diumenge, 12 de maig del 2013

Contra la deudacracia: en memoria de Frederick Soddy


Article publicat a La Jornada

Joan Martínez Alier*
18/5/12

La economía  está  compuesta de tres niveles, como un edificio de tres pisos. Arriba está el ático y sobreático, un lujoso penthouse lujosamente amueblado, con salones de ruleta y baccarat, donde se anotan y negocian las deudas que durante un tiempo pueden crecer exponencialmente. Los habitantes de este piso quieren mandar en todo el edificio, imponiendo la deudacracia. El ronroneo de la sala de computadoras señala cómo las deudas van multiplicándose a interés compuesto. Pero no todos los deudores resultan ser solventes, algunos envían mensajes desde el piso inferior declarándose en quiebra. Entonces, de la azotea llena de antenas y con un helipuerto, de vez en cuando salta un suicida banquero acreedor o incluso un desesperado ministro de Hacienda a quien no le cuadra el presupuesto.
En medio, está un piso enorme con mucha gente atareada, que parece ser el principal ya que contiene la llamada economía productiva o economía real, donde empresas privadas o públicas producen bienes y servicios, donde se aglomeran los consumidores ansiosos, una mezcla de gran fábrica de automóviles y de enseres domésticos, de solar en construcción y de ruidosos grandes almacenes en época de rebajas.
Nótese que los economistas le llaman a eso la economía productiva o economía real, olvidando el piso inferior, la economía real-real, la sala de máquinas, la entrada y el depósito del carbón y otros materiales, y el sucio depósito de la basura.
Ese sótano proporciona energía y materiales al edificio y también sirve de sumidero. La porquería se filtra al acuífero. No importa, dicen, lo solucionamos añadiendo otro departamento a la economía productiva del primer piso: el de depuración de agua. Si se escapa demasiado dióxido de carbono tampoco importa, le añadimos al primer piso un negocio de plantaciones de eucaliptos (que se chupan el agua y eliminan biodiversidad) como sumideros de carbono.
Compraventa de servicios ambientales. Antes de la crisis de 2008-2009 no solo las finanzas se habían desbocado en muchos países tirando de la llamada economía productiva en direcciones equivocadas, inútiles e imposibles (en España, infraestructuras excesivas y 2 millones de nuevas viviendas endeudadas y sin comprador), sino que los sectores productivos se olvidaron de la sala de máquinas hasta que el aumento brutal de precios de alimentos y del petróleo en la primera mitad de 2008 les despertó de su sueño metafísico. Pero es que  incluso esos altos precios no señalan lo bastante la  escasez y costos de las materias primas a largo plazo. No hay límites efectivos a la producción de gases con efecto invernadero y no se paga nada por la destrucción de biodiversidad.
La búsqueda de otras energías ha llevado a absurdos tales como las cincuenta centrales nucleares ahora apagadas en Japón tras la catástrofe de Fukushima, los campos de jatropha curcas (piñón) para combustible en países africanos o la India, que compiten por el agua y la comida, las  represas hidroeléctricas que a veces desplazan poblaciones al tiempo que reciben créditos de carbono en mecanismos de desarrollo limpio.
Frederick Soddy es un héroe de la economía ecológica. Ganó el Premio Nobel de Química como experto en radioactividad y era profesor en Oxford. En 1920 le dio por escribir de economía, distinguiendo entre la riqueza virtual de las deudas y la riqueza real, pero efímera, proporcionada por la energía de los combustibles fósiles. Herman Daly coincide con él al proponer que el sistema bancario no pueda aumentar el crédito de manera desbocada y al limitar también las deudas públicas.
Resulta fácil, escribió Soddy, que el sistema financiero haga crecer las deudas (privadas y públicas) e imaginar entonces que esa expansión del crédito, esa riqueza virtual, equivale a la creación de riqueza verdadera. Sin embargo, en el sistema económico industrial, el crecimiento de la producción y del consumo implica a la vez el crecimiento de la extracción (y la quema) de los stocks de combustibles fósiles. Más crecimiento económico, más consumo de carbón, petróleo o gas.
Esa energía  no puede ser reciclada. En cambio la energía del sol (que también se disipa, pero cuyo flujo durará muchísimo tiempo) es riqueza permanente para la humanidad. La contabilidad económica es falsa porque confunde el agotamiento de stocks y el aumento de entropía con la creación de riqueza.
La obligación de pagar deudas a interés compuesto se podía cumplir apretando a los deudores durante un tiempo, o mediante la inflación, que devalúa el dinero. Una tercera vía era el crecimiento económico que, no obstante, estaba falsamente medido porque se basa en stocks agotables y en una contaminación sin costo económico. Esa era la doctrina de Soddy, muy pertinente en la actualidad.
(*) ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

