dijous, 13 de febrer del 2014

Bioconomia y Biodesarrollo

Article publicat a Le Monde Diplomatique



Escrito por Carlos Eduardo   Maldonado   

La crisis no es únicamente financiera o comercial, económica o política. Es de concepción de la vida y de forma de vivir. El diálogo entre economía y complejidad es la bioeconomía que dará lugar a la "economía ecológica". Una cara cuya contrafase es la "ecología política". Tres maneras distintas éstas de pensar procesos radicales alternativos a los modelos económicos (y políticos) dominantes. A la vez, una vía para el estudio y la propuesta del biodesarrollo, que en esta edición presentamos, y sus principios: respeto y promoción de los derechos humanos, soberanía alimentaria, equidad, solidaridad, felicidad, gratificación y exaltación de la existencia, calidad de vida y dignidad. Son calidades que el sistema de libre mercado poco y nada sabe ni puede.

"Cuanto más rápidamente se desarrolla el proceso económico, más rápidamente se acumulan los desechos nocivos", afirma el rumano N. Georgescu-Roegen, uno de los primeros en trabajar el cruce entre complejidad y economía, con La ley de la entropía y el proceso económico (1). Así, las razones del triunfo de un sistema son exactamente las mismas de su (eventual) desaparición, realidad que explica una categoría de las ciencias de la complejidad: la entropía, que es la medida del grado y el modo de organización de un fenómeno o sistema. A mayor organización, mayor entropía genera dicho fenómeno a su alrededor.

Entonces, por primera y definitiva vez en Occidente, el remedio político y económico tiene el desafío de una relación no instrumental con la naturaleza y, por tanto, con la vida en general sobre el planeta (2). Un vehículo y ayuda lo permiten las ciencias de la vida, la ecología, las ciencias de la tierra, la teoría de la evolución y las ciencias de la complejidad. La comprensión de la bioeconomía y el biodesarrollo atraviesan de manera necesaria por estas áreas. El proceso económico transforma baja entropía en desechos, y con esto genera una alta entropía que no solamente es ya insostenible sino, además y peor aún, invivible.

Una opción alternativa al modelo económico significa ver una opción alternativa a la historia habida y actual. Al respecto, cabe recordar una distinción fundamental. Se trata de las diferencias entre: estilos de vida, formas de vida y estándares de vida (3). El sistema de libre mercado a través del marketing y el diseño, la publicidad y la propaganda, los medios masivos de comunicación y la propia libertad del mercado, nos ofrece numerosos productos que no necesitamos. Peor aún, entrega productos de ciclos de vida cortos.

Cuatro posturas de un mismo modelo económico social

El capitalismo consiste en la producción de bienes de ciclo corto a partir de un valor de cambio y de uso reducido. Al cabo, como señalan Deleuze y Guattari, el capitalismo produce seres esquizofrénicos, pues ya no queremos la cosa ("el producto") sino, mejor aún, el deseo mismo del otro que quiere la cosa. La enajenación se hace total e irreversible. Envidiamos o deseamos, según, (otros) estilos de vida y otros estándares. El agujero negro del consumismo no es sino el otro nombre del crecimiento en toda la extensión de la palabra.

El capitalismo o sistema de libre mercado se funda, históricamente hablando, en cuatro modelos económicos. Estos son: el modelo clásico (Adam Smith, David Ricardo, Stuart Mill, etcétera), el modelo neoclásico (notablemente los Chicago boys y el neoliberalismo), las economías de escala (M. Max-Neef, G. Bank, etcétera) y el desarrollo sostenible (en especial, los distintos informes del Club de Roma), llamado igualmente, en ocasiones, "desarrollo humano sostenible". Hay, desde luego, diferencias y matices entre estos modelos.

Sin embargo, los cuatro modelos coinciden absolutamente en una sola y misma cosa, a saber: son modelos antropocéntricos, antropomórficos o antropológicos. Esto es, se trata de modelos económicos –sociales y políticos– que se fundan, abierta o tácitamente, en una tesis filosófica, así: el ser humano es ontológicamente distinto, separado y superior a la naturaleza, y puede referirse a ésta en función de sus propios intereses y necesidades. Ésta, sin embargo, no es sino la expresión abstracta de una idea que en el plano económico, en el social, en el político, en el sociológico o en el antropológico, notablemente, se traduce en desigualdad e inequidad, en violencia y racismo, en egoísmo y consumismo.

Las consecuencias de los cuatro modelos se pueden resumir en dos puntos centrales: no existe crítica alguna de fondo al modelo de producción capitalista, y afirman, por acción o por omisión, al consumo y el consumismo como forma de vida.

En efecto, en el primer caso, se trata consecutivamente de modelos que suavizan, por así decirlo, las tesis más radicales del liberalismo económico y su relación hacia la naturaleza, y las consecuencias sociales y políticas que acarrean. En el segundo caso, se trata del tránsito desde el laissez-faire y el laissez-passer, con todo y el reconocimiento acerca de las llamadas imperfecciones del mercado, hasta el aprovechamiento de la naturaleza en términos de lo que en ecología se conoce como "preservacionismo" –aun cuando las tesis de la sostenibilidad no se refieran a él de manera explícita y directa. Son, en síntesis, cuatro posturas de un mismo modelo económico, social y político, que, en realidad, se traducen en explotación, enajenación, utilitarismo y consumismo. Sólo que, en su gradación histórica, son cada vez más graduales, más "humanas", en fin, menos "capitalismo salvaje".

