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dilluns, 9 de novembre del 2015

“El Estado dedica muchos recursos a los mayores y pocos a los jóvenes”

Article publicat a El País

Guillem López Casasnovas es Economista y consejero del Banco de España, cree que los ciudadanos están cabreados porque el Estado del bienestar es, en realidad, del malestar



Guillem López Casasnovas, consejero del Banco de España / Luis Sevillano

Guillem López Casasnovas (Ciudadela de Menorca, 1955) ha escrito cientos de artículos y trabajos sobre el problema del gasto social en las cuentas públicas. Catedrático de Economía por la Universidad Pompeu Fabra desde hace 22 años, y doctor en Economía por la Universidad de Nueva York, lleva diez años en el Consejo de Gobierno del Banco de España, a propuesta de CiU, por lo que ha visto de cerca toda la crisis financiera. En su último libro no habla de bancos, sino de “El bienestar desigual. Qué queda de los derechos y beneficios sociales tras la crisis”, (Editorial Península).
Pregunta. ¿Cómo están los ciudadanos que siguen sin ver el final de la crisis?
Respuesta. Están cabreados porque el Estado del bienestar es, en realidad, de malestar. Hay muchas promesas incumplidas y expectativas no satisfechas. La sociedad percibe que nada es gratis y que hay que priorizar el gasto, lo que es incómodo para políticos y gestores. Es necesario que la sociedad conozca lo que cuesta demandar más y mejores servicios. Trasladar su financiación a la deuda, a través del déficit, a las futuras generaciones es hoy muy insolidario.
P. ¿En el futuro será imposible mantener las prestaciones sociales con los actuales niveles?
R. Es necesario ajustar el gasto a los ingresos reales. Los que dicen que defienden que se extienda el Estado de bienestar sin preocuparse de su financiación son, en realidad, sus mayores enemigos. Además, si no se controla con precisión el gasto se pueden acabar financiando con dinero público, por ejemplo, medicamentos de bajo valor terapéutico a deleite privado. El esfuerzo debe centrarse donde existen bolsas concretas de pobreza y desigualdad, no destinar recursos a supuestos problemas genéricos.
P. ¿La crisis ha generado más desigualdad?
Los menores sueldos en sanidad generan menor productividad y así crece el gasto”
R. Este problema se puede analizar desde la óptica de ricos y pobres. Pero también desde el punto de vista de las diferentes generaciones. La política social actual se ha centrado en nuestros mayores, que vivieron la guerra y otras privaciones, asumiendo que los jóvenes veían compensado su mejor capital humano por el mercado de trabajo. Pero eso no es hoy cierto y la situación insostenible. Con la escasa financiación actual, el Estado dedica demasiados recursos a los mayores, de manera poco selectiva, mientras deja sin atender otros problemas, como la formación de jóvenes, la enseñanza de idiomas, el abandono escolar…La solución al problema de la educación se deja de lado porque no se nota a corto plazo, pero erosiona gravemente el futuro. O se aumenta la financiación o se rehacen los balances generacionales
 P. ¿Eso quiere decir que no habría que revalorizar las pensiones de forma automática?
R. Se debería hacer sin que se rompa el equilibrio intergeneracional de las cuentas públicas. En las crisis, también los mayores deben ver ajustada su pensión y no trasladar su coste a espaldas de cotizaciones más altas. Y en bonanza, la actualización debiera ser a PIB nominal y no solo según inflación. Ser una persona mayor no significa hoy afortunadamente ser pobre. Sin embargo, entre este colectivo hay bolsas de pobreza insuficientemente atendidas
P. Pero en la crisis, los abuelos han ayudado a los jóvenes parados o con precariedad laboral…
R. Pero ese no es el camino. Esta precariedad provoca baja natalidad, malos salarios, imposibilidad de emancipación de los jóvenes…una generación que no podrá financiar su Estado de bienestar ni su jubilación. Eso no es justo.
P. Es decir, el Estado es injusto en su reparto del gasto…
R. Sí. Justicia requiere identificar necesidades y responsabilidades; no colectivizar respuestas universales generales Y con ello pasar de la macroeconomía del gasto social a la micro del bienestar residual de las personas manteniendo la perspectiva generacional. Así por ejemplo, hablando de cosas concretas, en lugar de subvencionar el Imserso se debería ayudar a los viajes en Interrail de los jóvenes, que necesitan saber idiomas, conocer otros países…eso es fundamental para su formación. El que exista futuro para ellos es lo que ha de mantener el presente sostenible para nosotros.
P. ¿Los políticos sobreprotegen a los jubilados porque son ocho millones de votos?
Una generación no podrá pagar ni disfrutar del Estado de bienestar”
R. Creo que sí, pero hay que llamar la atención sobre el desequilibrio generacional que se está produciendo con esta política social y la escasa aportación al bienestar de los jóvenes procedente del mercado de trabajo. Y ya no digamos de los aún no nacidos, que deberán asumir nuestras deudas y que por supuesto hoy no votan
P. ¿El problema de fondo no es la escasa recaudación fiscal de España en proporción al PIB?
R. Sin duda se puede ver como un problema de escasa recaudación fiscal, que es donde empieza todo. La decisión de eficiencia de tamaño de presión fiscal global es de los parlamentos. Pero quizás hoy por justicia fiscal su composición ha de variar. Creo que hay que cargar las plusvalías no reinvertidas con unos impuestos muy altos, digamos del 70%, y revitalizar el impuesto de sucesiones y el del patrimonio no vinculado a la creación de riqueza. Yo no castigaría tanto la renta como aquella riqueza inmovilizada en manos de unos pocos. Las rentas no ganadas por herederos desincentivan el trabajo, van contra la meritocracia y todo ello limita la prosperidad de un país.
P. ¿El Estado puede financiar la dependencia?
R. Yo postulo afectar la recaudación del impuesto de sucesiones a su financiación, o que recupere el Estado, contra la herencia que deje el dependiente, el gasto que ha provocado la persona fallecida. Esto ya se hace en el Reino Unido. No tiene sentido que el Estado salve patrimonios a beneficio de herederos desresponsabilizados de sus ancestros.
P. ¿Coincide con los planteamientos básicos de la Economía del Bien Común, que pretende desarrollar una verdadera economía sostenible y alternativa a los mercados financieros?
R. Tiene aspectos muy positivos, aunque tampoco sostengo que si el mercado no funciona en algún tema, cualquier sistema público que implantemos vaya a ser mejor. Lo que es cierto es que el aumento del PIB no se debe confundir con el bienestar de la población. Se debe tomar como referencia a las personas en su condición de beneficiarias y contribuyentes a lo largo de su vida.
Se debería ayudar a viajar a los jóvenes en vez de subvencionar el Imserso"
P. Sobre la cuestión sanitaria, ¿cree que se han gestionado mal los recortes en la sanidad?
R. Creo que si la Administración pone los recortes salariales en el centro de su política en lugar de buscar la mejora de la actividad asistencial, a largo plazo crece el gasto. Los menores sueldos acaban en menos productividad y, cuando se alivia la presión económica, la Administración mejora los salarios a plantillas más hinchadas: al final se gasta más a cambio de igual o peores resultados asistenciales.
P. ¿Los recortes presupuestarios han sido tan dramáticos como dijeron los médicos?
R. No. Aquello de que “los recortes matan”, es un mal reclamo, porque cuestionaría de hecho la propia ética de los profesionales. La marea verde fue un movimiento de defensa corporativa de los médicos, que reivindicaban mejoras para ellos, lo cual es comprensible, pero no aceptable que alguien haya utilizado el paciente como rehén.
P. ¿Se puede dar más calidad sanitaria gastando lo mismo o menos?
R. Creo que hay que priorizar lo que se atiende, revisar los protocolos que se aplican y, por lo tanto, no gastando más sino mejor. En cuanto a aumentar los ingresos, en Cataluña existen hospitales públicos que atienden demanda privada por las tardes con profesionales sanitarios públicos. El centro público recibe mayores ingresos que le permiten cuadrar sus cuentas, los médicos cobran una retribución extra y las listas de espera se reducen. Con una buena regulación, se puede mantener así una mínima lealtad del profesional con la institución. No hay mayor deslealtad y privatización que la del médico en la sanidad pública ofreciendo su tarjeta de práctica en una sanidad privada compatible. Otra vía es ofrecer servicios que están fuera de la lista básica, como algunos aspectos de la podología u odontología, por los que el centro público puede cobrar y al ciudadano salirle más barato que las consultas privadas.
P. ¿Es partidario de la gestión privada, al estilo del Hospital de Alcira?
R. No, ya que el ánimo de lucro privado estricto en sanidad me genera dudas. Lo que propongo es más gestión pública. Ello alcanza la concertación sanitaria con excedentes reinvertidos en la atención médica pública. En las concesiones el excedente empresarial fluye a fondos externos y a reparto de dividendos ajenos al sistema. De ahí mis dudas.
P. ¿El copago es evitable?
R. Estoy a favor de la asistencia gratuita financiada con el esfuerzo colectivo pero siempre que la prestación sea coste-efectiva y se atiendan los servicios que el sistema público puede contemplar con la financiación otorgada y lo haga con productividad. Por ejemplo, creo que cuando alguien usa indebidamente el sistema de salud (como puede ocurrir con las urgencias, entre otros servicios), se le podría hacer copagar a través de la declaración de la renta incorporando el coste del mal uso como beneficio en especie en la base imposible y tributando a tipo progresivo.