dimecres, 8 de maig del 2013

Confererencia coloqui amb Christian Felber: L'economia del be comú

El proper dissabte 11 de maig a la   Universitat de Barcelona

Confererencia coloquio a cargo de Christian Felber: «La economía del bien común: la búsqueda de un modelo social y solidario»

Christian Felber, profesor de Economía en la Universidad de Viena, impartirá una conferencia coloquio el 11 de abril, a las 12 horas, en el Paraninfo del Edificio Histórico. Especialista en economía sostenible y alternativas para los mercados financieros, Felber ha desarrollado un nuevo modelo internacional económico denominado economía del bien común (EBC), que plantea alternativas al corazón mismo del capitalismo desde el modelo empresarial y financiero.
Es miembro fundador del movimiento de justicia global ATTAC en Austria e iniciador de la llamada banca democrática. En 2010, la revista Lifestyle, junto con la Asociación Austríaca de Relaciones Públicas, nominó a Felber como mejor comunicador del año en la convocatoria anual de representantes de la sociedad civil en economía sostenible.

Génesis de la economía del bien común
La economía del bien común plantea un límite a la propiedad privada y se rige por una serie de principios básicos de justicia, confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión, entre otros. La EBC como movimiento universitario, social y económico se extiende a más de quince países y ya se han adherido a ella 980 empresas, 67 políticos, 173 organizaciones, municipios y universidades y 3.348 particulares. Actualmente, también se ha convertido en un movimiento político que presiona a los gobiernos para que sus principios se plasmen definitivamente en leyes.

Jornada en la UB
Junto con Felber, también participarán en el coloquio Sara Berbel, responsable de Economía Social del Ayuntamiento de Barcelona, doctora en Psicología Social de la UB, profesora de la UAB y especialista en movimientos para el cambio social y perspectiva de género; Mercè Carreras, profesora de la Facultad de Economía y Empresa de la UB y coordinadora de la EBC en la UB; José Manuel Parra, profesor de la Facultad de Física de la UB, miembro de la Junta del PDI de la UB y miembro de la EBC en la UB; Andrés Millán, estudiante del grado de Historia de la UB, representante de estudiantes en la Facultad de Geografía e Historia, en el Claustro y en la Comisión Económica de la UB y miembro del equipo del Comisionado de Participación, Ocupabilidad y Emprendimiento Social de la UB; Ramon Morata, consultor, licenciado en Economía por la UOC, posgraduado en Dirección de Marketing, Dirección Financera y Dirección de Producción (EADA) y coordinador general de la EBC en Barcelona, y Virgínia Ferrer, comisionada para Participación, Ocupabilidad y Emprenedimiento Social de la UB, doctora en Ciencias de la Educación, profesora del Departamento de Didáctica y Organización Educativa de la UB y miembro de la EBC en la UB.
La charla, que está organizada por el Comisionado para Participación, Ocupabilidad y Emprendimiento Social de la UB con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona, será impartida en castellano y será necesario confirmar la asistencia enviando un mensaje a la dirección cm-poes@ub.edu.