Nacimiento de la bioeconomía

La bioeconomía nace a partir del reconocimiento explícito de los límites de la economía y la producción incesante de entropía en el planeta, con los conflictos sociales que siguen y resultan necesariamente de ese sistema de producción y consumo. Y consiste en una acusación acerca de la irracionalidad de los modelos económicos imperantes y su fe ciega en el crecimiento económico como la única respuesta a las necesidades de los pueblos y las sociedades. Concomitante con el estudio acerca de las relaciones entre entropía y economía, Georgescu-Roegen es también el padre del "decrecimiento" (4). A esta idea la acompaña un debate sistemático y de uso habitual entre los sindicatos, las organizaciones sociales y algunos partidos políticos en España, Francia e Italia.

El "decrecimiento" económico no coincide, en manera alguna, con las tesis relativas al "crecimiento cero". Antes bien, consiste en la apuesta abierta, a plena luz del día, acerca de dos tiempos diametralmente opuestos: el tiempo de la aceleración de la producción, la innovación tecnológica y la producción económica de un lado, y, de otro, el tiempo de la naturaleza que se expresa en la agricultura, y en los ritmos y procesos naturales y biológicos. Pues, bien, dada esta profunda asimetría, el decrecimiento surge como un componente central alternativo al capitalismo.

En otras palabras, el "decrecimiento" implica una concepción misma de la vida, de que es, que puede, lo que le pudiera acaecer. El decrecimiento no es única y llanamente un problema económico –acaso financiero, de comercio u otro. El "decrecimiento" desplaza la mirada del sistema y el aparato y el modo de producción hacia la forma de vida que implica reconocer que el proceso económico conduce, inexorablemente, al agotamiento de la naturaleza, a la producción de bienes innecesarios y de ciclo corto de vida, a la eventual desaparición del ser humano en general de la faz del planeta, en fin, a la violencia en todas sus formas por la supervivencia.

'Vivir bien', como alternativa para la humanidad

Decrecer implica saber qué se quiere y qué se necesita, y cómo podemos vivir bien. ¡Eso!: ¡vivir! Así, el trabajo, de un lado; y de otra parte la antinomia capital-trabajo se desplazan del foco hacia consideraciones de tipo mucho más antropológico y sociológico, filosófico incluso. La economía deja de figurar como actriz estelar. Pasa, en el mejor de los casos, a convertirse en una actriz de reparto. Pues el papel protagónico es el de las relaciones armoniosas de los seres humanos con la naturaleza y consigo mismos. "Pobre no es quien nada tiene sino quien no sabe qué necesita y lo hace feliz", si se prefiere.

El sistema de libre mercado destaca, de mil maneras, la idea de estándares de vida, así como el de estilos de vida. Pero el concepto de forma de vida introduce aspectos más globales o integrales que aquellos simplemente referidos a ingresos, gustos, consumo, relaciones sociales y demás. Es imperativo, entonces, enmarcar el problema de las formas de vida (o de vivir) en otro contexto. El de la definición acerca de la vida y del quehacer de los sistemas vivos. El principal defecto de los modelos económicos tradicionales y vigentes estriba en su desconocer los fundamentos y la naturaleza de la vida, vacío que tiene consecuencias a la hora de explicar la naturaleza (que Georgescu-Roegen escribe con mayúscula) y nuestra relación con ésta y con la Tierra.

Biodesarrollo

Para comenzar, no existe aún trabajo alguno acerca de las relaciones entre complejidad y desarrollo. De aquí este texto. El núcleo de la bioeconomía es el biodesarrollo, cuyo concepto no aparece en toda la literatura sobre bioeconomía, incluido, desde luego, Georgescu-Roegen.

El biodesarrollo no consiste en otra cosa que en gratificar la vida, exaltarla, posibilitarla cada vez más. Esto se traduce en saber vivir –una idea que se dice fácil pero que es extremadamente difícil de llevar a cabo. Por razones culturales y sociales, por condiciones económicas y estructuras de pensamiento, por situaciones políticas y de otra índole. El "vivir bien" consiste simple y llanamente en una potenciación de la vida. Ahora bien, el vivir bien se puede traducir en una serie de ejemplos prácticos o cotidianos, entre los cuales se destacan prácticas locales como trueque, intercambio, economía verde, consumo responsable, crítica del hiperconsumismo. Las contribuciones aquí de la etnografía y la sociología (urbana y rural), de la antropología e incluso del trabajo social, son altamente significativas.

El biodesarrollo es, consiguientemente, un modelo alternativo al desarrollo económico y con él, entonces, a la idea de crecimiento económico. Es un modelo alternativo a la economía de mercado como un modelo de vida (antes que, simplemente, un modelo económico). La idea de base es que no por cambiar los modelos económicos se cambia la forma de vida de los seres humanos, mientras que lo contrario sí puede suceder. La tesis, como se aprecia, es bastante más radical, si bien aquí queda expuesta de forma aún muy filosófica.

Desde otro punto de vista, la economía, en toda la acepción de la palabra, es una ciencia del presente (Wallerstein). Poco o nada sabe de largos tiempos, largos plazos. La bioeconomía y el biodesarrollo invierten radicalmente el panorama: se trata de determinar si queremos una vida intensa y breve, o una larga y algo más aburrida. La historia de la modernidad no tiene duda alguna acerca de la respuesta. Pero esa respuesta es equivocada.

