros. Dentro del proyecto, se pondrá a prueba el impacto de que parte de los beneficiarios cobren parte de su renta en una moneda social propia de la ciudad así como retribuir algunas acciones de voluntariado comunitario en esta moneda. Actualmente Barcelona no dispone de una moneda social, aunque está anunciado que la vecina ciudad de Santa Coloma de Gramenet va a lanzar de forma inmediata su propia moneda, la Grama, también en el marco de un proyecto europeo, Digipay4growth. Y Viladecans, ciudad del área metropolitana barcelonesa, también en un proyecto premiado con una UIA prevé la creación de una moneda propia, la Vilawatt para recompensar los ahorros energéticos de sus ciudadanos. Y estas ciudades son solo la punta de un amplio movimiento de monedas sociales que se está desarrollando en España. Inicialmente nacieron impulsadas por comunidades alternativas como sistemas avanzados de trueque multilateral para no depender del sistema monetario oficial. Y últimamente, con la crisis, ha habido un incremento del apoyo social y político, ya sea de ciudadanos, comerciantes o de los ayuntamientos. 

La turuta de Vilanova i la Geltrú, los ecosoles catalanes, el puma de Sevilla, el boniato de Madrid, la moneda ossetana de San Juan de Alnazfarache, el eusko del País Vasco francés o las más de 100 monedas bajo el sistema CES en España son ejemplos de estas monedas, pero con un uso aún muy limitado, a unos miles de personas en conjunto.

Así, la nueva moneda de Barcelona, que iniciará su andadura durante 2017, y se espera se implante progresivamente en la ciudad a partir del 2019, se inscribe en el amplio movimiento de monedas locales que se están desarrollando en las últimas dos décadas en Europa y Latinoamérica,(4)  aprovechando los nuevos desarrollos tecnológicos y cuyo primer impulso fueron las crisis financieras de Argentina y Brasil de principios de este siglo que redujeron el acceso de familias y empresas al dinero de curso legal (como ocurrió durante el corralito argentino). Recordemos que según datos del Banco de España en octubre de 2016 los créditos no hipotecarios a familias e instituciones sin ánimo de lucro en nuestro país están a niveles de 2005, un 28 % por debajo de los valores del pico de 2008.

La existencia contemporánea de monedas propias, coexistiendo o complementado otras de nivel estatal, ya tuvo un primer momento álgido durante la gran depresión de los años 30 en EEUU y Europa. Irving Fisher, economista fundador de la teoría económica cuantitativa monetaria escribió textos sobre cómo las monedas locales podrían ayudar a economías locales deprimidas a reactivarse, ante la escasez de dinero de curso legal. Fisher documentó extensamente el impacto de una moneda local en el pueblo de Wörgl en Austria en esa época. La moneda de esa ciudad funcionaba mediante un cartón calendarizado que debía rellenarse con cupones (stamp script) y un sistema de oxidación o demurrage (pérdida continua de su valor de cambio) que incentivaba a sus poseedores a gastar el dinero rápidamente. De esa época también surge el sistema más importante existente en la actualidad, el sistema de la banca cooperativa suiza WIR. Un estudio ha mostrado que el uso actual del WIR sigue siendo contracíclico: se usa más cuando el crédito en francos suizos se restringe por la propia coyuntura económica, y por lo tanto cuando menos riesgos de inflación hay en la economía.(5)

Tras la segunda guerra mundial y ya en nuestra época se han desarrollado miles de monedas sociales en todo el mundo, algunas como extensiones de sistemas de trueque multilateral (que permiten intercambiar bienes o servicios entre múltiples individuos o empresas sin necesitar de intercambios bilaterales), bancos del tiempo (como el que explica el economista Paul Krugman sobre las horas de canguro de niños en la cooperativa Capitol Hill en Washington DC) y otras ligadas a comunidades territoriales (como el sistema cerrado de crédito Sardex en la isla de Cerdeña) o incluso bajo el impulso de las autoridades regionales o locales.

Las monedas sociales de uso local han tenido un crecimiento importante entre ciudades medianas y grandes en Europa, siendo las ciudades inglesas (Bristol o el barrio londinense de Brixton) y francesas las más conocidas (como Toulouse o Nantes). Francia ha desarrollado una legislación específica, y las monedas sociales han despertado el interés de las autoridades monetarias como el Banco de Inglaterra o el Banco Central Europeo. En España la mayoría de sus monedas locales se basan en sistemas de intercambio mutuo LETS (nos referiremos más adelante). 

Las monedas sociales no tienen nada que ver con las criptomonedas o monedas virtuales (como el Bitcoin), que se basan en criterios especulativos en donde quien emite la moneda se embolsa en moneda legal lo que el mercado (los usuarios de la moneda) están dispuestos a pagar por ello, lo cual depende básicamente de su capacidad para permitir transacciones con muy bajos costes y elevada opacidad (se realizan fuera del mercado financiero tradicional, como los bancos, y escapan a cualquier control fiscal) o para especular con ella (como cualquier otro activo financiero, pero con una volatilidad muy alta: el Bitcoin  empezó a cotizar en 2009 a unos céntimos de $ por Bitcoin, alcanzó casi los 1000 $ hace tres años, cayó hasta 231 $ el 2015 y ahora está por encima de los 770 $). No obstante, la tecnología que usan (conocida como cadena de bloques o blockchain) despierta un creciente interés entre las entidades financieras por su capacidad de permitir transacciones seguras a bajo coste y también existen algunos proyectos para incorporar esta tecnología a sistemas de monedas sociales no especulativos.(6) 

LOS MODELOS DE MONEDA

Existen muchos modelos de moneda social, pero las actuales y que tienen mayor potencial de crecimiento las podemos clasificar en dos grandes grupos: las monedas basadas en circuitos cerrados de crédito mutuo, y las monedas basadas en un soporte en la moneda de curso legal. Además, como resultado de la evolución histórica y tecnológica, debemos distinguir entre las monedas con soporte en papel (billetes, monedas o cupones) y las monedas más recientes con soporte electrónico o también llamadas monedas digitales, aunque también ya existen sistemas mixtos.

Sistemas de crédito mutuo

Las monedas basadas en circuitos cerrados de crédito mutuo tienen a su vez dos grupos de usos: los circuitos empresariales de intercambio de bienes y servicios basados inicialmente en los sistemas de trueque multilateral o barter mencionados anteriormente y los sistemas de intercambio local o Local Exchange Trade System – LETS- por los que los usuarios de una comunidad más o menos extensa se generan un crédito a su favor frente al sistema de intercambio cuando venden bienes o servicios a otros miembros y reducen ese crédito o incluso se generan un saldo negativo cuando compran bienes o servicios. El saldo negativo está topado (nadie se puede endeudar en exceso contra el sistema, en función de su solvencia o histórico de transacciones) y cuando se entra en el sistema se puede obtener una capacidad inicial de endeudamiento (hasta el límite mencionado) para poder empezar a comprar antes de vender. 

Tanto en los sistemas empresariales como en los sistemas más orientados a individuos, como en los sistemas mixtos (como el sistema RES de Bélgica y de Girona que permiten a consumidores finales y a empresas comerciar simultáneamente y permite pagar de manera combinada las transacciones en euros y moneda local) la suma de los saldos positivos y negativos se compensa (una compraventa genera un saldo positivo y uno negativo) bien completamente entre las empresas e individuos, bien añadiendo el crédito abierto neto (cuando la suma de los saldos negativos supera a los positivos) por la entidad gestora a los participantes. 