Más información
Fecha : 11.04.2013, 12:00 h
Organiza : Comisionado para Participación, Ocupabilidad y Emprendimiento Social de la UB con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona
Lugar : Edificio Histórico, Paraninfo

Economia sobre el pa, de Gustavo Duch

La soberania del pan 

Publicat al diari    El Periodico el 19/4/2013


Gustavo Duch

El viejo profesor sabía que era uno de sus últimos años de clase o quizá, con los recortes, el último. Como un karma repitió la clase que el primer día impartía al nuevo alumnado de primero de Ciencias Económicas.
«Chicas y chicos, van a escuchar y aprender muchos conceptos económicos, ratios y teorías entre estas cuatro paredes, pero ¿saben ustedes qué economía aprenderán? ¿Saben ustedes qué economía quieren defender o practicar? Porque como tres clases de pan que podemos llevarnos a la boca, existen tres clases de economías.
PRIMERO, una muy mala economía, indigesta y que más que dar de comer hace pasar hambre. Me refiero a aquellas actividades económicas que con los cereales que se cosecharán en algún rincón del mundo, no producen pan u otro alimento sino que simplemente los utilizan para especular con ellos en el llamado mercado de futuros, un terreno de juego, en Chicago o Nueva York, exclusivo para entidades financieras, banqueros y brokers. Se trata de una economía que cotiza con intangibles, que no tiene referencias reales, pero que, sin levadura, hace subir el precio del trigo (el pan) alocadamente, causando mucho daño a miles de personas que no podrán comprarlo. Con la misma receta, esta economía, te hornea una crisis alimentaria, una burbuja inmobiliaria o agranda las deudas soberanas. Es la economía capitalista que solo aspirar al lucro incesante sabiendo, pero sin importarle, que genera a su alrededor muchas y muy negativas repercusiones.
La segunda es una economía neutra, como la de aquella franquicia de panadería replicada por muchos barrios de la ciudad que se limita, en un proceso industrial y automatizado, a recoger las masas de pan congeladas que en una caja de cartón reciben cada mañana. Las hornean con poca atención y procuran vender cuantas más mejor. De nuevo en esta economía el objetivo único es el lucro con cualquier tipo de actividad que se desarrolle. Algunas consideraciones están presentes en todo el proceso (higiénicas, laborales) pero diría que básicamente se tienen en cuenta por la obligación de operar en la legalidad. Es una economía que en la boca tiene sabor a nada, que en el vientre no sienta mal, pero que en una noche se ha reblandecido y ya se puede tirar.
Por último nos queda la panadería artesanal autogestionada por una cooperativa de varias personas, que deciden democráticamente todas las cuestiones propias del proyecto, que no es hacer buen pan, sino que es hacer «del hacer buen pan» una actividad de transformación de la sociedad donde viven. Nada es imparcial. Se compra el trigo a las y los agricultores ecológicos más cercanos, pues estos en sus tareas agrícolas cuidan el medio ambiente, ofrecen un grano sano y custodian el paisaje; trabajan la harina manualmente para que sea más esponjosa y de mejor cocción, ofrecen más puestos de trabajo y más medios de vida; hornean la masa con leña que recogen en los montes comunales, limpiado así el bosque y previniendo incendios; y truecan o venden su pan ecológico en restaurantes de la zona, en cooperativas de consumo y en pequeñas tiendas de la comarca. Un trabajo en el que disfrutan y ponen amor, impulsan un tejido local económico y social que hace del territorio y sus gentes un espacio vivo -como su pan- más sustentable y reproducible. Es una economía social y solidaria que no mide en kilos de pan.
La primera economía debería de estar prohibida o erradicada, pero ni la clase política tiene valor ni la sociedad está suficientemente concienciada. La segunda, a día de hoy no sirve para nada, hay que abandonarla voluntariamente porque en este momento de crisis civilizatoria urge poner en práctica todas esas pequeñas economías cooperativas, reales, sabrosas, consistentes y artesanales, que reivindicando los viejos buenos valores de siempre (honestidad, solidaridad, alegría¿) saben hacer del pan que nos llevamos a la boca un alimento transformador».
ATENTO A propuestas que llegan de los movimientos sociales, el profesor lee en voz alta una definición más formal:
«La economía social y solidaria, frente a la lógica del capital, la mercantilización creciente de las esferas públicas y privadas y la búsqueda de máximo beneficio, persigue construir relaciones de producción, distribución, consumo y financiación basadas en la justicia, la cooperación, la reciprocidad, y la ayuda mutua».
Una vez finalizada la clase, frente a una comida de cátering en el comedor universitario, se rasca su canosa cabeza, refunfuñando. Tantos años de clases de economía y esa era la única transgresión al sistema que se atrevía a hacer, disimular pensamientos alternativos con aburridas metáforas de panadero. Mediocre, como el pan industrial.

dijous, 2 de maig del 2013

El futur dels negocis : quines són les alternatives al capitalisme?