divendres, 30 d’octubre del 2015

La remunicipalización de la gestión de servicios municipales

Article publicat a  Ecologia Política

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49 Soberanía local

La remunicipalización de la gestión de servicios municipales

Jordi Colomer i Missé
La mayoría de los servicios públicos municipales se prestan bajo condiciones de monopolio natural (abastecimiento de aguas, alumbrado público, recogida y tratamiento de residuos domésticos, limpieza viaria, etc.), o en condiciones de reserva de monopolio (transporte público, servicios sociales). Desde una visión mercantilista, estos servicios presentan el gran atractivo de disponer de unos clientes cautivos, una demanda estable y capacidad de pagar por estos servicios, ya sea a través de presupuesto municipal o de tarifas a los usuarios. Acceder a este “mercado” es el sueño de cualquier empresario.
La legislación española permite, desde la aprobación de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, la prestación indirecta de los servicios públicos, privatizando su prestación a través de un tercero. Cada municipio aprueba la forma de gestión, directa-municipalizada o indirecta-privatizada [1], para cada uno de los servicios que presta.
El volumen económico del sector no es nada despreciable, según la publicación [2] del coste efectivo de los servicios prestados por las Entidades Locales en los términos establecidos en la disposición transitoria única de la Orden HAP/2075/2014, de 6 de noviembre, el gasto anual en 2013 de los entes locales en servicios públicos municipales ha sido de 18.673 millones de euros en servicios públicos básicos [3], 6.809 millones en actuaciones de protección y promoción social [4], 7.347 millones en producción de bienes públicos de carácter preferente [5], 4.555 millones en actuaciones de carácter económico [6], además de los 6.221 millones en deuda pública y los 21.258 millones en actuaciones de carácter general que no pueden ser privatizados. Es decir, cerca del 60% de los 65.000 millones de euros gestionados a través de los presupuestos de las entidades locales, 37.000 millones, son susceptibles de ser gestionados de forma privada. Entre estos y con los datos facilitados por el Ministerio, no es posible dilucidar si está incluida la totalidad de los servicios de abastecimiento y depuración de agua que no se gestionan a través de los presupuestos municipales, sino a través de las tarifas que las familias usuarias pagan directamente a la prestadora del servicio, ya sea empresa privada a través de gestión indirecta o ente público con gestión directa [7]. En cualquier caso, el volumen del servicio de abastecimiento para 2011 sería de 1.606 millones de euros (ver Tabla 1), y el del saneamiento se estima en 1.150 para el 2010 según Unidad Editorial Conferencias y Formación citando Expansión del 21 de julio de 2011 [8].
Tabla 1. Estimación del volumen negocio en abastecimiento de aguas (Fuente: Tribunal de Cuentas de España 2011)










Tabla 1. Estimación del volumen negocio en abastecimiento de aguas (Fuente: Tribunal de Cuentas de España 2011)
Anualmente, la Diputación de Barcelona a través de los Círculos de Comparación Intermunicipales estima la distribución entre gestión directa e indirecta de determinados servicios [9], y aunque ni recogen los datos de todos los municipios de la provincia ni de todos los servicios [10], muestran la tendencia. Con datos de 2012, el 69% de los servicios están municipalizados (Figura 1), pero evaluado el presupuesto (Figura 2), la municipalización desciende hasta el 53%.
Figura 1. Distribución de la forma de prestación según tipo de servicio (Fuente: Círculos Comparación Intermunicipales, Diputación de Barcelona, 2012)















Figura 1. Distribución de la forma de prestación según tipo de servicio (Fuente: Círculos Comparación Intermunicipales, Diputación de Barcelona, 2012)
Figura 2. Gasto presupuestario según forma de prestación del servicio (Fuente: Círculos Comparación Intermunicipales, Diputación de Barcelona, 2012)
















Figura 2. Gasto presupuestario según forma de prestación del servicio (Fuente: Círculos Comparación Intermunicipales,
 Diputación de Barcelona, 2012)
Con estos datos estimamos que el volumen de negocio de los servicios públicos privatizados estaría entorno a los 17.400 millones de euros, con unas oportunidades de crecimiento de 19.600 millones de euros. Mercado cautivo y de gran volumen. De ahí el gran esfuerzo de generación del relato de la eficiencia y las bondades de la colaboración público-privada de los medios de propaganda.
Quienes estamos en la gestión de los servicios municipales sabemos que los servicios privatizados presentan sobrecostes que van del 22% [11] a más del 90% [12], respecto el servicio prestado de forma directa, con encarecimientos medios del 27% en recogida de basuras o el 71% en limpieza (Tribunal de Cuentas, 2013). Sobrecoste que además lleva añadido una prestación del servicio de menor calidad y una infra-inversión (Lobina, 2015).
En una situación de emergencia social resulta especialmente pornográfico destinar recursos públicos a cuentas de resultados de grandes transnacionales, sancionadas por competencia por actuar como cárteles, para proporcionar de forma deficiente servicios esenciales, en lugar de destinar los recursos públicos, exclusivamente y de forma eficaz, a satisfacer las necesidades sociales básicas.
Este drama ha sido posible por dos motivos: infra-financiación municipal y existencia de un relato único. Con dificultades endémicas de financiación, empeoradas por el fin de la burbuja inmobiliaria que financió tantos ayuntamientos, los municipios están privatizando los servicios de aguas para obtener ingresos extraordinarios con el canon concesional, aunque sea a costa de incrementar substancialmente el recibo del agua a sus ciudadanos. Así como financiando obras públicas o inversiones en equipamientos y materiales para servicios, incluyéndolas en las obligaciones de los contratistas privados, incrementando el gasto corriente y pagando mucho más por la misma inversión, por no poder endeudarse.
La construcción del relato ha sido aún más demoledora: la FEMP está dando formación, financiada por el BBVA y la fundación AGBAR, a los ediles sobre las virtudes de la colaboración público-privada con contenidos exclusivamente de marketing y comunicación sin ninguna referencia a técnicas de gestión [13]; privatización de los posgrados de gestión de redes de aguas [14]; convenios de colaboración entre la dominante del oligopolio de las aguas, la fundación AGBAR, con el Consejo General del Poder Judicial [15] para formar a los jueces en materia de aguas; etc.
Por suerte, esta crisis nos ha obligado a repensar nuestras realidades, a confeccionar otro relato, y a practicar otras alternativas. Otro relato en el cual una empresa privada no es eficiente prestando un servicio público en condiciones de monopolio, sino que sólo es eficaz maximizando sus beneficios con un amplio menú de técnicas de esquilmado de recursos públicos (Colomer, 2015). Alternativas prácticas donde experimentamos que un servicio remunicipalizado es más económico porque:
• No está sujeto a IVA, a excepción del servicio de abastecimiento de agua: Ahorrando el 10% en residuos, limpieza de la vía pública, parques y jardines, alcantarillado y tratamiento aguas residuales, y transporte; y el 21% en el resto de servicios (alumbrado, cementerio, limpieza edificios públicos, servicio social de atención domiciliaria, etc.).
• No extrae plusvalías para repartir dividendos: Ahorrando beneficios industriales que pueden ir de un mínimo del 6% al 16% [16]. Si existen ingresos superiores a los costes finales se podrán destinar para reinvertir en el servicio o para ahorro.
• No aplica comisiones comerciales en los suministros: La privada o mixta utiliza todas las herramientas posibles para incrementar sus ingresos, lo más habitual es cargar el porcentaje de beneficio industrial y de gastos generales en los materiales o equipos que aporta al servicio, además de aplicar sólo una parte del descuento que obtienen respecto el precio de catálogo por parte de su proveedor. Estos márgenes están entorno al 25%.
• No necesitamos múltiples equipos técnicos: En los servicios privatizados pueden operar hasta tres equipos técnicos relacionados con el servicio: el municipal, el de la empresa y el de la consultora que realiza el control, cada uno con su coste respectivo. Cuando el servicio está municipalizado es suficiente un solo equipo para asegurar la calidad de este.
Además del ahorro económico, pasamos de la dinámica de conflicto de intereses en las privatizaciones (empresa busca beneficios, municipio busca servicio económico), a una dinámica en la que todos ganan por la coincidencia de intereses. Quien encarga el servicio tiene todos los mecanismos de control sobre el servicio y, por lo tanto, todas las decisiones sobre la calidad del mismo. Permite aplicar la máxima transparencia en la gestión del servicio e incorporar la participación ciudadana en la toma de decisiones estratégicas.
En el marco legal español, para remunicipalizar los servicios públicos no hace falta nada más que rescindir los contratos de gestión indirecta con que se privatizaron y abrir nuevos expedientes de cambio de forma de gestión de los servicios. Para la rescisión disponemos de 5 alternativas:
1. Vencimiento del contrato: En el momento de la finalización del contrato, abrir un expediente de cambio de forma de gestión en lugar de preparar una nueva licitación.
2. Rescate del servicio: Cancelación del contrato en cualquier momento por interés público, indemnizando a la parte privada con el beneficio industrial pactado por contrato pendiente de percibir y con el pago de las inversiones realizadas pendientes de amortizar.
3. Resolución por mutuo acuerdo: Se pacta con la empresa los términos de la finalización y se asegura que esta no utilice la vía contenciosa para defender sus intereses. Esta vía no es aplicable si la empresa ha incumplido sus obligaciones contractuales [17].
4. Incoación de expediente sancionador: En el caso de tener documentados los incumplimientos de las obligaciones contractuales, estamos obligados a abrir un expediente sancionador. En caso de faltas muy graves podremos rescindir el contrato sin derecho a indemnización.
5. Renuncia del contrato: En el caso que la empresa no obtenga los beneficios esperados y que el municipio no acepte una aplicación fraudulenta del mantenimiento del equilibrio económico financiero del servicio, la empresa puede renunciar al contrato y a sus derechos.
En los casos donde se deba indemnizar a la parte privada cabrá valorar cual es el tiempo de amortización de esta “inversión” con los ahorros que esperamos obtener con la municipalización.
En los expedientes de cambio de forma de gestión se debe realizar un proyecto con una memoria indicando cuál será la forma mediante la que se prestará la gestión directa. En este sentido, hay cuatro posibilidades de municipalización:
1. La propia entidad local es la que presta el servicio con personal propio.
2. Un organismo autónomo local es el que recibe el encargo y lo presta a partir de una transferencia del presupuesto del ente local al organismo que se auto-organiza con presupuesto y personal propio dentro del marco de la jurisdicción administrativa.
3. Una entidad pública empresarial es quien recibe la encomienda de gestión. Se trata de un organismo público con personalidad jurídica, presupuesto y patrimonio propio, con autonomía de gestión. Está adscrita a un ente local, bajo el derecho administrativo en la toma de decisiones y el mercantil en la actividad “empresarial”. Aplica el estatuto del trabajador público y la ley de contratos del sector público, y tienen la capacidad de sancionar.
4. Una sociedad mercantil con capital 100% público recibe la encomienda. Se trata de una sociedad mercantil (SL o SA) con capital 100% público, bajo el derecho administrativo en la toma de decisiones y el derecho mercantil en la actividad “empresarial”. Aplica el estatuto del trabajador público y la ley de contratos del sector público, pero no tiene la capacidad de sancionar.
Existen limitaciones para crear nuevos entes en municipios con plan de ajuste, quedando siempre abierta la posibilidad de prestar el servicio con personal propio. Respecto a la prohibición de contratar nuevo personal en el sector público, la ley de presupuestos de 2015 permite la contratación temporal de nuevo personal para la prestación de servicios básicos y para las necesidades urgentes e inaplazables, el caso de los servicios públicos municipales.
Remunicipalizar los servicios públicos locales es posible y además nos permite preguntar a qué vamos a dedicar el ahorro del sobrecoste de las privatizaciones, en lugar de preguntarnos qué vamos a recortar.
Referencias
COLOMER, J. (2015), “Remunicipalització. Situació i oportunitats de remunicipalització dels serveis públics”, Conferencia municipalista CUP 2015, http://prezi.com/ertowa5sqo64/?utm_campaign=share&utm_medium=copy&rc=ex0share consultado el 13 de mayo de 2015.
Diputació de Barcelona (2014), “Anàlisi de serveis municipals mitjançant indicadors de gestió. Recull de conclusions dels serveis analitzats en els cercles de comparació intermunicipal. Resultats any 2012”, http://www.diba.cat/documents/446869/545c406a-bfbd-4a98-a6a3-632fdc718272 consultado el 13 de mayo de 2015.
LOBINA, E., KISHIMOTO, S. y PETITJEAN (2015), “Llegó para quedarse: La remunicipalización del agua como tendencia mundial”. Solidaridad Internacional-Andalucía y Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento.
Tribunal de Cuentas (2013), “Informe nº 1.010 de fiscalización del sector público local, ejercicio 2011”, http://www.tcu.es/repositorio/fd3654bc-3504-4181-ade5-63e8a0dea5c2/I1010.pdf, consultado el 13 de mayo de 2015.

[1] Los únicos servicios que no son privatizables (de momento) son los que reportan ejercicio de autoridad, por ejemplo las policías municipales.
[2] Ministerio de Hacienda y Administraciones públicas (2014), 2 de diciembre, “Coste efectivo de los servicios prestados por las Entidades Locales”,  http://www.minhap.gob.es/es-ES/Areas%20Tematicas/Administracion%20Electronica/OVEELL/Paginas/CosteServicios.aspx [13 de mayo de 2015].
[3] Seguridad, tráfico y vías públicas, vivienda y urbanismo, agua y alcantarillado, residuos, cementerio y alumbrado.
[4] Pensiones no de la seguridad social, servicios sociales, fomento del empleo.
[5] Sanidad, educación, cultura, deportes.
[6] Gastos de actividades, servicios y transferencias que tienden a desarrollar el potencial de los distintos sectores de la actividad económica. Se incluyen también los gastos en infraestructuras básicas y de transportes; infraestructuras agrarias; comunicaciones; investigación, desarrollo e innovación.
[7] Según comunicación verbal del gerente de AEOPAS, el porcentaje de gestión privada del agua en el Estado Español está en el 53%, llegando en Catalunya hasta un 84% de la población, según dato de la plataforma “Aigua és vida”, “Gestió de l’aigua per municipis”, http://www.aiguaesvida.org/mapa-aigua-a-catalunya/#poblacio_gestio [13 de mayo de 2015].
[8] Unidad Editorial Conferencias y Formación (2011), “IV Encuentro Agua en Cataluña. Conozca la nueva política del agua y las infraestrucuras previstas”, https://plataformaaiguaesvida.files.wordpress.com/2011/11/programa-negocio-del-agua.pdf [13 de mayo de 2015].
[9] http://www.diba.cat/menugovernlocal/cci [13 de mayo de 2015].
[1o] No se evalúa el servicio de distribución de agua y en los servicios de atención domiciliaria no se recogen los datos de gestión directa/indirecta.
[11] Sobrecoste de la gestión privada del agua (Tribunal de Cuentas, 2013), donde además, las privadas, tienen un 30% más de pérdidas de red y un 15,5% menos de inversión.
[12] Sobrecoste de la gestión privada del agua en la región metropolitana de Barcelona respecto el coste de las empresas públicas que operan en la zona, http://www.aiguaesvida.org/mapa-aigua-a-catalunya/#territori_preu [13 de mayo de 2015].
[13] http://www.femp.es/Portal/Front/ContenidoDetalle/_fxSSGDnKJVmHONf6iLM8g7yk0Y9ZIfJJDRl_c0KYT44 [13 de mayo de 2015].
[14] http://www.actualidaduniversitaria.com/2011/09/agbar-la-universidad-politecnica-de-madrid-y-la-universitat-politecnica-de-catalunya-impulsan-proyectos-de-formacion/ [13 de mayo de 2015].
[15] http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Canal_Judicial/CGPJ/CGPJ_y_Fundacion_AGBAR_suscriben_convenio_para_formar_y_debatir_sobre_el_derecho_de_aguas [13 de mayo de 2015].
[16] En la práctica son mayores al recortar en gastos formalmente comprometidos, o incrementar ingresos previstos.
[17] Que es lo más habitual. Lo que no es tan habitual es que se haya realizado seguimiento, y menos aún, que se hayan documentado los incumplimientos.