En este caso la entidad gestora puede pedir garantías adicionales (como hace el sistema WIR). La International Reciprocal Trade Association (IRTA) dispone de manuales de buenas prácticas para sus asociados para minimizar el riesgo de caída de un sistema (recomiendan en base a su experiencia que el saldo negativo de cada miembro no supere 2,5 a 3 veces el promedio de transacciones mensuales). En cualquier caso hay una capacidad de endeudamiento (suma de todos los posibles saldos negativos) implícita, que sería el equivalente a una creación monetaria similar a la que genera a gran escala el sistema monetario actual cuando, como ha reconocido el Banco de Inglaterra, los bancos crean dinero de la nada: concediendo un crédito a un cliente y depositándole el valor del crédito en su cuenta bancaria, de manera que el saldo del banco sigue equilibrado). La única limitación que tiene el sistema bancario actual son las reservas de capitalización, un porcentaje del total de activos debe ser capital (lo cual no quita que este capital se pueda incrementar indefinidamente mediante, en el fondo, dinero también creado de la nada en otras partes del sistema) (7) .

El sistema Sardex italiano, Trocobuy en España y algunas experiencias incipientes de la red de economía solidaria catalana XES (todas ellas para dar cobertura a intercambios empresariales) y los diversos sistemas CES funcionan con crédito mutuo. A nivel internacional, la asociación IRTA agrupa un centenar de sistemas de trueque bilateral y otros sistemas de pago complementarios (la mayoría son norteamericanos y no cuenta actualmente con ningún socio en España). Para facilitar la transparencia en los intercambios, la moneda social o el crédito generado en el sistema se denomina en una divisa con equivalencia 1 a 1 al euro o la moneda de curso legal del país de referencia, aunque normalmente no exista un sistema para intercambiar saldos positivos de la moneda local en euros: es un sistema cerrado. Por lo tanto el elemento básico para que funcione un sistema cerrado es que existan individuos o empresas dispuestos a aceptar que otros miembros les paguen en moneda local los bienes o servicios que les entregan, con la confianza de que ellos, a su vez, podrán gastarse su saldo comprando a otros miembros, y así sucesivamente. En tanto estos sistemas sean cerrados, sin intercambios regulados con la moneda legal, están fuera del alcance de la supervisión de las autoridades monetarias, ya que se trata de meros intercambios de crédito comercial, como ocurre corrientemente con las transacciones mercantiles de bienes y servicios entre empresas. Y obviamente todas las transacciones están sometidas a los impuestos correspondientes (IVA, etc..) que sí deben pagarse en la moneda de curso legal. 

Para incentivar la actividad de estos circuitos hay dos instrumentos principales. En primer lugar, la ampliación de las capacidades de crédito (saldo negativo máximo que se puede tener contra el sistema) de los miembros, con la confianza de que serán capaces de retornarlo por la vía del suministro de bienes y servicios a otros miembros, o mediante pago en euros procedentes del circuito de tesorería convencional. Y, en segundo lugar, la implementación de una tasa de oxidación (tasa de interés negativo sobre los saldos positivos que se mantienen en el sistema) que incentiva a gastarse el saldo positivo para no perderlo progresivamente. Obviamente la tasa de oxidación debe ser estimada de manera que no “asuste” a los potenciales usuarios del sistema. Una tercera opción para darle más confianza a esta moneda sería que la administración la aceptara como pago de impuestos o precios públicos, pero esto puede chocar con el principio de precaución (posible desconfianza en el sistema) y sobretodo puede plantear problemas legales (los impuestos se cobran en moneda legal, excepto en nuestro país en algunos casos excepcionales como el impuesto de sucesiones que se puede llegar a liquidar con bienes en especie como obras de arte). 

Otro elemento importante para que estos sistemas crezcan en volumen es la profesionalización de la gestión, mediante sistemas informáticos adecuados (los más conocidos son los basados en el sistema Cyclos de la fundación holandesa Social Trade Organisation -STRO-) y personal formado que capte usuarios y procure que los poseedores de saldos positivos dispongan de proveedores donde gastárselos cubriendo sus necesidades (brokers). Estas acciones se acompañan de marketplaces digitales donde se informa de los proveedores asociados al sistema y de su oferta de bienes y servicios. También los sistemas deben procurar que los precios de las transacciones no tengan una prima de riesgo (o al menos no sea elevada) respecto a transaccionar en moneda de curso legal, más allá de las comisiones o costes acordados. Muchas iniciativas de monedas complementarias no acaban desarrollando todo su potencial porque se basan en estructuras de personal voluntario y medios precarios, lo que les genera restricciones de crecimiento o incapacidad de gestionar los riesgos de manera adecuada.

Sistemas con respaldo en moneda de curso legal 

El segundo grupo, las monedas sociales basadas en soporte en el euro u otra moneda de curso legal (como la libra esterlina británica) son inicialmente las más adecuadas para monedas impulsadas directamente desde los ayuntamientos, por las limitaciones legales a crear endeudamiento y por el ya citado principio de precaución al que deben someterse las administraciones locales o regionales. Es el caso de la moneda de Santa Coloma: el ayuntamiento ha decidido iniciar sus operaciones canalizando parte de sus gastos (salarios, compras a proveedores, subvenciones) en moneda local. Para ello se ha de depositar una cantidad de euros en una cuenta restringida que sea equivalente a la moneda local que emite y que transfiere a los perceptores de sus fondos (trabajadores municipales, proveedores o entidades subvencionadas) que han aceptado voluntariamente (salarios y pagos a proveedores) u obligadamente (subvenciones) cobrar en moneda social. A su vez el ayuntamiento puede cobrar voluntariamente precios y tasas públicas en moneda social (que convierte inmediatamente en euros, tal como realiza Bristol con algunos impuestos a los comerciantes locales), y los ciudadanos pueden adquirir moneda social previo pago en euros. Ya hemos dicho que poder pagar impuestos o precios públicos incrementa la confianza en el sistema: como decía Benjamin Franklin, en este mundo sólo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos. 

Con la moneda social en sus manos (o mejor dicho en sus smartphones porque es una moneda digital cuyo saldo se encuentra guardado en el software de los servidores del sistema) los tenedores de saldos positivos (en este sistema nadie tiene saldos negativos) pueden comprar bienes a los comercios adheridos al sistema. En el caso de Santa Coloma (el más avanzado tecnológicamente hasta el día de hoy), para favorecer la circulación de la moneda en la ciudad se ha fijado un periodo de maduración que fija un número de días mínimos antes de los cuales el cambio del saldo de moneda social por euros tiene una penalización (esto no ocurre en Bristol, donde el canje de Bristol Pounds por libras esterlinas se puede hacer inmediatamente sin ninguna pérdida). Y, como ya hemos mencionado, el intercambio de euros siempre está garantizado y no existe creación monetaria. 

De esta manera el principal objetivo es que la moneda social circule en la ciudad y que los comercios practiquen el comercio entre ellos. El objetivo derivado es que cada euro de gasto público o de los ciudadanos de Santa Coloma multiplique su impacto sobre la economía local, en especial sobre el tejido comercial de proximidad, generando más puestos de trabajo, en una ciudad muy acostumbrada a gastar sus euros en los centros comerciales próximos pero ubicados fuera del municipio. Técnicamente el objetivo es doble: por un lado incrementar la velocidad de circulación de la moneda, las veces que se usa en transacciones (de un valor de unas 2 veces al año para un euro en promedio, hasta valores superiores a 10 veces en monedas sociales con oxidación, como mostró el cálculo realizado para la moneda de la población alemana de Chiemgauer) (8)  y aumentar el impacto en la economía local. El impacto se puede medir por ejemplo con el multiplicador local de tres vueltas LM3, que suma el gasto realizado con la moneda local en la cadena de tres compradores-gastadores consecutivos y analiza cuánto se retiene en la localidad o territorio de referencia.

Existen además modelos mixtos en donde se canjean euros a cambio de moneda local (ya sea en papel como en Bristol o en saldo electrónico como en Santa Coloma) y a la vez se dispone de un sistema de crédito para facilitar acceso al crédito de pymes y autónomos, con el objetivo que estos créditos o microcréditos concedidos por la banca pública o el propio sistema se inviertan en el territorio. Los sistemas en papel son más atractivos en imagen (por ejemplo Bristol emite billetes con diseños de artistas locales) pero los sistemas digitales permiten implementar fácilmente políticas de marketing o de gestión imposibles de hacer en papel. Por ejemplo, permiten penalizar con tasas de oxidación la no circulación, o penalizar los canjes por euros, o , a la inversa, bonificar compras en comercios de determinadas zonas, tipos de comercio o momentos del tiempo, a elección de la entidad que gestione la moneda. La entidad gestora del sistema puede ser una entidad creada ad-hoc o se puede delegar en una entidad financiera, habitualmente de la banca cooperativa o pública. También puede haber sistemas mixtos 100 % electrónicos combinados con tarjetas de prepago (como las tarjetas telefónicas o de regalo, que también permiten darle diseño e imagen ligada al territorio). A nivel legal, si se producen canjes de euros por moneda social y viceversa sin obligaciones de periodos de maduración y las redes de comercios adheridos están abiertas a cualquiera, la legislación los considera dinero electrónico (como pueden ser las tarjetas regalos precargadas o los cheques restaurantes) y sometidos a la legislación de las autoridades monetarias. 

Una variante de estos modelos, enlazada con los modelos empresariales de crédito mutuo, son los que también usan como garantía colateral activos distintos de los fondos líquidos en moneda de curso legal depositados en una entidad financiera, como compromisos de pago (pagarés, certificaciones o reconocimientos de deuda irrevocables, etc..) de una administración (bloqueados en el presupuesto) o de una entidad solvente. Estos compromisos (I owe you-IOU- en inglés) pueden ser utilizados para avanzar pagos por parte de las administraciones (como hizo el estado de California en 2009 cuando se declaró en bancarrota) a sus acreedores y, a su vez y mientras no vencen sus plazos de cobro, ser utilizados como forma de pago entre empresas. En su formato digital sería una forma moderna de endosar efectos bancarios (con la facilidad añadida de poder ser fraccionados a voluntad) o de factoring también con el objetivo de facilitar liquidez (sobre todo cuando el pagador originario tiene periodos de pago dilatados) y a la vez que el gasto se concentre en el territorio.(9)

EL MODELO BARCELONA ESTÁ POR DEFINIR 

¿Cuáles son los objetivos de Barcelona y qué tipo de moneda debería escoger? En el momento de escribir estas líneas, aún se dispone de medio año para decidir el tipo de moneda que se va a implementar en el citado proyecto piloto europeo. Las posibilidades son múltiples, pero parece claro que uno de los objetivos es favorecer al comercio y actividad locales, en especial todo lo que impulse al pequeño comercio de proximidad, la economía cooperativa, social y solidaria, el comercio justo, la economía circular y la conocida como kilómetro 0, con un peso incrementado de los propios ciudadanos-consumidores. Por ejemplo, existen numerosos estudios que han analizado en otros entornos el impacto de la instalación de nuevas grandes superficies sobre el tejido económico local. 

Las ganancias en precios más bajos para los consumidores pueden quedar superadas por los impactos negativos en forma de destrucción neta de puestos de trabajo (10) o desertización comercial. Estos procesos son algo que sufren los barrios periféricos de Barcelona. Actualmente, por ejemplo, hay unos 15.000 locales comerciales vacíos en el municipio, con una mayor incidencia en los barrios que no tienen ejes comerciales potentes o no están en las zonas de influencia turística. Otros estudios, realizados por la New Economics Foundation británica sobre cómo impulsar políticas de desarrollo local, sugieren la implementación de una moneda local como un instrumento más para maximizar el impacto de las políticas públicas de apoyo a los agentes económicos locales.(11)

Además, el pago de las ayudas monetarias que contempla el proyecto B-Mincome en moneda social permitirá hacer un experimento muy innovador de canalización de gasto público social (12) y analizar su impacto en el bienestar de sus perceptores y sus comerciantes próximos. La moneda social de Barcelona puede tener múltiples aplicaciones en el fomento del cambio de modelo productivo de la ciudad, hacia un sistema socialmente inclusivo y ambientalmente sostenible, mediante aplicaciones sectoriales a cuestiones energéticas, de gestión de residuos, del uso de capacidades ociosas, de fomento de la cultura y del voluntariado comunitario entre otras, alineando a todos los actores del ecosistema urbano. Un sistema digital monetario local, además, permite realizar acciones que son imposibles de realizar con moneda en papel (como modular la tasa de oxidación, o focalizar bonificaciones a la compra en determinadas zonas, tipos de comercio u horarios, por ejemplo). Finalmente, un sistema de moneda local se debería alinear con otros objetivos más generales para incrementar la resiliencia de las ciudades frente a procesos incontrolables por los ciudadanos y por sus representantes públicos e incrementar su soberanía en la toma de decisiones. Una moneda local es un bien común que puede ser gestionado de manera co-responsable entre los ciudadanos, los agentes económicos y la administración. Elinor Ostrom hace un cuarto de siglo ya demostró que la tragedia de los comunes no era ineluctable. Al contrario, una moneda social y procomún tiene toda su legitimidad ante el actual sistema monetario descontrolado y en manos del oligopolio bancario.(13)

Para ello se contará con el conocimiento experto de los diversos think tanks del proyecto, de la comunidad de expertos del Instituto de la Moneda Social, de la propia ciudadanía y del tejido comercial y productivo local, con el objetivo de modular su introducción y gestión futura (introduciendo formas de co-gestión que delimiten el alcance, los parámetros del modelo y las formas de financiación para hacerlo sostenible) con el objetivo de que sea una herramienta útil para incrementar el bienestar colectivo bajo los principios del bien común, que es lo que ha de ser , al fin y al cabo, una moneda social. diciembre de 2016

1 Una versión anterior, más reducida, de este artículo, apareció en la revista electrónica CTXT, n. 91, 16/11/2016.
2 Director de Planificación e Innovación. Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona. 3 http://www.uia-initiative.eu/sites/default/files/2016-10/Call%201%20selected%20cities%20taking%20off%20-%2018%20UIA%20projects.pdf
4 En otras zonas como Norteamérica o Japón también existen diversas experiencias con amplio recorrido.
5 www.ewp.rpi.edu/hartford/~stoddj/BE/WIR_Update.pdf
6 La web https://coinmarketcap.com/all/views/all/ muestra todas las criptomonedas existentes detectadas en el mundo (unas 700) y una estimación de su valor de mercado. A 9 de diciembre de 2016 se les calculaba un valor agregado de 14.300 millones de $, siendo el 86 % acaparado por Bitcoin.
7 Un caso bien conocido es la actual política monetaria de expansión cuantitativa del Banco Central Europeo. En diciembre de 2016 la previsión es que de marzo 2015 a diciembre 2017 se emitan 2,3 billones de euros (equivalentes al 22% del PIB de la zona euro) para comprar deuda pública y privada. Para una ciudad como Barcelona (65.000 millones de euros de PIB, el 0,62 % del PIB de la zona euro) equivaldría a 14.200 millones de euros, más de 200.000 euros para cada comercio abierto en la ciudad).
8 Aquí se analizan algunas de las monedas sociales más conocidas http://www.iss.nl/fileadmin/ASSETS/iss/Research_and_ projects/Conferences/CCS_June_2013/Papers/Josep_Lluis_de_la_Rosa.pdf
9 Este sistema fue explorado como solución alternativa a la salida del euro en la crisis griega del año 2015 http://www.sinpermiso. info/textos/la-tercera-va-para-grecia-del-grexit-al-greuro http://www.sinpermiso.info/sites/default/files/textos//11greuro.pdf 
10 Diversos estudios sobre el impacto de la instalación de grandes almacenes como WalMart en Estados Unidos pueden encontrarse en https://ilsr.org/key-studies-why-local-matters/
11 www.pluggingtheleaks.org/downloads/spanish/ptl_handbook_spanish.pdf
12 Sobre el potencial de pagar en moneda social parte de una renta básica universal, ver https://www.cairn.info/resume.php?ID_ ARTICLE=MOUV_073_0054
13 Para una explicación de cómo se puede gestionar un sistema de crédito mutuo bajo los principios del bien común de Ostrom, ver el artículo https://ijccr.files.wordpress.com/2012/05/ijccr-vol-5-2001-4-schraven.pdf