Article publicat a   The Guardian 
Traducció de N.C.

Jules Peck  es pregunta quines implicacions suposen  els límits del creixement  per al  capitalisme, quines  alternatives existeixen  i quin  significat tenen  per als negocis?

Jules Peck,  dilluns 29 abril, 2013


Els principals comentaristes estan qüestionant  la  obsessió pel creixement
 del  capitalisme i revisen les idees de Karl Marx                                                                                                                                                                                                                                           



L'evidència mostra molt clarament  que hem arribat als límits del creixement en condicions de seguretat  respecte a  l'amenaça més important per a  la civilització humana  -  lestabilitat de latmosfera. 

Daquí que , fins que no  trobem  una manera de desacoblar el creixement de les emissions de carboni i aconseguir la  mítica economia "desmaterialitzada", el retorn al camí del creixement global  econòmic sembla una bogeria perillosa. Però, quines poden ser les implicacions que això pot comportar  al capitalisme? 

Els límits del creixement i les seves implicacions per al capitalisme

Generalment saccepta que el capitalisme es basa en tres principis fonamentals: la majoria dels "mitjans de producció" (terra, recursos, capital) es concentren en mans privades, la majoria de la gent treballa per un salari (és a dir, per a terceres persones) i els mercats tenen la funció de mediar entre productors i consumidors (establir preus, etc).

Ja he escrit  en altres blocs sobre la  problemàtica  dels dos primers fonaments, per als quals no és poc  important  laddicció al creixement. Dit en poques paraules, tot fa pensar que el capitalisme no pot ser compatible amb el creixement exponencial continu  en un planeta finit. Com Tim Jackson diu, "suposicions simplistes sobre la propensió del capitalisme a l'eficiència són poc menys que il·lusòries.  Necessitem  un altre tipus  d'economia."

En qualsevol cas, no és cap heretgia assenyalar que el capitalisme té defectes greus. De fet, els principals comentaristes qüestionen la obsessió de  l'economia capitalista pel  creixement i truquen a Karl Marx  a  la seva   tomba.

Tant Marx  des de  l'esquerra, com  Schumpeter  des de la dreta, fa temps que van predir la fi del capitalisme. I, recentment, el gestor de fons  Jeremy Grantham, deia: "El capitalisme ... està  totalment mal equipat per fer front a un grapadet  de qüestions.  Per  desgràcia, aquestes  són les qüestions  absolutament fonamentals per al nostre benestar a llarg termini i fins i tot per a  la nostra supervivència.".

Trobant  alternatives més enllà del capitalisme

Jonathon  Porrit té raó quan diu que "sembla molt improbable que el capitalisme sigui el que dirà  l'última paraula en els affairs humans dins l'organització de la humanitat ..." però s'equivoca en dir que el capitalisme "... és la única cosa  que actualment  ofereix credibilitat". Hi ha vàries alternatives.  Podem justificar-nos de no haver-ne sentit parlar mai   ja que no parlen tant  fort com ho fa el capitalisme.

Una alternativa, segons la  Democràcia Econòmica del professor David Schweickart, passa per socialitzar el control de les empreses i els mitjans de producció, col· locació de recursos, fàbriques i altre capital productiu en mans de la població i lluny dels interessos a curt termini tant de l'Estat com del sector privat. Fonamentalment, Schweickart argumenta que a aquesta forma d'economia no li cal dependre del creixement.

Empreses més enllà del capitalisme - socialització de beneficis i riscos

El professor David Harvey ens diu que la nostra economia "privatitza els beneficis i socialitza els riscos". Què succeiria  si féssim un canvi cap a un sistema que socialitzés tant els beneficis com els riscos i en el qual, tots compartíssim  el bo i el dolent?