1 Texto publicado por primera vez en inglés en 1971 y traducido al español en 1996.
2 Hay áreas que confluyen: la etología, la biología comparada, los estudios sobre inteligencia de enjambre y el enfoque (o la ciencia del) Evo-Devo –que implica y reúne las dos escalas básicas de la vida: la del desarrollo, eminentemente orgánica u organísmica– y la evolutiva (en el lugar de especie e interespecies). Una aproximación más orgánica y menos instrumental de la naturaleza la ofrece –por otro camino, pero convergente con la bioeconomía y el biodesarrollo– la teoría, primero, y luego la ciencia de Gaia, desarrolladas originariamente por J. Lovelock y L. Margulis. Gaia ya no es el planeta (que es un concepto físico) sino un organismo (un concepto biológico) que está vivo (no "hay" vida en él) y al que le sucede exactamente lo mismo que a los seres vivos, incluidos los humanos.
3 Esta distinción procede de diversos trabajos constitutivos del libro La calidad de vida, editado por M. Nussbaum y A. Sen, por la Universidad de las Naciones Unidas por primera vez en 1993 (e impreso por Oxford University Press en inglés).
4 Sin embargo, él no lo desarrolla y, por el contrario, se convierte en la bandera particularmente de S. Latouche y, con él, de la escuela francesa.

* Profesor Titular Universidad del Rosario.



Bioeconomía

Ciencia y lenguaje

El primer objeto de trabajo en la ciencia como en la vida no es la naturaleza, el ser humano o el objeto de que se trate. Por el contrario, en ciencia de punta, el objeto primero es el lenguaje. En verdad, se trata del problema de cómo decir lo nuevo con el lenguaje ya conocido y habido, que opera esencialmente como un fijador (en lenguaje del cine y la fotografía). Pues, bien, en el concepto de bioeconomía, "economía" funge como un sufijo cuyo núcleo es el "bios", es decir, la vida. Asimismo, en el concepto de biodesarrollo, "desarrollo" opera como sufijo cuyo eje es el "bios". En otras palabras, se trata de un modelo económico y un modelo de desarrollo no ya en función de la producción per se, y el crecimiento, sino en función de la vida. En pocas palabras, la economía y el desarrollo son ciencia y modelo del y para el buen vivir (eupraxein). "Me apresuro a añadir que la innovación y la expansión no son un fin en sí mismas. La única razón para este ajetreo es un mayor placer de vivir", decía el autor rumano.




La bioeconomía: papel y definición

La bioeconomía resulta del intercambio y la puesta en común de dos áreas antes aisladas: la economía y la termodinámica clásica, particularmente a partir de la ley de la entropía, que es el segundo principio de la termodinámica. Existe, incipiente, un desarrollo posible a partir de la bioeconomía hacia la termodinámica del no-equilibrio; pero este desarrollo no lo lleva adelante en rigor el autor rumano, aun cuando sí hay claros elementos que permiten trazar el puente.

Existen relativamente numerosos trabajos acerca de las relaciones entre complejidad, esto es, ciencias de la complejidad y economía*. Es decir, trabajos, exploraciones, investigaciones y estudios de caso acerca de condiciones de economía, mercado, internacionalización, producción, finanzas, comercio y consumo, por ejemplo, enfocadas en aspectos tales como turbulencias, inestabilidades, fluctuaciones, no-linealidades, procesos de autoorganización y emergencia, redes complejas, sinergias y bucles de retroalimentación positivos y negativos, entre otros atributos de los sistemas complejos.

Desde sus comienzos en los años 80, estos trabajos se han fundado en el diálogo cruzado entre ciencias y disciplinas a primera vista disímiles, notablemente la economía y la física, la economía y la biología, la economía y las ciencias de la computación, principalmente. Posteriormente, otras ciencias y disciplinas vienen sumándose al diálogo abierto, contribuyendo así a trabajar problemas de frontera de diversa índole en el marco de las preocupaciones económicas.

* Ver en el libro Biodesarrollo y complejidad, de próxima publicación.

dimarts, 11 de febrer del 2014

La profecía autocumplida Con salarios de 800 euros y el talento expatriado, el Estado de bienestar acabará siendo, efectivamente, insostenible

Publicat al diari El País 
El Estado de Baviera ha creado un programa para reclutar a jóvenes españoles dispuestos a trabajar en Alemania. Les facilita cursos de alemán, vivienda y una integración supervisada a sus destinos laborales. La operación ofrece ventajas para ambas partes: Alemania se asegura de poder escoger los perfiles que necesita, y los jóvenes españoles pueden encontrar la oportunidad profesional que su país no es capaz de darles. Pero más allá de esta benevolente interpretación, lo que en realidad oculta la noticia es la transferencia de capital humano y profesional de los países empobrecidos por la crisis, hacia los países que no solo no la han sufrido tan intensamente sino que se han beneficiado de ella. Alemania, pese a tener una deuda mayor, paga ahora menos intereses que en 2007. Grecia, en cambio, pese a haber sido rescatada (o precisamente por ello) no solo no ha reducido su deuda, sino que la ha más que duplicado y los intereses no hacen sino incrementarla.
Esta semana han concluido los trabajos de la comisión de investigación del Parlamento Europeo que la Conferencia de Presidentes autorizó a regañadientes en noviembre pasado para evaluar las consecuencias sociales y laborales de la intervención de la troika en los cuatro países rescatados. En realidad, es un examen a la propia troika. Lejos del triunfalismo con que el Banco Central, la Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional se empeñan en hacer creer que su intervención ha sido un éxito, la comisión concluye todo lo contrario. Una “catástrofe social” en palabras del ponente del informe, el eurodiputado socialista Alejandro Cercas (S&D), quien considera que Europa ha vivido la peor crisis económica y social desde la II Guerra Mundial y ahora puede vivir su peor crisis política. El informe puede convertirse en un revulsivo contra la pérdida de calidad democrática que ha supuesto la intervención de la troika al margen de los procedimientos comunitarios. (Cualquier ciudadano puede participar en el debate sobre el informe que se votarán en marzo a través de http://eplinkedin.eu/yk).
¿Y qué hay de España? Como no fue formalmente rescatada, no ha sido objeto de escrutinio. Pero tuvo un memorando que imponía duras condiciones, y a pesar de que ha salido de la zona de peligro, cada vez que el comisario Olli Rehn y la directora del FMI, Christine Lagarde, se refieren a ella, es para insistir en que se acometa la tercera reforma laboral, cuando ya es evidente que las dos anteriores han fracasado en lo que era su principal objetivo declarado, crear empleo.
Pese al triunfalismo con que el Gobierno presenta algunos datos macroeconómicos, la perspectiva sigue siendo muy negativa para la creación de empleo, hasta el punto de que el último informe de la Fundación BBVA estima que necesitaremos 17 años para volver a los niveles de antes de la crisis.
Y aquí es donde volvemos al programa de reclutamiento del Estado de Baviera y su significado. A diferencia de las olas migratorias de los años cincuenta y sesenta, no es mano de obra barata lo que quiere Alemania. El director de la Agencia Federal de Empleo, Frank-Jürgen Weise, declaró el año pasado que Alemania necesitará importar más de 200.000 titulados superiores y profesionales de alta cualificación al año y espera encontrarlos en los países del sur.
EE UU logró la hegemonía económica y cultural gracias a su capacidad para importar talento del resto del mundo. Algo parecido está empezando a ocurrir en el interior de Europa. Mientras aumentan las trabas a la movilidad de los trabajadores pobres y poco cualificados, se crean oficinas de reclutamiento para los que aportan talento y creatividad. La posibilidad de movilidad interior puede ser vista como un alivio por los países en crisis, pero no deja de ser una transferencia masiva de capital humano, una descapitalización. Esta movilidad selectiva permite a los países importadores apropiarse del esfuerzo realizado por los demás para formar élites profesionales y a la larga, agravará todavía más la brecha entre la Europa del norte y la del sur.
El modelo económico que ha impuesto la troika contribuye a esta división social del trabajo entre el norte y el sur y conduce a una Europa de dos velocidades. El Gobierno ha hecho mucho énfasis en las reformas que facilitan la devaluación interna del país, y muy poco en las que propiciarían el cambio de modelo productivo que tanto invoca. Las reformas aplicadas responden a un modelo que basa su competitividad en las rebajas salariales, en lugar de la innovación y el conocimiento, un modelo empresarial que prefiere tener trabajadores precarios de usar y tirar a consolidar un verdadero capital humano. Y así es como llegamos a la profecía autocumplida. Con salarios de 800 euros al mes, un 25% de paro, una enorme bolsa de economía sumergida y unas clases medias sin capacidad para consumir, pocos ingresos tendrá el Estado. Y sin ingresos fiscales suficientes, el Estado de bienestar, es decir, la sanidad, la educación y los servicios sociales, acabarán siendo, efectivamente, insostenibles. Y esto es lo que tenemos que debatir.

diumenge, 9 de febrer del 2014

Una visió ecosocialista diferent de la del Sr. V. Navarro


Versió en castellà d'aquest post  Una visión ecosocialista diferente de la del Sr. V. Navarro 

Darrerament el senyor Navarro ha escrit alguns articles al diari   Público  en contra dels moviments decreixentistes, fent una interpretació reduccionista de la paraula “decreixement”. Aquesta paraula s’utilitza com un símbol i un revulsiu per posar en  evidència la contradicció entre el sistema econòmic actual que indueix a  una forma de viure individualista i consumista que pel seu propi disseny necessita créixer indefinidament  per evitar el col·lapse, la qual cosa és impossible en un planeta finit.

Els moviments decreixentistes  advoquen per  decréixer en els sectors més  consumidors d’energia i materials exhauribles i créixer en els àmbits que potencien les relacions entre les persones i la comunitat. La ideologia decreixentista va arrelant a la nostre societat a mesura que es fa evident que un model econòmic basat en el creixement il·limitat, tal com s’entén i es defensada  per la majoria d’economistes i polítics,  ni ha esta capaç de  resoldre els problemes de pobresa i desigualtat ni té futur  en un planeta de recursos finits. El canvi climàtic, la degradació ecològica  i l’arribada del Peak Oil són evidències innegables.

El Decreixement vol posar en evidència que tot i que l’eficàcia tecnològica i la implantació massiva de les energies renovables és imprescindible, no n’hi haurà prou per evitar el col·lapse de la nostra civilització tant depenent de l’energia com ho ha estat fins ara.

El Sr Navarro posa l’èmfasi en un canvi en  les relacions de poder, amb la democratització de l’estat i amb la implantació de les energies renovables per donar solució a la crisi econòmica i als límits del planeta. Des de la nostra posició ecosocialista defensem, com ho fa el Sr. Navarro, que el canvi de model econòmic que ens cal per donar solució als problemes de desigualtat, atur i pobresa passarà forçosament per una democratització de l’estat i un canvi en les forces de poder, però per donar solució als desequilibris físics planetaris que ja estan impactant a la societat i a tots els ecosistemes, ens cal tenir en compte nous factors entre les variables que conformen el joc de la nostra economia. Factors físics que comencen a ser limitants i que, com alguns acadèmics de l’economia ecològica apunten, ja tenen i tindran encara més en el futur, un impacte real en  l’economia dels països i les persones.  Tot i que la llista de materials i espècies en risc d'exhauriment  o extinció anirà augmentant si seguim sense fer canvis, el principal factor i el més urgent que caldrà considerar és el de l’energia perquè ja hem entrat a la fase de màxima producció del petroli i aquest fet  tindrà forçosament una repercussió negativa molt important en la nostra civilització, donat que la nostra forma de vida occidental està basada i és addicte al seu consum. Negar aquest fet és negar l’evidència. 

No us preocupeu, la tecnologia ens salvarà a tots!!!!!


divendres, 7 de febrer del 2014

El Sr. V. Navarro es nega a acceptar l'evidència que el planeta és finit

Antonio Turiel respon a l'article de V. Navarro que fa una crítica al Decreixement des de la superficialitat i la total ignorància dels temes energètics. Post publicat al bloc Oil Crash 

Revista de prensa: Vicenç Navarro en Dominio Público, 6 de Febrero de 2014

  

El Catedrático de Ciencias Políticas Vicenç Navarro ha publicado en el día de ayer un artículo en el blog Dominio Público titulado "Los errores de las tesis del decrecimiento económico". Varias personas me lo han hecho notar y me han pedido que haga una crítica formal y fundamentada del mismo. No es la primera vez que algún lector me solicita algo parecido. Por lo general los lectores me piden que desmonte algún artículo hábilmente escrito por un gestor de fondos con intereses en algún sector energético en el cual se hace una burda y descarada engañosa publicidad de su producto; contestar a esos artículos es un ejercicio de futilidad, porque el público objetivo de los mismos nunca leería un blog como éste. Sin embargo, el artículo del profesor Navarro no es una grosera manipulación de la realidad sino un ejercicio intelectual honesto para sentar las bases de la discusión de una cuestión candente, y los lectores de ese medio podrían ser también sensibles a lo que aquí se escribe. Como quiera que además me siento aludido por el párrafo final de su artículo, he creído que merecería la pena discutir aquí el artículo del profesor, siempre desde el respeto a su trayectoria profesional e intelectual.

En su artículo el profesor Navarro detalla por qué cree que el movimiento por el decrecimiento es un error y por qué hablar de escasez de recursos es una falacia, lo cual es respetable;  sin embargo resulta un tanto más impertinente y le hacen flaco favor al profesor los calificativos un tanto despectivos que les dedica a Paul Elrich y a Florent Marcellesi, en el caso de éste último destacando que ahora es una figura política (candidato más votado en las primarias de Equo para las elecciones europeas). Justamente hace unos meses hubo una activa discusión entre Florent Marcellesi y el profesor Navarro, que parecía más o menos zanjada, y por ello resulta un tanto extraña esta extemporánea crítica (realmente Florent es la única personalidad española que cita); cabe preguntarse si la razón de esta descarnada crítica viene de la relevancia política que podría estar ganando el Sr. Marcellesi.

Pero yendo a la sustancia argumental del artículo de Vicenç Navarro, el profesor hace una reivindicación del trabajo de Barry Commoner y en un cierto momento el profesor Navarro se queja de que se le identifique a él con posturas productivistas cuando lo que él sostiene es el verdadero socialismo (bien dice que "socialismo no es capitalismo de Estado), en el que lo que se busca es satisfacer las necesidades humanas, y que por supuesto el destino de los medios de producción no es neutral sino que viene determinado por el tipo de sistema económico. Hasta ahí creo que la coincidencia entre lo defendido por el profesor Navarro y el Sr. Marcellesi sería absoluta. Sin embargo, el profesor Navarro se revuelve contra la noción de que el crecimiento económico pueda estar limitado por los recursos, lo cual atribuye a una posición "conservadora" (palabra que usa queriendo decir "reaccionaria" o "de derechas"), y a partir de ahí se mete en una serie de consideraciones, algunas de ellas de carácter técnico, en las que desafortunadamente demuestra no estar demasiado bien informado.

La primera cuestión que se tendría que aclarar es por qué defiende o le interesa el crecimiento económico al profesor Navarro si, como ha dicho, no es productivista y busca satisfacer las necesidades humanas. Las necesidades humanas no son necesariamente crecientes; pueden ser cambiantes, pero no deberían ser más crecientes de lo que sea la población humana, y en última instancia la población del planeta deberá estacionar (no creo que el profesor Navarro sostenga la máxima bíblica del "Creced y multiplicáos"). Así que cuando el profesor Navarro habla del crecimiento económico que parece buscar debería explicitar al crecimiento de qué él se refiere. No creo que esté pensando en el crecimiento del PIB ni de cualquier otra variable que mida la producción porque, como él dice, no es productivista. Así pues, creo que el profesor se refiere al crecimiento de la satisfacción de las necesidades humanas, algunas de las cuales son materiales y otras son inmateriales. El sistema capitalista en el cual vivimos sí que busca maximizar la producción y por ende la extracción de recursos; como explicaré más tarde dentro del sistema capitalista estamos llegando a las máximas tasas extractivas de algunos recursos, particularmente los energéticos, las cuales vienen determinadas no sólo por factores económicos sino también geológicos y termodinámicos. No sólo eso, sino que los recursos renovables también tienen limitaciones no superables con las que también comienza a vérselas el sistema capitalista, por lo que al final no es esperable que se pueda seguir aumentando la disponibilidad de energía sino que ésta por fuerza tendrá que disminuir en el futuro. La disponibilidad de energía disminuirá si seguimos en un sistema capitalista porque los límites que se ha encontrado éste son técnicamente infranqueables, y disminuirá también si fuéramos capaces de cambiar a un sistema plenamente socialista puesto que no es tan eficiente en la extracción de recursos como el capitalista, ya que no es ése su objetivo: no lo es el de incrementar la producción sino el de satisfacer las necesidades humanas, como hemos dicho. Así pues, la disponibilidad de energía será en cualquier caso decreciente, algo que desde una perspectiva socialista no tiene por qué necesariamente ser malo ya que justamente la alternativa socialista necesitará mucha menos energía que la capitalista.


Que los recursos son finitos es algo que no debería ni ser materia de discusión. Vivimos sobre la superficie de un planeta que es aproximadamente una esfera de 6.366 kilómetros de radio. La cantidad de materia sobre su superficie es finita, y en cuanto a la tercera dimensión sólo somos capaces de arañar y con mucha penalidad unos pocos kilómetros de la corteza terrestre. Incluso la energía que nos arriba del Sol, inmensa como es, es una cantidad finita cada día. Así pues no tiene sentido discutir si los recursos son finitos: obviamente lo son, al menos hasta que abandonemos este planeta (algo que contrariamente a lo que creen muchas personas no va a pasar próximamente). Como los recursos son finitos (no sólo los metales y los combustibles fósiles - en el caso de los últimos no sólo son finitos sino agotables-, sino también el agua y hasta la superficie disponible) es obvio que cualquier tipo de crecimiento que requiera de una base material tendrá que detenerse llegado un momento. Así pues, no se puede defender que el crecimiento económico, en tanto que comporte una componente material, pueda ser indefinido. Lo que sí que tiene sentido por tanto es discutir cuándo se producirá el momento en el cual el crecimiento no puede proseguir. Ésta ya es una cuestión técnica, en la cual intervienen la Geología, la Física y también la Economía, y es lo que discutiremos a continuación; y es que los límites realizables, como veremos, son mucho menores que lo que los límites ideales que uno podría tratar extrapolando los datos de concentración de cada material en la corteza terrestre sacados de la wikipedia. En todo caso, la discusión de los límites es una cuestión técnica, basada en datos y en la experiencia, y no una cuestión de mera opinión.


Sin embargo, es frecuente observar que cuando alguien señala la finitud de los recursos  - y éste es un error en el que el profesor Navarro también cae - se le descalifica colgándole la etiqueta de "malthusiano", como si decir que hay una imposibilidad física a crecer sin límites (aunque se reconoce el problema del impacto ambiental) fuera equivalente a decir "vamos todos a morir". En suma, que si no aceptamos que el crecimiento pueda seguir por siempre somos unos apocalípticos (aún me encuentro gente que va diciendo por ahí que mi discurso es apocalíptico, aún cuandoyo diga explícitamente lo contrario - qué sé yo mismo de lo que yo pienso; quien lo sabe es un opinador anónimo en internet, oiga).

Calificar a quien señale que los recursos disponibles son finitos de "malthusiano" es de entrada un error de concepto. Mathus defendía que la población siempre crece a un ritmo exponencial mientras que los recursos lo hacen a ritmo aritmético, y que por tanto siempre se llegaba a una sobrecarga poblacional y a un colapso. Por un lado, ninguna de las dos hipótesis de Malthus es correcta; por el otro, señalar que los recursos son finitos no es equivalente a decir que un colapso es inevitable. De hecho, la rama de la ciencia que estudia la interacción entre los seres vivos y los recursos finitos de su entorno se llama Ecología, y justamente la Ecología nos muestra como la mayoría de las poblaciones (incluso las humanas, de las cuales se ocupa la Antropología) llegan a un equilibrio con sus recursos disponibles. En realidad, la propuesta socialista de Navarro resuena bastante con la de una sociedad en equilibrio ecológico. Y bien es cierto que en algunas circunstancias (por cambios del clima, por disminución de los recursos, por exceso de éxito de una especie) algunas poblaciones colapsan; tanto la Ecología en el caso de las especies animales como la Antropología en el caso de las civilizaciones humanas estudian estos colapsos y nos enseñan vías para evitarlos. Por supuesto que podemos llegar a colapsar en mayor o menos medida si actuamos de una manera completamente necia (por ejemplo, intentando mantener a ultranza un sistema basado en el crecimiento infinito como es el capitalismo), pero el colapso es siempre una opción; se podría decir que el colapso no es una necesidad sino una necedad. Y justamente la sociedad socialista que propone Navarro podría ser una vía para evitar ese colapso. 


Argumenta el profesor Navarro que el comienzo y desarrolllo de la presente crisis económica no tiene nada que ver con el petróleo, lo cual es una afirmación bastante osada, pues si bien es completamente extremista afirmar que la actual crisis está sólo causada por la escasez de petróleo, no lo es menos afirmar que no tiene absolutamente nada que ver cuando, por ejemplo, la producción de petróleo crudo del mundo se ha vuelto inelástica desde el año 2005, como muestra el artículo de Murray y King en Nature, 2012 de donde saco la siguiente gráfica:




De hecho el profesor Navarro parece desconocer todo lo referente a lo que está pasando con el petróleo. Por ejemplo, que en el año 2010 la propia Agencia Internacional de la Energía reconoció que la producción de petróleo crudo (más del 80% de todos los líquidos asimilados a petróleo que se consumen en el mundo) había tocado techo en 2006, o que en 2012 admitió que la producción de petróleo crudo ya estaba empezando a caer. Peor aún: en su último informe la Agencia Internacional de la Energía alertaba de que se tendrían que redoblar los esfuerzos en inversión petrolera so pena de que la producción pueda caer en picado en relativamente pocos años:



Por supuesto el problema que sin darse cuenta describe la Agencia Internacional de la Energía es el de la caída de la Tasa de Retorno Energético (TRE) de las fuentes de petróleo o asimilados que nos van quedando disponibles, lo que se traduce en que el petróleo por explotar sea cada vez más caro hasta el extremo de que a veces no salga rentable extraerlo, independientemente de la inversión que se quiera realizar o del presumible progreso tecnológico que debería abaratar costes (pero que no lo hace). Nada nuevo: ya sabemos que los economistas no comprenden el concepto de la TRE

Da la impresión de que el profesor Navarro no se ha dado cuenta de que ya hay problemas serios con el petróleo porque para él eso se tendría que manifestar como un precio exorbitantemente alto, sin tener en cuenta que en realidad hay un techo máximo para el precio del petróleo a partir del cual comienza la destrucción económica y que de hecho en realidad el precio del petróleo se encuentra actualmente y durante la mayoría de esta crisis en máximos históricos, justo al nivel del umbral del dolor para nuestras economías.


Evolución histórica del precio del barril de petróleo en dólares constantes de 2012. Del posthttp://ourfiniteworld.com/2014/01/29/a-forecast-of-our-energy-future-why-common-solutions-dont-work/  , del blog Our Finite World de Gail Tverberg

En realidad el nivel actual de precios y el relativo estancamiento de la producción de todos los líquidos del petróleo está llevando a una transferencia de renta petrolífera de los países occidentales a los emergentes, sin que sea el resultado de una mejora en eficiencia energética; algunos países como EE.UU. y Alemania han financiado energéticamente esta huida hacia adelante con más gas y más carbón, mientras que el resto simplemente se están hundiendo económicamente:


Consumo de petróleo en la OCDE (curva azul) y en el resto del mundo. Imagen del posthttp://ourfiniteworld.com/2014/02/06/limits-to-growth-at-our-doorstep-but-not-recognized/, del blog Our Finite World de Gail Tverberg


En otro pasaje de su artículo, el profesor Navarro hace una vaga defensa de la energía renovable basándose en tendencias históricas observadas en algunos Estados de los Estados Unidos, en lo que es una práctica habitual en los economistas (tomar tendencias del pasado y asumir que se mantendrán indefinidamente en el futuro sin pararse a pensar si tales tendencias tienen límites o fechas de caducidad). Parece no tener en cuenta que los grandes sistemas de producción de energía renovables sólo producen energía eléctrica, pero en el mundo la energía eléctrica es sólo el 10% de la energía final consumida y el restante 90% es muy difícil de electrificar. Por lo demás, parece que el profesor Navarro ignora que el potencial renovable del planeta Tierra es finito y está bastante por debajo de nuestro consumo fósil actual, cosa que se ha discutido en muchos artículos de este blog (en la serie "Los límites de las renovables") y que por tanto no existe una fuente de energía renovable inagotable sino que más bien las que hay son muy limitadas. 

Hacia el final del artículo el profesor Navarro esboza una ingenua queja en contra de lo que el denomina el "determinismo energético". Afirma Navarro que la energía no condiciona todo lo demás; pues en realidad sí, por supuesto que la energía condiciona todas las actividades económicas, como también las condicionan las bases materiales. Para producir bienes y servicios se necesitan consumir materiales; para elaborar y transformar esos materiales, o transportarlos, se necesita energía. La economía no puede abstraerse de sus bases materiales pues somos series materiales. Yo no voy a comprar entes espirituales o inasibles (aunque algún supersticioso quizá sí lo haga); yo compraré mercancías que se puedan comer, vestir, equipar, tocar, usar... Incluso los servicios, que son en sí mismos inmateriales, tienen una base material: si compro un crucero el barco que me transporta; si contrato un servicio de asistencia a gente mayor habrá una persona de carne y hueso que tendrá que desplazarse, comer, vestir... Y así como la base material de la economía es evidente para todo el mundo y difícil de discutir, la energía es más inasible para el no educado. Pero todo es al final materia y energía. La energía es la que da la capacidad de transformar, de producir. Cuando sólo existía el factor trabajo toda la energía la propocionaba el obrero (endosomática), pero ahora la mayoría de la energía es de fuentes externas (exosomática). El problema con la energía es que es ese fluido invisible del que durante el último siglo hemos podido disponer a bajísimo precio. Hace 100 años los albañiles que construían un edificio sabían muy bien el ingente esfuerzo que costaba levantar ladrillos y vigas; hoy en día, una cuadrilla diez veces menos numerosa de albañiles hace mejor el trabajo en diez veces menos tiempo. No pensamos en la energía porque durante mucho tiempo la hemos tenido prácticamente regalada, pero por desgracia cada vez más vamos a irnos dando cuenta de lo que cuesta mover, transformar, producir a medida que nuestra disponibilidad energética disminuya. Así pues, por supuesto que la energía condiciona todo lo demás; pero no determina todo lo demás. La energía nos pone límites a lo que podemos hacer, pero dentro de esos límites lo que al final hagamos, mejor o peor, viene por supuesto determinado -ahora sí- por las políticas que se adopten.

Querría acabar mi crítica al artículo del profesor Navarro señalando una expresión que usa varias veces a lo largo de él: "Ecologista conservador". Como ya he mencionado más arriba, Navarro usa la palabra "conservador" queriendo decir "reaccionario" o "de derechas" (soporte a su infundada acusación de que el decrecimiento sirve al capitalismo). Supongo que para él su antónimo es "progresista" (el mito del progreso del que también hemos hablado aquí mucho: el tecnooptimismo). En realidad el ecologista es, por definición y en sentido propio, conservador, puesto que lo que pretende es conservar: conservar el Medio Ambiente, conservar la diversidad, conservar un hábitat digno para las especies animales, incluida la humana... No hay nada negativo en querer conservar cuando aquello que se preserva es bueno. Querer cambiarlo todo en todo momento, el progreso por el progreso sin reparar en su coste, es una actitud destructiva y sin sentido: el progreso sólo tiene sentido si es verdadero progreso humano, y no mera destrucción por la destrucción, algo que genera mucho PIB pero poca felicidad. Y es que uno debe ser cuidadoso con las palabras que usa, particularmente cuando califica (o descalifica) a los demás.

Antonio Turiel.
Febrero de 2014.

dimecres, 5 de febrer del 2014

Chiemgauer: una moneda regional que ayuda a proyectos sociales

Publicat a El País

 Por: | 03 de febrero de 2014
Por Miguel Yasuyuki Hirota, experto en monedas sociales
Chiemgauer 2012 face (1)
Chiemgauer
 
es la moneda regional más activa en Alemania y funciona en las comarcas de Rosenheim y de Traunstein, además de la ciudad de Rosenheim, Baviera (en la zona entre Múnich y Salzburgo, Austria). Aunque ya me he referido a esta experiencia en este blog, quisiera volver a presentarlo detalladamente para que sepáis cómo contribuye este medio de intercambio a la zona.
Chiemgauer nació en enero de 2003 como actividad extracurricular de una escuela Waldorf (escuela privada con un currículum elaborado a base de la filosofía de Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía). La región es económicamente muy próspera gracias a varias actividades, entre otras, la agricultura, la industria y el turismo (allí está el lago Chiemsee, un destino turístico importante). Christian Gelleri, en aquel entonces profesor en esta escuela, hablaba de monedas sociales en la clase cuando seis alumnas estuvieron interesadas en iniciar un proyecto.

SANY0048
Las 6 alumnas que iniciaron Chiemgauer, en la conferencia "Monedas complementarias en Europa", julio 2004, Bad Honnef, Alemania)

Esta moneda está totalmente respaladada con el euro y funciona del siguiente modo: los consumidores eligen un proyecto social al dar de alta y cambian, por ejemplo, 100 euros en Chiemgauer, con el 3% del efectivo que va al proyecto social. Luego los consumidores compran a comercios locales y pagan en Chiemgauer en par (1 Chiemgauer = 1 euro), y los comercios tienen dos opciones: a) ir a la oficina de Chiemgauer y reconvertirlos en euros, pagando el 5% de comisión o b) pagar a otros comercios locales para evitar esta comisión. Vamos a ver cuáles son las ventajas para cada actor:
  • Consumidores: Donación del 3% de gastos en comercios locales al proyecto social que eligen. Si uno gasta 500 € por mes, se puede donar 180 € por año (500 x 3% x 12 meses).
  • Proyectos sociales (principalmente asociaciones): Ingreso adicional que podrá gastar para sus propios proyectos.
  • Comercios locales: Atracción de los consumidores conscientes de la comunidad.
Y los 100 euros que deja el consumidor se distribuyen en: 95 euros como reserva para la reconversión, 3 euros como donación al proyecto social y 2 euros que se gasta para la administración de esta moneda.
Otro aspecto importante de Chiemgauer es la oxidación (más información en mi post anterior): Los billetes caducan cada tres meses y se requiere colocar un timbre del 2% del valor (2, 4, 10, 20, 40 céntimos y un euro para billetes de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 Chiemgauers, respectivamente), alentando a que los portadores de billetes gasten cuanto antes para evitar este costo. Además Chiemgauer ofrece microcréditos con una condición maravillosa en el programa de Zinsbonus: aunque los prestatarios en esta moneda social tienen que pagar tasas de interés, ¡estos costos financieros serán retornados si consiguen devolver toda la cantidad de su préstamo sin retraso!
Esta iniciativa ha crecido desde su fundación: el siguiente gráfico muestra cómo se ha desarrollado.

2003
2006
2009
2012
Consumidores
130
1,097
1,899
2,573
Comercios locales
100
540
587
633
Cambio € > C
68.286
548.947
1.286.244
1.864.463
Cambio C > €
58.286
534.709
1.145.750
1.815.108
C en circulación
10.000
64.346
449.064
599.757
Donación a proyectos sociales
1.800
16.468
38.587
55.934
Facturaciones en C
75.873
1.372.368
4.042.204
6.452.279
Circulación de C por año
9,48
23,98
10,67
11,22
Circulación de € por año
6,78
6,29
4,82
4,03
Efecto multipicador de C
1,11
2,50
3,14
3,46
Lo más destacable de este gráfico es el aumento constante del efecto multiplicador de Chiemgauer (de 1,11 en 2003 a 3,46 en 2012): Esta cifra significa que Chiemgauer realiza cada vez más transacciones económicas en la región antes de ser reconvertido en euro y escaparse, fomentando cada vez más la economía local. Os valdría la pena estudiar este modelo para ver si lo podéis poner en marcha en vuestra comunidad.
Imagen de apertura: Billete de 2 Chiemgauer, con oxidación del 2% por trimestre