dissabte, 2 de juliol del 2016

Santa Coloma pagará sueldos y subvenciones en su moneda local este mismo año

Article publicat a La vanguardia
  • El pleno municipal aprueba este martes de forma definitiva el reglamento que servirá de base para el nuevo sistema de pago digital a través de teléfono móvil
  • Busca ‘relocalizar’ la economía de la ciudad y evitar la fuga de gasto a localidades vecinas
Santa Coloma pagará sueldos y subvenciones en su moneda local este mismo año
Presentación del sistema de pago de la moneda local de Santa Coloma (Ajuntament de Santa Coloma)
Santa Coloma de Gramenet comenzará a pagar este 2016 con su propia moneda local a través de una plataforma digital que se podrá utilizar desde los dispositivos móviles convencionales. El pleno municipal aprueba este martes de forma definitiva el reglamento y las propuestas de parámetros que sentarán las bases del funcionamiento del nuevo sistema, y que incluye detalles como el porcentaje de las subvenciones que entidades y comercios recibirán en este nuevo valor o las bonificaciones de las que se podrán beneficiar aquellos que lo usen en su día a día.
“Seremos el primer ayuntamiento de todo el estado que canalice gasto público con su propia moneda digital de ámbito local a través de un Circuito de Comercio Social”, enaltece la alcaldesa Núria Parlon. Ese es el mayor factor diferencial del proyecto colomense con respecto al de otras ciudades del mundo. Existen unos 4.000 casos de monedas locales alrededor del planeta, algunos en España y Catalunya, pero Santa Coloma añade el componente tecnológico con una innovadora plataforma diseñada por la empresa Ubiquat Technologies y se lanza a un vacío sin explorar como es el del gasto público a través de esta iniciativa.
En otras palabras, Santa Coloma pagará a sus entidades y comercios una parte o la totalidad de sus subvenciones en la moneda local, y hasta un máximo del 30% del salario a su plantilla municipal y cargos electos. Estos serán los primeros pasos del proyecto, que saldrá a la calle el último trimestre de este mismo año. La nueva moneda no llegará hasta el bolsillo del ciudadano y de la totalidad de las entidades hasta el 2017. “También es una forma de generar expectativa; las entidades comerciales y deportivas y los comercios la empezarán a mover pero los vecinos y vecinas tendrán que esperar un poco más”, avanza el primer teniente de alcalde, Esteve Serrano. Cuando el sistema se asiente, también existirá la posibilidad de pagar impuestos y tributos municipales, dado que los ciudadanos podrán cambiar euros por moneda propia.
Beneficios y bonificaciones
A la práctica, una unidad de la nueva moneda valdrá exactamente lo mismo que un euro, pero la local gozará de ciertas ventajas. El reglamento estipula las bonificaciones que las entidades o los comercios obtendrán por usar la moneda. “Cuanto mayor sea el porcentaje de subvención que estén dispuestos a recibir, y por tanto mayor fomento se haga, más dinero se cederá”, relata esquemáticamente Esteve Serrano. Para el comercio y la ciudadanía, por otro lado, existirá la posibilidad de impulsar ofertas, tanto colectivas como individuales, y combinar la moneda local con tarjetas de fidelización que ya existen en Santa Coloma.
Evitar la fuga de gasto en una localidad terciarizada
Desde la perspectiva global de ciudad, el lanzamiento de esta iniciativa supone la creación de un Circuito de Comercio Social al que se adherirán Ayuntamiento, plantilla municipal, entidades, comercios y ciudadanía, y cuya función primera es multiplicar la circulación y distribución de la riqueza dentro de las fronteras locales.
Santa Coloma es una ciudad con una actividad económica basada, sobre todo, en el sector de servicios y con poca capacidad industrial. En este sentido, la fuga de gasto hacia otras localidades es un mal que toca la fibra del productor interior. “Los estudios que hemos hecho nos indican que la fuga de gasto es de alrededor del 30%, muy elevada. Es un margen muy importante por el que luchar con la moneda local como herramienta”, sostiene el regidor socialista.
“Este circuito tiene el objetivo de favorecer los procesos de relocalización de la economía, reducir los desplazamientos motorizados y, por tanto, las emisiones de CO2. A la vez, fomenta la mayor liquidez para las empresas locales, lo que las hará mantenerse e incluso crecer”, expone la alcaldesa.
Capítulo aparte, la intención es que el proyecto avive el “sentimiento de pertenencia”, el “soy de Santa Coloma, compro en Santa Coloma”, subraya Parlon. “Al final, la idea es enriquecer el orgullo de comprar en casa, en los comercios de nuestros barrios; es una forma de cohesión social. Y, si se generan excedentes, se podrán dedicar a proyectos sociales en los distritos”, matiza Esteve Serrano. Para controlar los movimientos y supervisar posibles cambios, se creará un consejo dentro de este circuito comercial en el que podrá participar y decir la suya todo el mundo. Aunque cualquier cambio requerirá siempre el visto bueno del pleno.
Proceso participativo para elegir el nombre
“A día de hoy la llamamos UDI, Unidad de Intercambio, porque no tiene nombre todavía”, bromea el edil. Una vez aprobado el reglamento, el Ayuntamiento, con la colaboración de las entidades y la red de economía social y solidaria, empezará una amplia campaña informativa entre los comercios y asociaciones de toda la ciudad, que contará con la participación de dinamizadores especializados que asesorarán a los usuarios potenciales. Paralelamente, Santa Coloma impulsará un proceso para escoger el nombre de su nueva moneda que, a priori, culminará en septiembre, coincidiendo con la fiesta mayor local.
 
Pago a través del teléfono móvil
Plataforma moneda digital
Plataforma moneda digital (Arxiu Ajuntament de Santa Coloma / LV)

¿Cómo funcionará? La nueva moneda se sustentará sobre una plataforma digital con una página web y un sistema de pago mediante una aplicación de móvil o mensajes de texto para aquellos aparatos menos modernos que no hayan saltado la brecha tecnológica. Nada de moneda física. Tampoco los comercios que se adhieran de forma gratuita necesitarán nada en especial; sencillamente instalarse la aplicación en sus dispositivos convencionales, ya sea tablet, móvil u ordenador. Ni cuota ni terminales específicos.
Refuerzo del comercio de proximidad
La Agrupación de Comerciantes de Santa Coloma (ACI), con más de 200 asociados, valora positivamente la moneda local y espera “conseguir que se compre más en Santa Coloma”. A falta de disponer de toda la información a nivel técnico y de funcionamiento, aseguran haber dado todo el apoyo al proyecto hasta ahora y coinciden en que ayudará a evitar la fuga de gasto, por ejemplo hacia los centros comerciales de La Maquinista (Barcelona) y Montigalà (Badalona).
Fondo Comerç, otra de las asociaciones representativas de la ciudad e implicada en el proceso de lanzamiento de la moneda, también sostiene que el proyecto puede contribuir a incrementar la actividad del pequeño comercio de Santa Coloma. Aunque se muestran cargados de ilusión, admiten que será un “proceso lento y difícil”, pero animan a todas las tiendas a formar parte del circuito.
Referencia para otras ciudades y administraciones
“¡Santa Coloma le ha tomado la delantera a Barcelona y a Ada Colau, finalmente!”, bromeamos. “No se puede comparar. Hemos trabajado en este proyecto desde 2012, no se trata de que seamos más listos, sino de que llevamos más tiempo”, sale al corte el regidor. Como Barcelona, existen otras ciudades que han anunciado su intención de explorar una moneda local, pero lo cierto es que Santa Coloma se lo ha tomado muy en serio y ha querido ir un paso más allá de lo que se había hecho hasta ahora. Por eso otras administraciones y ayuntamientos, como la propia capital catalana o el AMB, están en contacto con los técnicos del municipio del Besòs para conocer cómo avanza la experiencia. Los preparativos han durado cinco años y ahora el proyecto entra en la recta final. Uno de los pasos previos era buscar referentes internacionales, lo que ha llevado a Santa Coloma a formar parte del consorcio europeo para el proyecto Digipay4Growth, en el que también están implicadas ciudades como Bristol, donde ya funciona un sistema de pago digital similar al colomense, la isla de Sardenya y otras pruebas piloto.

diumenge, 20 de setembre del 2015

Se presenta en Madrid la moneda BioRegional. La basura que hackea el sistema: Una moneda basada en biorresiduos

Publicat a  El Salmón Contracorriente 
15 de julio de 2015
Genoveva López Morales

El pasado 7 de julio se presentó en Madrid "Economías BioRegionales", una moneda social para dar valor a los biorresiduos y basada en los principios de la economía circular


La basura que hackea el sistema: Una moneda basada en biorresiduos

Una moneda basada en los principios de la economía circular

La economía circular es un término genérico para denominar a aquella economía que utiliza los recursos de manera constante, es decir, donde los recursos circulan a lo largo del proceso económico siendo reutilizados, sin causar desperdicios. Este tipo de economía toma su modelo de acción de los patrones de funcionamiento de la naturaleza, la cual no funciona de un modo lineal (producir-usar-tirar) sino que funciona de modo circular:
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Imagen: innodriven.com  
Imagen: innodriven.com
La economía circular está basada en los siguientes principios:
  • La basura es alimento: en el ciclo circular no hay desperdicios.
  • La diversidad fortalece: los entornos diversos son más resilientes, resisten mejor el cambio y las crisis.
  • La energía debe provenir de recursos renovables.
  • Basada en modelos de pensamiento sistémico: el mundo se organiza en sistemas, no en partes estancas. Cualquier acción que se lleve a cabo tiene consecuencias en un entorno sistémico.

La moneda bioregional que usa la basura

La Asociación de Economías BioRegionales es de ámbito estatal y agrupa a activistas y profesionales de diferentes disciplinas implicados en la innovación social. La asociación, constituida en 2015, tiene por objetivo dinamizar la creación, diseño y orientación de monedas complementarias en territorios de escala local y regional. Pretende impulsar los ciclos virtuosos y fomentar los procesos de transición agroecológica y construcción de soberanía alimentaria, energética, financiera y monetaria que compensen y complementen los retos de desigualdad social e insostenibilidad que plantean los procesos globalizadores, ineficientes ambientalmente e intensivos en capital financiero, y que debilitan los procesos sociales y de desarrollo local.
La Asociación propone una moneda social, alternativa y solidaria en la BioRegión zona centro de la Península Ibérica. Es una moneda basada en BioResiduos que tiene "un alto valor sinérgico que permite ahorrar costes, capitalizar socialmente nuevas eficiencias, especialmente en los ámbitos de los residuos y las energías renovables, y contribuir a corregir comunitariamente las graves ineficiencias económicas y ecológicas de nuestros municipios y comunidades" según su página web.
El modelo que propone la Asociación de Economías BioRegionales se enmarca en la modalidad de monedas respaldadas en euros. Las monedas respaldadas en moneda nacional pretenden tener un modelo de gestión y decisión más amplio (público-privado) y un horizonte de objetivos cuantitativos y cualitativos de mayor extensión, tanto en tipo de actores como en número de ciudadanos.
La moneda BioRegional (MbR) da valor a los BioRresiduos, cuya gestión es clave en los procesos de soberanía alimentaria y biorregionalización. La MbR propone introducir un sistema de manejo agroecológico para los BioResiduos de tal manera que se fomenten los sistemas de economía circular, la producción agroecológica y el consumo local.
El modelo presentado en Madrid comprende distintos elementos creando un círculo económico donde los pasos son los siguientes: en primer lugar, los poderes locales que muestren interés en la gestión de los BioRresiduos comprarían un bono por valor de en torno a 10.000 euros para que la Asociación de Economías BioRegionales gestione la recogida de BioRresiduos en su localidad. Inicialmente, los vecinos concienciados ecológicamente y comprometidos aportarían sus BioResiduos perfectamente separados (tal y como hacemos con el papel y cristal) a determinados puntos de recogida como los huertos urbanos, por ejemplo. Una vez allí los BioResiduos serían recogidos por una empresa de economía social y repartidos a agricultores para su compostaje y uso en producciones ecológicas. Los resultados de esa cosecha, serían vendidos en el comercio local de la BioRegión zona centro de la península.
Lo interesante del modelo es que cuando el Ayuntamiento paga los 10.000 euros a la Asociación, ésta emite el mismo valor en Moneda BioRegional, duplicando de esta manera la masa monetaria. Tanto los euros como las MbR serían repartidos entre los distintos actores que ven de esta manera incentivada su participación en el sistema de economía circular. Las MbR serían aceptadas en los comercios locales para la compra de productos del territorio, de esta manera se incrementaría la riqueza local, se fomentaría lo ecológico y se acortarían las distancias económicas.
Los actores del sistema serían tres por lo tanto: los hogares, los gestores de recogida y los gestores de agrocompostaje. Todos ellos se organizarían en REDES integradas por NODOS.
Red bioLocal. Es una red de recogida integrada por NODOS. Un NODO supone un punto y momento determinado de recogida de los BioRresiduos de estos hogares. Los NODOS están compuestos por unos 20 hogares. Una red está compuesta por 5 o 10 nodos (100 o 200 hogares).
Gestor de recogida (GRE). Es una organización o persona que se compromete a la recogida de una Red para trasladarlo a un gestor agrocompostador.
Gestor agrocompostador (GAR). Es una organización o persona que se compromete a la recepción y agrocompostaje de los BioRresiduos, para aplicación en su “huerta” individual o venta como fertilizante orgánico.
Las Administraciones Locales se consolidan como un actor clave en el proyecto de MbR y de fomento de una economía circular, más eficiente social y ecológicamente. Para emitir moneda sobre el valor de ahorro de prevención de vertido y generación de otro circuito son necesarias dos premisas fundamentales: la disposición por parte de las Administraciones Locales de participar en un proyecto de prevención en la recogida de BioResiduos mediante un mecanismo de agrocompostaje comunitario, y la realización de una campaña de información a los ciudadanos para organizar nodos y compromisos de separación y recogida selectiva de los bioResiduos.
Franco Llobera, de la Asociación Economías BioRegionales, afirma que los BioResiduos representan uno de los sectores que más ha incrementado en emisiones de gases de efecto invernadero. "En España el modelo de gestión de residuos es especialmente perverso e ineficiente económicamente, y especialmente contaminante". Por ejemplo, en Austria, el 60% de la capacidad de tratamiento y recirculación de la materia orgánica se hace mediante agrocompostaje, y supone unos costes de unos 50 €/tonelada mientras que en España, los costes que asumimos están en torno a los 150 y 300 €/tonelada.
Asimismo, la Asociación se plantea que las políticas de remoción de carbono, "deben evolucionar desde los modelos lineales (carbono fijado en biomasa arbórea) a los sistémicos BioRegionales de base agroalimentaria. España gasta cerca de 110 Millones de euros al año en compra de derechos de emisión. Si hiciéramos como Australia que ha convencido al panel intergubernamental de que el suelo es el mayor sumidero de carbono, los agricultores podrían recibir cerca de 1000 € año por hectárea para fertilizar con materia orgánica".
En estos días, la Asociación de Economías BioRegionales está dando a conocer el modelo y realizando distintos talleres para que el público y Administraciones se familiaricen con la nueva Moneda BioRegional.
Para conocer las fechas de sus próximos talleres y presentaciones pinchar en este enlace.

dimecres, 5 de febrer del 2014

Chiemgauer: una moneda regional que ayuda a proyectos sociales

Publicat a El País

 Por: | 03 de febrero de 2014
Por Miguel Yasuyuki Hirota, experto en monedas sociales
Chiemgauer 2012 face (1)
Chiemgauer
 
es la moneda regional más activa en Alemania y funciona en las comarcas de Rosenheim y de Traunstein, además de la ciudad de Rosenheim, Baviera (en la zona entre Múnich y Salzburgo, Austria). Aunque ya me he referido a esta experiencia en este blog, quisiera volver a presentarlo detalladamente para que sepáis cómo contribuye este medio de intercambio a la zona.
Chiemgauer nació en enero de 2003 como actividad extracurricular de una escuela Waldorf (escuela privada con un currículum elaborado a base de la filosofía de Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía). La región es económicamente muy próspera gracias a varias actividades, entre otras, la agricultura, la industria y el turismo (allí está el lago Chiemsee, un destino turístico importante). Christian Gelleri, en aquel entonces profesor en esta escuela, hablaba de monedas sociales en la clase cuando seis alumnas estuvieron interesadas en iniciar un proyecto.

SANY0048
Las 6 alumnas que iniciaron Chiemgauer, en la conferencia "Monedas complementarias en Europa", julio 2004, Bad Honnef, Alemania)

Esta moneda está totalmente respaladada con el euro y funciona del siguiente modo: los consumidores eligen un proyecto social al dar de alta y cambian, por ejemplo, 100 euros en Chiemgauer, con el 3% del efectivo que va al proyecto social. Luego los consumidores compran a comercios locales y pagan en Chiemgauer en par (1 Chiemgauer = 1 euro), y los comercios tienen dos opciones: a) ir a la oficina de Chiemgauer y reconvertirlos en euros, pagando el 5% de comisión o b) pagar a otros comercios locales para evitar esta comisión. Vamos a ver cuáles son las ventajas para cada actor:
  • Consumidores: Donación del 3% de gastos en comercios locales al proyecto social que eligen. Si uno gasta 500 € por mes, se puede donar 180 € por año (500 x 3% x 12 meses).
  • Proyectos sociales (principalmente asociaciones): Ingreso adicional que podrá gastar para sus propios proyectos.
  • Comercios locales: Atracción de los consumidores conscientes de la comunidad.
Y los 100 euros que deja el consumidor se distribuyen en: 95 euros como reserva para la reconversión, 3 euros como donación al proyecto social y 2 euros que se gasta para la administración de esta moneda.
Otro aspecto importante de Chiemgauer es la oxidación (más información en mi post anterior): Los billetes caducan cada tres meses y se requiere colocar un timbre del 2% del valor (2, 4, 10, 20, 40 céntimos y un euro para billetes de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 Chiemgauers, respectivamente), alentando a que los portadores de billetes gasten cuanto antes para evitar este costo. Además Chiemgauer ofrece microcréditos con una condición maravillosa en el programa de Zinsbonus: aunque los prestatarios en esta moneda social tienen que pagar tasas de interés, ¡estos costos financieros serán retornados si consiguen devolver toda la cantidad de su préstamo sin retraso!
Esta iniciativa ha crecido desde su fundación: el siguiente gráfico muestra cómo se ha desarrollado.

2003
2006
2009
2012
Consumidores
130
1,097
1,899
2,573
Comercios locales
100
540
587
633
Cambio € > C
68.286
548.947
1.286.244
1.864.463
Cambio C > €
58.286
534.709
1.145.750
1.815.108
C en circulación
10.000
64.346
449.064
599.757
Donación a proyectos sociales
1.800
16.468
38.587
55.934
Facturaciones en C
75.873
1.372.368
4.042.204
6.452.279
Circulación de C por año
9,48
23,98
10,67
11,22
Circulación de € por año
6,78
6,29
4,82
4,03
Efecto multipicador de C
1,11
2,50
3,14
3,46
Lo más destacable de este gráfico es el aumento constante del efecto multiplicador de Chiemgauer (de 1,11 en 2003 a 3,46 en 2012): Esta cifra significa que Chiemgauer realiza cada vez más transacciones económicas en la región antes de ser reconvertido en euro y escaparse, fomentando cada vez más la economía local. Os valdría la pena estudiar este modelo para ver si lo podéis poner en marcha en vuestra comunidad.
Imagen de apertura: Billete de 2 Chiemgauer, con oxidación del 2% por trimestre

divendres, 3 de gener del 2014

Cronobank, el banco de tiempo mundial

http://www.periodismoalternativoblog.com/2013/05/nace-el-primer-banco-mundial-que.html

Un Banco del Tiempo... MUNDIAL

Se crea un Banco del Tiempo que permite conseguir, sin dinero,  de forma solidaria y sin problema de idiomas, casi cualquier cosa a lo largo de todo el mundo. Esta iniciativa permite  un uso adaptado a la movilidad geográfica, cada vez mayor, de las personas que buscan una solución a su situación económica y social.
 

"Todo sin dinero, pero con más amigos en el mundo" podría ser el lema de este banco de tiempo online  www.cronobank.org   que permite a la gente del mundo entero conseguir, sin dinero y sin límites de fronteras o idiomas, servicios, bienes, conocimientos e incluso alojamiento, usando el tiempo como moneda de cambio.
 "Hemos agrupado todo lo mejor que hacen los diferentes bancos del tiempo del mundo y lo ofrecemos, con más de 55 idiomas, a todas las personas en un solo lugar: en www.cronobank.org", comenta uno de los fundadores, Sergio García, psicólogo y profesor y, a su vez, miembro de un banco del tiempo local con más de veinte años de existencia, uno de los más antiguos de Europa.
Y efectivamente, conectándose al Banco del Tiempo Mundial - Cronobank - resulta fácil  conseguir desde noches de alojamiento hasta un coche a cambio de tiempo. El requisito para el alojamiento es pagar una hora por persona y noche. Los servicios y los conocimientos respetan la norma "1 hora por 1 hora", es decir, que cada uno recibe las mismas horas que ha destinado a prestar el servicio o sus conocimientos.
La compra o venta de bienes ofrece más libertad para valorar en tiempo ya que los moderadores de la plataforma invitan a que se haga respondiendo a la pregunta "¿cuánto tiempo de tu vida estarías dispuesto a dar para conseguir eso que necesitas?", recordándonos así que lo importante en la vida no es lo que se tiene, sino lo que se comparte.
En realidad, Cronobank.org es mucho más que un banco del tiempo puesto que da la posibilidad a las personas y a los colectivos de crear y gestionar gratis su propio banco del tiempo sin limitaciones de usuarios ni gastos de mantenimiento. Cada Banco del Tiempo creado tiene una red social interna 3.0 que permite una comunicación entre los usuarios a través de  la mejor tecnología. Ayuntamientos, colegios, asociaciones y Bancos del Tiempo locales pueden utilizarlo y contar con un asesoramiento personalizado por teléfono o red social si lo necesitan.
Los Bancos del Tiempo creados en www.cronobank.org pueden hacer libremente intercambios de tiempo entre ellos, creando así enlaces y una red mundial de bancos del tiempo. Es una nueva generación de bancos del tiempo.
De hecho, lo primero que salta a la vista cuando se entra en la web de cronobank.org es el "Mapa del tiempo" donde se pueden localizar geográficamente las personas o los colectivos que usan el tiempo como moneda en el mundo entero.  En este mapa también se están situando todos los bancos del tiempo repartidos por el mundo para que los usuarios interesados  puedan encontrarlos con total facilidad. Si un Banco del Tiempo concreto no aparece todavía en él, se puede enviar un correo a su email de contacto y actualizarán el mapa con los datos remitidos  en menos de 48 horas.
La internacionalidad de este Banco del Tiempo Mundial no es su única originalidad. Ésta se basa también  en la solidaridad que transciende todo lo que ofrecen. Por ejemplo, para  promover el voluntariado y el cooperativismo, compensan con tiempo cualquier iniciativa para ayudar a personas o implicarse en la protección del medio ambiente de forma independiente o colaborando con una ONG. Hace poco, por ejemplo, los voluntarios que limpiaron los cauces del río Vaca se vieron recompensados con 7 horas en la cuenta de tiempo que abrieron para esa ocasión. Las asociaciones que se adhieren a esta iniciativa se llaman "cronopartners".
La web es de fácil utilización  y está diseñada para poder ser accesible por todos, en particular, por las personas mayores o con discapacidad.
Cronobank es una asociación sin ánimo de lucro cuya finalidad es  "promover y facilitar el uso del Tiempo como moneda social universal". Sus miembros son tan internacionales como su Banco del Tiempo ya que proceden de España, Cuba, Francia, Alemania...Sus perfiles profesionales son también diversos e incluyen profesores, psicólogos, administrativos, diseñadores, especialistas en bioconstrucción...

Más información en: www.cronobank.org


Notícia publicada a  Diario crítico

dilluns, 16 de desembre del 2013

El decreixement, una estratègia per contrarestar la crisi?

Article publicat a   Green European Journal 

Traduït per Rafael Granero


El decrecimiento ¿una estrategia para contrarrestar la crisis?

Visítalo en El Debate

La idea del decrecimiento ha sido siempre una parte del pensamiento verde, pero ¿qué significa exactamente decrecimiento en nuestra economía, sociedad y en relación con el planeta. ¿Puede el decrecimiento proporcionar la respuesta a la crisis social y ecológica?

Autor Vincent Liegey

Coautor de “A Degrowth Project-Manifesto for an Unconditional Autonomy Allowance

Dada la convergencia de las diversas crisis interconectadas, convergencia que se podría tildar de crisis antropológica, el decrecimiento, un lema de reciente aparición en el pensamiento y en la experimentación socioeconómica, tiene como objetivo iniciar una transición democrática y pacífica a los nuevos modelos de sociedades sustentables y deseables.
Esto es lo que hemos tratado de elaborar en nuestro trabajo colectivo “A Degrowth Project-Manifesto for an Unconditional Autonomy Allowance” ("Decrecimiento, un Proyecto-Manifiesto por una Asignación para la Autonomía Incondicional"). Por lo tanto, sobre la base de nuestras discusiones, debates, experiencias y propuestas, apoyamos el establecimiento de un ingreso incondicional, emitido en derechos de giro no monetarios disponibles a través de derechos de acceso a los servicios y recursos públicos, conjuntamente con asignaciones monetarias en moneda local, mejor que en Euros. 
Abogar por el decrecimiento en medio de un creciente desempleo, ¿no es indecente a la par que absurdo?
El crecimiento no asegura el pleno empleo: es un mito. En los últimos cuarenta años, el PIB ha crecido, pero también lo ha hecho la tasa de desempleo. Imponer la austeridad, con devastadoras consecuencias humanas, con la esperanza de volver al crecimiento, mientras hacemos la vista gorda ante el colapso ecológico, es sencillamente irresponsable. No podemos crecer indefinidamente en un mundo finito.
El término decrecimiento asusta...
El decrecimiento es un término provocativo utilizado para instigar un debate en profundidad. ¿Qué estamos produciendo? ¿Cómo? ¿Por qué? El crecimiento que nos obliga a producir más y más cosas inútiles agotará los recursos. ¿Cómo podemos salir de ése círculo vicioso y reinventar una sociedad que valore las relaciones humanas y que sea una alternativa a la relación entre herramienta, producción y naturaleza? Lo que está ocurriendo en América Latina en torno al concepto de "buen vivir” nos interesa. El decrecimiento no propone de ninguna manera que volvamos a la Edad de Piedra. Antes que un decrecimiento económico, debe haber un decrecimiento de las desigualdades, de las inequidades.
¿Cómo lograr el decrecimiento?
En primer lugar, tenemos que abandonar la religión de crecimiento económico. Debemos recuperar la autoridad para emitir dinero, cancelar los pagos para las porciones ilegítimas de la deuda, total o parcialmente, nacionalizar el sistema bancario, prohibir los paraísos fiscales e imponer un impuesto a las transacciones financieras. Debemos establecer una renta máxima aceptable (MAI, por sus siglas en inglés), en torno a cuatro veces el salario mínimo, en contraste con la situación actual en la que el ingreso máximo es 4.000 veces mayor que el ingreso mínimo. Paralelamente, se propone una Asignación para la Autonomía Incondicional (UAA, por sus siglas en inglés) que permite que todos tengan acceso a una vida digna y frugal, desde el nacimiento hasta la muerte.
 ¿Qué es una Asignación para la Autonomía Incondicional (UAA)?
La idea se originó en el movimiento por el decrecimiento a partir de conceptos como la renta básica incondicional, la extensión de la gratuidad de servicios, el uso adecuado o inadecuado de los recursos y experiencias alternativas. También hemos llevado a cabo discusiones con respecto a los ingresos máximos aceptables, la crisis de la deuda, la administración del sistema monetario en un marco democrático, y en consecuencia el final de la religión del crecimiento económico.
Poniendo todo eso junto, y dentro de un enfoque de transición que reubique gradualmente la economía, se nos ocurrió la idea de una renta básica “no monetarizada”, proporcionada principalmente a través de derechos de giro sobre los recursos y derechos de emisión en moneda local.
¿Asignación para la Autonomía Incondicional y Renta Básica Universal?
Apoyamos una renta básica universal  por razones de justicia social, porque reduciría el sufrimiento causado por la creciente desigualdad y la austeridad. También estamos a favor de ella porque es una herramienta para evitar la alienación del trabajo, para superar la centralidad del valor del trabajo, y para avanzar hacia una sociedad donde las actividades puedan ser elegidas.
Sin embargo, debemos ser muy prudentes, porque si tal medida se aplicara sin una comprensión de qué significa hoy producir y consumir o el papel muy importante que juega la publicidad en nuestras sociedades, esa renta puede conducir a algo tan preocupante como que continúe el consumo de cosas que no son útiles. La renta básica, de acuerdo con la versión de Milton Friedman, también podría dar lugar a la destrucción de una serie de mínimos sociales o de los derechos laborales (nota del traductor, Friedman entendía que la financiación de la Renta Básica debía hacerse a través del por él llamado "Impuesto negativo al salario" en su libro Capitalism and Freedom, 1962, y lo entendía dentro de la lógica de su propuesta de desmantelar el Estado Social, de ahí que afirme la supuesta destrucción de mínimos derechos asociada a la RBU).
Somos, sin embargo, totalmente favorables a una renta básica, siempre que se englobe dentro de una nueva visión de la sociedad; que piense en una transición hacia modelos económicos nuevos, locales y alternativos, que tenga en cuenta la preocupación ambiental, y que medite las preguntas claves de nuestro pensamiento: ¿Qué estamos produciendo? ¿Cómo? ¿Para qué sirve?
¿Constituiría la renta básica un paso hacia la UAA?
Hemos desarrollado tres escenarios de implantación. En el primero, nos basamos en una transición ya en marcha, el conjunto de alternativas concretas emergentes en todo el mundo (la moneda local, la permacultura, talleres de reciclaje locales, y de los sistemas de intercambio local). Podemos desarrollar gradualmente una nueva forma de producir, modelos económicos alternativos y poner en marcha la UAA. Pero este paso, si bien es necesario, no es suficiente, ya que no tiene en cuenta el problema del poder, los conflictos de interés, y las luchas de poder.
En el segundo escenario, sin dejar de centrarse en alternativas prácticas, nos imaginamos una reducción significativa del tiempo de trabajo con el fin de compartir los frutos del trabajo y poner fin al desempleo.  El tiempo libre puede ser invertido para desarrollar modelos alternativos de las economías locales y para la reapropiar las herramientas y la producción a nivel local.
Por último, el tercer escenario implica efectivamente establecer una renta básica incondicional. Aunque bastante fácil de configurar técnicamente, requiere mucho coraje político. Supondría alcanzar el poder político, re-apropiación democrática del sistema económico, cancelación total o parcial de la deuda, y una re-apropiación de los bancos centrales y de la capacidad de creación monetaria. Así podríamos establecer una renta básica universal junto con una renta máxima aceptable y, poco a poco, convertiríamos la renta prevista en euros en derechos de giro sobre recursos y monedas locales alternativos.
¿Cómo deben ser tratadas las diferencias entre territorios?
La UAA ofrecería más derechos a las personas que la utilizan, que podrían organizar deliberaciones ciudadanas a nivel local, un fortalecimiento de la democracia, y discutir sobre lo que consumimos. Podríamos preguntarnos sobre el nivel de consumo sostenible, sobre cómo producir y adjudicar energía, y a partir de qué nivel de consumo se debe pagar un precio más alto.
Todo esto necesita suficiente tiempo para realizarse, y no se debe hacer a escondidas o de manera autoritaria. Podemos empezar dando un mínimo de consumo de gas, agua y electricidad de forma gratuita y progresiva (aumentando los precios de acuerdo a una curva de aumento de precios a más de diez años, por ejemplo), lo que da tiempo para que todos se adapten. Además, esto permite que la gente asuma como propios los cambios necesarios en su estilo de vida, de vivienda y en su relación con los demás.
Ello permite al mismo tiempo la protección de los más pobres, al proporcionar un acceso rápido a las necesidades básicas de forma gratuita, y funciona como una herramienta de transición que nos da margen para pensar en la forma en que producimos y utilizamos la energía y la manera de cambiar nuestro estilo de vida con el fin de cambiar significativamente nuestro consumo.
¿Puede provocar un incremento en la competencia entre los territorios?
Existe un riesgo, pero hoy en día ya existe esa competencia, sobre todo cuando se trata del agua, y es extremadamente violenta. El agua no se gestiona de forma democrática o de una manera que tenga en cuenta los principales problemas ambientales, por el contrario se gestiona siguiendo el mito delirante de la mano invisible. Con el objeto de producir lo que necesitamos de una manera sostenible, uno de los retos de la UAA y del movimiento por el decrecimiento en general es redefinir nuestras necesidades y comportamientos para poder organizar a nivel local y abiertamente los intercambios de productos y servicios.
Desde una perspectiva de transición, el objetivo es reducir nuestra huella de carbono. Obviamente, la solidaridad tendrá que ser impuesta. Pero el objetivo, en última instancia, es luchar por una sociedad que sean lo más autónoma posible.
Las transferencias UAA bajo la forma de derechos de giro y monedas locales ¿no es cierto que niegan a las personas la libertad de consumir productos que no son locales?
No estamos contra el mantenimiento de las monedas locales, regionales, nacionales o supranacionales. No se trata de oponer todo lo local contra lo mundial. Se trata de encontrar el equilibrio adecuado. Las monedas locales, además de ser herramientas económicas más justas, son herramientas que ayudan a reapropiarse de la política y a repolitizar la sociedad, porque la gente es inducida a cuestionar el actual consumo, producción y usos. Esto no es en absoluto algo que se oponga a la libertad de movimiento y de cambio de divisa, que probablemente seguirá existiendo. No estamos a favor de la prohibición de que la gente que vaya al bosque con sus grandes 4x4 a disfrutar de sus paseos motorizados. Sin embargo, y en relación con el impacto ambiental que provocan, sí deberán pagar el coste real, así como su impacto en términos de mano de obra humana y de la gasolina utilizada para hacer que funcione.
A nivel mundial, el 20% de la población se ha apropiado de un 87% de los recursos naturales del mundo En Europa, vivimos entre algodones -especialmente los ricos- porque nunca vemos las externalidades negativas que nuestro consumo está generando. Pagamos un alto precio para mantener la ilusión de la libertad de consumir, tanto en términos de medio ambiente como de explotación y destrucción de otras poblaciones de todo el mundo. La lógica detrás de la re-localización de nuestra producción es romper con esta ilusión de la libertad. Si los productos nocivos para el medio ambiente que requieren la explotación de una gran cantidad de personas fueron producidos localmente, nos encontraríamos cara a cara con las consecuencias de nuestras acciones.
Hablamos de transición a largo plazo, libre de autoritarismo, pero al mismo tiempo discutimos la imposición de un techo máximo de ingresos y de una requisa de viviendas para trabajadores. ¿Cómo conseguir hacer nuestra aquella parte de la población que podemos llegar a perder si le pedimos aceptar tales propuestas?
 La elección es entre el decrecimiento por elección o recesión por necesidad. La Unión Europea ha impuesto esta última a través de planes de austeridad brutales. La huella ecológica de Grecia ha disminuido porque la gente no tiene nada, consumen sólo el mínimo cuando pueden, y ni trabajan ni utilizan su coche. Las consecuencias humanas son devastadoras.
Pero también vemos que los griegos han desarrollado modelos económicos alternativos. En particular, tenemos el ejemplo de la revolución de la patata [ventas directas del productor al consumidor, ed.]. Algunos imprimen dracmas, otros establecen intercambios de tiempo (el médico desempleado ofrece sus servicios al carpintero en paro y viceversa...) La experiencia de la recesión ha llevado a los resultados a los que un decrecimiento elegido está apuntando. Sin embargo, el camino recorrido hubiera sido muy diferente.
Puedes acceder a más información en: http://www.greeneuropeanjournal.eu/degrowth-counter-crisis/#sthash.IhNlosvC.7eKUEEH0.dpuf