Sota el prisma de la Democràcia Econòmica, els treballadors podrien controlar la majoria de les empreses democràticament. Per canviar a aquesta forma d'estructura de l'empresa, la legislació i els subsidis podrien donar suport a la compra de les empreses per part dels treballadors  a través de fundacions  laborals i compres amb apalancament , mercats basats en cupons, impostos compartits sobre els beneficis corporatius.

Les empreses en  concurs de creditors (com RBS) es van reestructurar cap a empreses gestionades per compte dels treballador. Empreses com el  Grup Mondragon, cooperativa espanyola, Co-op Grup del Regne Unit i John Lewis, amb uns ingressos de £ 14 mil milions, £ 12 mil milions i  £ 11 mil milions, respectivament, han demostrat ser més eficients que les empreses  privades.  En l’àmbit estatal trobem exemples d'economia cooperativa com ara  lEconomia Social de Quebec.  Altres formes de col·laboració popular  de l'empresa inclouen el que es  descriu  com la Wikipedia  "fonamentalment anti-capitalista" .

Els treballadors controlarien  (però no serien els propietaris) de les empreses a on  treballen i, després del pagament d'un "impost sobre béns de capital" (una mena de lloguer), sobre els ingressos generats  per  la propietat,  els excedents obtinguts es dividirien  democràticament entre aquests treballadors.

No tots els "mitjans de producció"  serien socialitzats, sha de promoure que els emprenedors posin en marxa noves empreses.  Daquesta manera, la majoria de les empreses continuarien sent controlades  democràticament, mentre que les empreses privades es podrien vendre  a l'Estat, el qual després les posaria a disposició del  control dels treballadors. De la mateixa manera, quan el propietari d'una empresa privada mor, els seus beneficiaris podrien  vendre-la  a l'Estat que,  de nou , la posaria a disposició del control del treballador.

Les empreses seguirien interactuant entre si i amb els consumidors en un mercat regulat segons  l'oferta i la demanda. La innovació i l'activitat emprenedora podrien prosperar. Aquesta economia no tendiria  a la necessitat del hiper-consumisme . La indústria podria guiar-se mitjançant la referència del mercat  que generaria  canvis en  les empreses, passant  de percebre el propi  producte  com el benefici cap a percebre  la producció com el cost de proveir  les necessitats de benestar real (no del creat).

El capital financer també hauria de ser socialitzat. El dret de crear el diner hauria de passar  dels  bancs privats cap a la societat  de forma democràtica a través dels bancs nacionals. Les cooperatives de crèdit local podrien proveir el crèdit personal, però la majoria de les inversions - les realitzades en el camp dels negocis deixarien  de dependre de fons privats. L'impost sobre la venda d'immovilitzat  s'ingressaria en un fons d'inversió que es distribuiria  com  a inversió per a la creació o expansió de futures empreses.  Així podria desaparèixer el sector d inversió privada.

Una xarxa de bancs  públics o de cooperatives d'inversió a nivell local, regional i  nacional podria proporcionar les inversions i els serveis de desenvolupament empresarial, a la manera en que actua el banc de Mondragón. Les inversions es durien a terme  sobre la base de la creació d'ocupació i la sostenibilitat i serien gestionats  per democràcia directa, de baix a dalt, a través de  les assemblees de ciutadans, la governança participativa,  processos de planificació participada de pressupostos similars als utilitzats a  Porto Alegre( Brasil)  i que també van sorgint en el Regne Unit.

Pla per a l'economia alternativa

Sobre si el capitalisme (o  alguna forma híbrida) pot arribar o no a estar a l'alçada  és encara un  tema de debat. Però, si més no, ens hauríem  de  fer preguntes sobre la seva compatibilitat amb la sostenibilitat a llarg termini.

El que estem plantejant  aquí es un canvi en la dialèctica  polaritzada i obsoleta de la visió esquerra  versus  dreta, societat versus  mercats i Estat (públic)  versus  privat. Lalternativa econòmica  podria proporcionar un desenvolupament econòmic sostenible - una bona vida per a tots dins dels límits del nostre  planeta. Però el canvi necessari  pot ser radical i ens caldrà  combatre  els interessos creats.

A més de les idees exposades, sen haurien de considerar molts altres, incloent-hi  altres paradigmes econòmics alternatius i mesures com ara, posar fi als subsidis perversos, la reforma de l'impost sobre els terrenys, posar límits  absoluts  a les emissions, renda bàsica incondicional, 100% dels impostos sobre succesions,  societats   de terres comunitàries, sistemes de quotes demissió amb topall EQT, per anomenar-ne  només algunes.

Un pla molt ben  pensat per una economia alternativa ens podria  ser molt útil quan algun dia, potser molt aviat,  ens adonem que la societat necessita urgentment un pla B.

Com Thomas Carlyle deia: "Si no es fa alguna cosa, alguna cosa es farà per si sola qualsevol dia i es farà  d'una manera que no satisfarà  a ningú."

Jules Peck és director de Flourishing Enterprise, una corporació de la new economics foundation (nef) i forma part de consell assessor de l'equip de Richard Branson B.  Jules està involucrat en les qüestions  sobre  empresa  i  societat civil  plantejades en aquest article.  Per poder  participar-hi , poseu-vos en contacte amb Jules per a més informació.

dimecres, 1 de maig del 2013

Repartir el treball, per Florent Marcellesi


Repartir el trabajo

En decrecimiento,Economía el 1 mayo 2013 a las 9:23


Portada edición Icaria Asaco
Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica

Artículo publicado en la revista Alternativas Económicas, nº2

El crecimiento de los años noventa y dos mil era insostenible. Tan insostenible que al estallar la burbuja inmobiliaria, España cuenta con la segunda tasa de desempleo más alta de la Unión Europea (solo le adelanta Grecia) y vive como si tuviera a su disposición más de tres planetas. Por tanto, desde el ámbito laboral, se deben aportar a la vez soluciones capaces de combatir el paro y reducir drásticamente nuestro impacto sobre el medio ambiente.

En este contexto de crisis estructural, el reparto del trabajo y la reducción de la jornada laboral son medidas centrales hacia más equidad y sostenibilidad. De hecho, cumplen con tres objetivos: reforzar la justicia social, preservar el planeta y construir una economía próspera sin crecimiento:
  1. En una sociedad donde el empleo es un valor tan arraigado, el reparto del trabajo permite incluir social y económicamente colectivos fuertemente afectados por el paro de masas (principalmente los jóvenes, las mujeres, las personas mayores o con ingresos bajos). En paralelo, la reducción de la jornada laboral es una apuesta por reequilibrar los tiempos de vida entre trabajo remunerado y no remunerado. Se convierte en una condición necesaria —aunque no suficiente— para permitir una mejor inclusión de las mujeres en el mercado laboral, evitando su “doble jornada”, y para redistribuir las tareas domésticas y de cuidado entre mujeres y hombres.
  2. Avanzar hacia una semana laboral mucho más corta ayuda a romper el hábito de vivir para trabajar, trabajar para ganar dinero, y ganar dinero para consumir (mal y mucho), principal causa de nuestra desmedida huella ecológica. Se trata de diseñar una sociedad donde estamos menos atados al hiperconsumo intensivo en energía y más apegados a actividades sostenibles desde la participación social y ciudadana, la autogestión y la esfera no mercantil.
  3. Como lo ha modelizado el economista Peter Victor y lo dice Tim Jackson, el reparto del trabajo es “la solución más simple y más citada para mantener el empleo sin aumento de la producción”. Además, hay evidencia de que la gente que trabaja menos horas es más productiva y que las sociedades más cohesionadas y equitativas son ecológica y económicamente más fuertes.
Para ser creíble, esta visión sistémica supone pensar al mismo tiempo una distribución más igualitaria de los ingresos (renta básica y renta máxima), una política de formación activa, y, en tela de fondo, un cambio de modelo productivo (empleos verdes) y un cambio cultural para salir de la lógica social del consumismo.
Artículos relacionados: