El model de creixement insostenible i il·limitat que ens ha abocat a la crisi econòmica mundial és també la causa de la crisi ambiental en la que estem immersos. Aquest és un model antieconòmic perquè ha deixat ja de ser positiu per a nosaltres.
Els beneficis que d’ell n’obtenim no superen el perjudicis que ens comporta en forma de pèrdua irreversible d’espècies i de recursos naturals, de contaminació i degradació ecològica, de costos personals i de injustícia social.
Suport a la candidatura pel premi Nobel de la pau per als promotors del “ desenvolupament sostenible” : Club de Roma (van encarregar el famós estudi “els límits del creixement”), Herman Daly (economista de referència en la economia ecològica i el que va definir el concepte de “economia estacionaria” i l’actual Papa de Roma pel seu suport explícit a la sostenibilitat del planeta
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Si el primer paso para enmendar un error es empezar por reconocerlo,
las empresas admiten ahora que deben hacer cambios para mantener
abiertas las puertas de los mercados y las economías. Los directivos
empresariales aceptan que la globalización no ha servido para reducir
las desigualdades y una amplia mayoría teme un repunte del
proteccionismo como consecuencia del repliegue de los Gobiernos ante el
auge del populismo. Pese a todo, el optimismo empresarial se impone. Al menos, a largo plazo.
Un trabajador prepara el logo del Foro Económico Mundial en Davos. RUBEN SPRICHREUTERS
“El descontento público no es sólo una amenaza para el crecimiento;
el bienestar social y la igualdad son vitales para el desempeño
económico de largo plazo”, subraya el informe que la consultora PwC
elabora cada año sobre la base de más de 1.300 entrevistas a directivos
de todo el mundo y que presenta puntualmente en el marco del Foro de Davos.
La encuesta, realizada a lo largo del último trimestre de 2016, cumple
ahora 20 años, en los cuales el comercio mundial se ha multiplicado por
cuatro y el tráfico por Internet ha crecido por un factor superior a los
17 millones.
Aunque los ejecutivos recuerdan que la globalización ha facilitado el
movimiento de capitales, personas, bienes e información en todo el
mundo, deben admitir que la globalización “ya no está empujando el
crecimiento global como ha venido haciendo desde 1980”. El 44% de los
ejecutivos admite que tampoco ha servido para reducir las desigualdades,
su principal fracaso, “ni para tener unos sistemas fiscales más justos
ni para mejorar la lucha contra el cambio climático”, explica PwC.
De ahí que el 58% de los CEOs mundiales tema un retroceso de la
globalización como consecuencia de unas políticas nacionales más
proteccionistas.
Como explica el economista Branko Milanovic
en el informe de PwC, los mayores beneficios de la globalización han
ido a parar a una pequeña élite, cada vez más rica, en los países
industrializados y a la clase media asiática, mientras que los
ciudadanos de rentas bajas en los países desarrollados han sido sus
grandes perdedores. Para corroborarlo basta un dato. Según un informe
que publicó este domingo Oxfam,
sólo ocho hombres poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la
población mundial, 3.600 millones de personas. En el caso español, la
fortuna de tres personas equivale a la riqueza del 30% más pobre del
país.
“Es hora de que los directivos den un paso adelante, ofrezcan sus
propias soluciones y colaboren con los diferentes actores de la sociedad
para impulsar la confianza y construir el mundo que necesitamos para el
futuro”, subraya el primer ejecutivo de PwC, Bob Moritz. Un discurso
muy propio de Davos que luego parece encontrar resistencias en los
consejos de administración.
"La globalización va a ser uno de los temas de Davos este año, muy
ligado al papel que va a tener China en el mundo y el creciente riesgo
del proteccionismo y nacionalismo", ha explicado Moritz. "Ahora que los
resultados en algunas elecciones están mostrando hacia dónde llevan las
deficiencias de la globalización, estamos empezando a ver algunos
cambios. Aunque muchos no tendrán efecto a corto plazo".
En la encuesta, los ejecutivos reconocen que el mundo “se ha vuelto
mucho más complejo”. Un solo acontecimiento, como el referéndum del Brexit
por ejemplo, puede obligar a las empresas a cambiar toda su estrategia,
explican desde PwC. Por otro lado, los avances tecnológicos plantean un
difícil equilibrio en términos de empleo y de confianza empresarial, un
término que por cierto hace 20 años ni siquiera estaba en el
diccionario de los directivos.
Los ejecutivos consideran que los riesgos para las empresas vienen de
fuera y se muestran escépticos sobre la evolución de la coyuntura
económica internacional. Un 82% de los CEOs se muestra preocupado por la
incertidumbre económica y el 74% por la incertidumbre geopolítica. Pese
a ello, el 51% de los directivos mundiales son muy optimistas respecto a
las perspectivas de su negocio a largo plazo, un patrón que se repite
en las últimas dos décadas. Eso sí, las compañías ahora deberán
diversificar sus mercados para aumentar beneficios y, pese a la
incertidumbre política que supone el Gobierno de Donald Trump,
Estados Unidos aparece como destino preferido para el 43% de los
ejecutivos, seguido de China (33%); Alemania (17%) y Reino Unido (15%).
Los países emergentes, destino prioritario de las inversiones en la
última década, han perdido atractivo: solo el 7% declara a India o
Brasil como destino de sus inversiones y el 6% a México. Rusia ha
perdido en este momento su brillo inversor. La mitad de los ejecutivos
piensa ampliar la plantilla en los próximos 12 meses.
Optimismo entre los empresarios españoles
Después de un año de fuertes turbulencias políticas y con una
recuperación asentada, el optimismo parece embargar a los ejecutivos
españoles. Solo los empresarios de India, Brasil y Rumanía superan a los empresarios españoles en confianza (50%), según recoge la encuesta anual de PwC.
Los españoles son los directivos más optimistas de la zona euro, por
delante de británicos (41%), alemanes (31%) o italianos (38%). “Las
optimistas expectativas de los CEOs españoles tienen que ver con el fin
de la incertidumbre política en nuestro país, que va a tener buen
reflejo en términos de crecimiento y creación de empleo”, explica en una
nota Gonzalo Suárez, presidente de PwC en España. El crecimiento de los
negocios, dicen los directivos, será fundamentalmente orgánico y a
través de la reducción de costes y los destinos donde ven mayores
oportunidades de negocio son Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y
México, por ese orden. El entusiasmo empresarial de estos años por
India, Brasil, Rusia y Argentina claramente ha disminuido.
A diferencia de su percepción de hace un año, los riesgos para la
economía y las empresas españolas vienen de fuera, “de factores como la
debilidad de la recuperación en la UE, el deterioro de las expectativas
en EE UU o la menor entidad de la alianza Europa-Estados Unidos”,
apunta Suárez. El 60% de los ejecutivos cree que esta situación de
debilidad e incertidumbre global se mantendrá a lo largo del año, una
opinión más negativa que la del resto de CEOs mundiales, cuya confianza
en la mejora de la economía global ha aumentado ligeramente respecto al
año pasado, del 27% al 29%.
En los aspectos estrictamente empresariales, el mayor dolor de cabeza
de los CEOs españoles es la velocidad del cambio tecnológico. A su
juicio, y a gran distancia de lo que declaran los ejecutivos de otros
países, los primeros ejecutivos españoles creen, en un 67%, que en el
futuro la automatización y la robotización van a tener un gran impacto en la reducción de sus plantillas.
Mientras que en España se debate sobre la posibilidad de salir del trabajo a las 18 horas,en Suecia experimentan sobre la viabilidad de una nueva una jornada laboral de seis horas. No obstante, todo indica a que es una medida que no se podrá llevar a cabo a corto plazo debido a la inviabilidad económica del proyecto.
A través de un experimento, llevado a cabo en una residencia de ancianos de Gotemburgo, una iniciativa trataba de comprobar si la reducción de las horas de trabajo reportaría beneficios tanto a la empresa como a los trabajadores. Pese a que muchas eran las personas que esperaban que los resultados de este experimento ayudarían a que la jornada laboral se redujera a seis horas diarias, lo cierto es que ha servido para desechar la opción a corto plazo.
Una experiencia económicamente inviable
Pese a que el estudio demostró que los empleados de la residencia de Gotemburgo se mostraron mucho más sanos durante la jornada laboral de seis horas, una decisión que también redujo las peticiones de baja por enfermedad y mejoró el cuidado de los pacientes considerablemente, el plan no es económicamente viable, por lo que Gotemburgo no lo sacará adelante.
A pesar de ser beneficioso tanto para la salud de los empleados como para el servicio ofrecido a los pacientes, la residencia tuvo que contratar a 17 miembros extra por unos 12 millones de coronas suecas, es decir, unos 2.2 millones de euros. Es debido a estos gastos producidos por los que la ciudad ha decidido no poner en marcha esta iniciativa.
Una idea a largo plazo
Pese a su inviabilidad económica, algunos políticos suecos se muestran optimistas y opinan que, de cara al futuro, la reducción de la jornada laboral podría resultar positiva para la sociedad sueca, tal y como ha comentado el político responsable del funcionamiento del programa municipal de cuidado de personas mayores de Gotemburgo Daniel Bernman: "Personalmente creo que la reducción de la jornada es una solución a largo plazo. Cuanto más ricos seamos, más podremos aprovecharnos de esa riqueza de otras maneras que no sean comprar coches nuevos o consumir más"
Al mismo tiempo, Bernman ha optado por desechar la reducción de la jornada laboral en declaraciones a Bloomberg: "Es demasiado caro plantear una reducción general de las horas de trabajo en un corto periodo de tiempo".
Una experiencia económicamente inviable
Pese a que el estudio demostró que los empleados de la residencia de Gotemburgo se mostraron mucho más sanos durante la jornada laboral de seis horas, una decisión que también redujo las peticiones de baja por enfermedad y mejoró el cuidado de los pacientes considerablemente, el plan no es económicamente viable, por lo que Gotemburgo no lo sacará adelante.
A pesar de ser beneficioso tanto para la salud de los empleados como para el servicio ofrecido a los pacientes, la residencia tuvo que contratar a 17 miembros extra por unos 12 millones de coronas suecas, es decir, unos 2.2 millones de euros. Es debido a estos gastos producidos por los que la ciudad ha decidido no poner en marcha esta iniciativa.
Una idea a largo plazo
Pese a su inviabilidad económica, algunos políticos suecos se muestran optimistas y opinan que, de cara al futuro, la reducción de la jornada laboral podría resultar positiva para la sociedad sueca, tal y como ha comentado el político responsable del funcionamiento del programa municipal de cuidado de personas mayores de Gotemburgo Daniel Bernman: "Personalmente creo que la reducción de la jornada es una solución a largo plazo. Cuanto más ricos seamos, más podremos aprovecharnos de esa riqueza de otras maneras que no sean comprar coches nuevos o consumir más"
Al mismo tiempo, Bernman ha optado por desechar la reducción de la jornada laboral en declaraciones a Bloomberg: "Es demasiado caro plantear una reducción general de las horas de trabajo en un corto periodo de tiempo".
Oxfam alerta de que el conjunto de los ciudadanos viven peor que hace 12 años
La proporción de trabajadores pobres es la tercera más elevada de la UE
España crece, a un ritmo elevado, por encima del 3%. Pero la desigualdad social, lejos de mejorar, empeora. De hecho, desde que estalló la crisis en el 2007, se ha consolidado como el segundo país de la Unión Europea (UE), por detrás de Chipre, en el que más se ha disparado la divergencia de rentas, 20 veces más que el promedio europeo, según advierte Oxfam Intermón en su informe anual 'Una economía para el 99%', que se presenta este lunes, en vísperas del Foro Económico Mundial, en la ciudad suiza de Davos, donde las élites analizan los retos mundiales.
El informe de Oxfam sobre la desigualdad en España
EL PERIÓDICO
Uno de los impactos de la crisis es que, en promedio, "el conjunto de la ciudadanía española vive hoy peor que hace 12 años", aunque no la minoría más rica. Hay que retroceder hasta el 2004 para encontrar un nivel de riqueza per cápita en términos de paridad de poder de compra similares a los actuales, destaca esta oenegé.
La precariedad laboral y la devaluación salarialpromovida por la reforma laboralque aprobó un PP en mayoría absoluta con el apoyo de la antigua CiU elevó la proporción de trabajadores pobres (aquellos que, aun con empleo, no alcanzan unos ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas) hasta el 13,2%, el tercer nivel más alto de la UE, tras Rumanía(18,6%) y Grecia (13,4%). Y además esa rebaja de ingresos se ha cebado en la parte más débil. La renta media en España cayó un 9% entre el 2007 y el 2014, "pero la caída de la renta del 10% más pobre de la población fue más del doble: un 21%".
Como consecuencia de ello, en dos años de recuperación (2014 y 2015), "y aunque se ha corregido mínimamente durante el último ejercicio, en estos dos años de crecimiento económico, la desigualdad en España aumentó en 0,9 puntos". Eso se refiere al índice Gini, que mide la desigualdad (cuanto más cerca de uno y lejos del cero mayor desigualdad). En España, este indicador aumentó el 15,5% entre el 2007 y el 2015, frente a un promedio europeo del 0,8%. Con crecimientos del PIB similares, Eslovaquia o Hungría han reducido más la desigualdad. E incluso Grecia, como ya se advertía en el informe del año pasado.
MENOS PESO SALARIAL
Una de las consecuencias de la crisis y de las políticas económicas practicadas es que "la contribución de los más ricos a la renta nacional ha crecido mientras que ha disminuido la de las capas más pobres", afirma Íñigo Macías, coordinador de investigación de Oxfam Intermón. Los salarios han perdido peso frente a los beneficios empresariales. Y para el 2016, del que aún no hay datos oficiales, se estima que la contribución de los beneficios a la renta nacional aumentará y superará el valor de la del 2008, mientras que los salarios "seguirán estando seis puntos por debajo de los del 2008".
A su vez, desde el 2007, España muestra "un creciente proceso de concentración de la renta" entre el 10% más rico, "muy lejos de la estable evolución de los 27 países de la UE. De hecho, con la excepción del 2013 y el 2015, la concentración de la renta en España no ha parado de aumentar".
MÁS DIFERENCIA
Otra muestra de esa evolución es que en el 2007, el 10% más rico disfrutaba en España de una renta 10 veces superior a la del 10% más pobre. En el 2015, esta diferencia era de 15 veces. Y otra manera de ilustrarlo: las personas pertenecientes al decil con más renta acumulaban cerca de una cuarta parte de la renta nacional (24,8%), casi lo mismo que el 50% más pobre (26,3%). Por su parte, el 10% más pobre debe conformarse con apenas "un alarmante 1,7%".
En opinión de la oenegé, en España dos dinámicas se retroalimentan para fomentar la desigualdad. Una es que tanto durante la crisis como en crecimiento se priman los beneficios y las rentas del capital, frente a los salarios y el empleo, que además son los que más han sufrido. La otra es un modelo tributario que "se asienta en figuras impositivas esencialmente regresivas y casi obviando las rentas del capital".
Con datos del 2016, el 84% de la contribución fiscal recae en las familias, frente a un 13% del sector empresarial. La crisis y los dos años de recuperación no han hecho más que empeorar las cosas, ya que en el 2007, el reparto era del 75% para las primeras y el 22% para los segundos. La conclusión es que el sistema fiscal español recauda "mal" porque no prima la progresividad; y "poco", porque se sitúa 6,3 puntos por debajo de la media europea. Y menores ingresos públicos suponen menor inversión en servicios públicos dirigidos a las capas más débiles.
Article publicat a Ecoinventos
23 septiembre, 2016
El gobierno sueco quiere rebajar
impuestos para incentivar las reparaciones de todo tipo de productos.
Una medida que choca de frente con la cultura actual de usar y tirar,
acostumbrados a que sea más fácil y, en muchas ocaciones, más barato el
comprar algo nuevo que el reparar algo averiado que ya tenemos.
El parlamento Sueco ahora discute la
reducción del IVA para las reparaciones de de bicicletas, ropa y
calzado, una bajada del 25% actual al 12%. En cuanto a la reparación de
electrodomésticos, los suecos podrían solicitar la devolución del 50%
del coste de mano de obra de la reparación.
Suecia es un país preocupado por su huella de carbono
desde hace ya muchos años, de hecho reduce sus emisiones de CO2 año
tras año, desde 1990 ya las ha reducido un 23%. Produce más de la mitad
de su electricidad a partir de energías renovables. Además aprovechan toda su basura, y la de otros países porque con la suya no tienen suficiente, para generar electricidad.
El físico y
astrónomo alemán defiende que se puede vivir cómodamente en una casa
con el 10% de la energía que consumimos. Basta con construir edificios
mejor aislados
De generalizarse este tipo de
construcciones, se transformaría el mapa del consumo energético. La
implantación de estas viviendas es muy limitada. En todo el mundo solo
hay 15.000 inmuebles de este tipo la mayoría están en Alemania y
Escandinavia, aunque Bélgica ha empezado a invertir en esta clase de
edificaciones para ponerse al nivel de estos países. En España, de momento, solo hay 140 casas pasivas, según la Plataforma de Edificación Passivhaus.
PREGUNTA.¿Qué le costó más? ¿Convencer a su familia o reducir su dependencia de las compañías de energía?
RESPUESTA. Para las empresas yo era un chiflado. No se fiaban de que gastásemos tan poco y cambiaron el contador.
Con mi familia fue fácil. Mi mujer es matemática, de mente abierta, y
me apoyó. El resto, no es que fueran escépticos, pero trataron de
rebajar la aventura: “No hace falta que sea completamente pasiva…”, me
decían.
Imagen de una de las casa del proyecto de Casas Pasivas.
P. Antes de su primera vivienda hubo otras iniciativas. ¿La investigación es un trabajo en equipo?
R.Como
físico, sabía que había una solución para mejorar la eficiencia
energética. Está en la ley de la conservación de la energía: nunca se
pierde, siempre va a algún sitio. En EE UU, Dinamarca, Noruega o Canadá,
éramos legión los que investigábamos lo mismo. Intercambiábamos
información. Los más avanzados estaban en Suecia. Bo Adamson había
conseguido aislamientos eficaces de apenas 20 centímetros de espesor.
Trabajé como investigador en su universidad, en Lund, y luego
colaboramos.
P. Colaboraron en lugar de competir.
“El objetivo económico es una dirección
prohibida para la ciencia porque el dinero termina controlándola. Para
las cuestiones básicas necesitamos ciencia independiente”
R. Ese es el principio de la investigación científica.
P. ¿Sigue siéndolo?
R. Ha habido cambios en
el planeta que demuestran lo peligroso que es competir en un campo así.
Si queremos progreso científico, debemos cooperar.
P. Cuando se puede ganar dinero con el conocimiento científico, aparece la competencia.
R. El objetivo
económico es una dirección prohibida para la ciencia porque el dinero
termina controlándola. Para las cuestiones básicas necesitamos ciencia
independiente.
P. ¿El Instituto de la Vivienda Pasiva no es una forma de negocio?
R. Tomamos la decisión
de no registrar la palabra ni la marca. No queríamos que una solución se
convirtiera en una propiedad. Tenemos una red de certificadores que
comprueban la calidad de las viviendas pasivas. Pero ofrecemos la
información gratuitamente.
P. ¿Qué hacer para que
las viviendas pasivas sean más ayuda que negocio? Hay muchos
certificados de sostenibilidad y eso no genera confianza.
R.Hay mucho negocio.
Pero lo que define una vivienda pasiva —el hecho de que gaste un 10%
del consumo energético empleado por una vivienda media— es mensurable.
P. ¿Ese porcentaje proviene de fuentes renovables?
R. En las ciudades
puede provenir de fuentes fósiles. Sucede lo mismo en el campo de la
nutrición. Uno puede cultivar sus propias hortalizas, pero eso no es una
solución aplicable a una ciudad. Los problemas del mundo no se
solucionan con las casas unifamiliares. Se solucionan con los bloques de
viviendas. Necesitamos soluciones que funcionen en cualquier sitio.
P. ¿Dónde es más fácil levantar viviendas pasivas?
R. Solo con eliminar
algunos errores en la construcción, sería fácil levantar estas casas.
Históricamente se han construido más en Alemania, aunque Bélgica está
tomando la delantera. Con todo, siguen siendo una excepción: muy poco de
lo que se construye es pasivo. La industria de la construcción no
quiere adaptarse a los nuevos retos. Sin embargo, la iluminación con ledes ya reduce al 10% el gasto energético, y lo mismo sucedería si las viviendas se aislasen bien.
P. ¿Se podría imponer por ley?
R. La imposición genera resistencia. Tratamos de convencer educando.
P. ¿Cuánta energía solar se obtiene en Alemania comparado con España?
R.Menos de la mitad. Sería mucho más eficiente construir viviendas pasivas en España que en Alemania.
R. Es una cuestión
política con varias soluciones. Consumir menos aislando mejor las
viviendas es una. Como científico creo que es mucho mejor que subsidiar
las energías fósiles.
P. ¿Priorizar el aislamiento frente al abaratamiento del combustible precisa de una sociedad madura?
R. No podemos esperar a
que la sociedad madure. Pero soy optimista. En Alemania, por ejemplo,
he visto cómo hemos ido avanzando: tratamos mejor a los inmigrantes,
vivimos más, hemos erradicado enfermedades. Ese progreso es mucho más
lento que el tecnológico. Por eso deberíamos concentrarnos en mejorar la
eficacia para que todos consumamos menos. Los efectos serían
extraordinarios.
P. ¿Para qué sirve un edificio pasivo si la ciudad no es sostenible?
R. La pregunta es casi
religiosa, ¿merece la pena plantar un árbol cuando el mundo es un
desastre? Es fundamental demostrar que hay soluciones. El astrofísico
Carl Sagan ha defendido la conciencia de pertenecer al planeta. Parece
evidente, pero no nos terminamos de creer que para que la civilización
humana sobreviva la clave es estar unidos, no enfrentados. La mayoría de
la humanidad vive en ciudades. Por eso el gran reto no es la
autosuficiencia, sino el descenso en el consumo. Somos fuertes cuando
nos unimos. No cuando nos aislamos.
R. En el tema energético las soluciones vienen de la unión, no de la separación. Un gueto no puede ser una solución.
P. ¿Reparar es más difícil que pensar desde cero?
R. Mucha gente piensa
eso. Pero un científico nunca estaría de acuerdo. Como dijo Isaac
Newton, estamos sentados en hombros de gigantes. Él fue uno de esos
gigantes. Si tuviéramos que descubrir las teorías que nos han precedido,
no podríamos avanzar.
P. ¿Cómo evitar que la sostenibilidad pase de moda?
R. Ha habido modas hasta en las religiones. Y lo que
necesitamos son principios que defiendan nuestra humanidad. El
pensamiento escéptico lo hace, pero también el último Papa parece defender valores universales.
Necesitamos una línea roja que indique, sin género de duda, lo que es
bueno y lo que es malo. Como físico y astrónomo tengo una perspectiva a
largo plazo. El ser humano existe desde hace 100.000 años. Podría
existir un millón de años más. Los mayores problemas de la humanidad
provienen de nosotros mismos. Por eso las soluciones deben partir
también de nosotros.
Una aseguradora japonesa reemplaza a 34 trabajadores de oficina por la inteligencia artificial
Madrid
Ampliar fotoUn robot utilizado en la atención al cliente en una entidad bancaria de Japón. ALAN SIUEYEPRESS
El futuro ya ha llegado. La aseguradora japonesa Fukoku Mutual Life ha reemplazado a 34 empleados de oficinas, los denominados de cuello blanco, por un sistema de inteligencia artificial basado en el IBM's Watson Explorer, capaz de calcular los pagos a los asegurados. La compañía estima un crecimiento de la productividad del 30% y amortizará la inversión (1,6 millones de euros, unos 200 millones de yenes) en menos de dos años.
La mayor parte de la atención al cliente girará en torno a la automatización de procesos con sistemas robotizados. Ya funcionan en fábricas como las de automoción, pero esta tecnología ya comienza a suplir el trabajo basado en el conocimiento. El mantenimiento de la inversión de Fukoku Mutual Life es de 122.000 euros al año y permitirá ahorrar algo más de un millón de euros anuales, según explica el periódico japonés Mainichi.
El sistema está basado en el IBM's Watson Explorer, que, según la firma tecnológica, posee tecnología cognitiva que puede pensar como un ser humano. "Es capaz de analizar e interpretar todos sus datos, incluyendo texto no estructurado, imágenes, audio y vídeo", ha asegurado la compañía según recoge este jueves el diarío The Guardian.
El software instalado este mes de enero en Fukoku leerá decenas de miles de certificados médicos, duración de las estancias en el hospital, las historias médicas y cualquier procedimiento quirúrgico antes de calcular los pagos, de acuerdo con el periódico local Mainichi. La aseguradora confía en una reducción drástica del tiempo necesario para calcular los desembolsos de la empresa. A pesar de estos adelantos incorporados, Fukoku asegura que las sumas no se pagarán hasta que sean aprobadas por un miembro del personal.
Este no es un caso aislado. Según un informe del Instituto de Investigación Nomura de 2015, cerca de la mitad de los trabajos en Japón podrán ser realizados por robots en 2035. El envejecimiento de la población nipona, junto con la destreza en tecnología robótica del país, convierte a Japón en un excelente campo de pruebas para la inteligencia artificial.
Un software de análisis similar ya se usa en una serie de empresas de EE UU para realizar tareas de servicio al cliente. Además, según informa Mainichi, otras tres compañías de seguros japonesas están probando o implementando sistemas de inteligencia artificial para automatizar trabajos tales como encontrar planes ideales para los clientes. Una compañía de seguros israelí, Lemonade, también ha ahorrado 57 millones de euros al "reemplazar a trabajadores de oficina por robots y aprendizaje automático", según el consejero delegado de Lemonade Daniel Schreiber.
Este es un paso más en el proceso de aprendizaje e implantación de la inteligencia artificial para realizar labores basadas en el conocimiento, como en aseguradoras y servicios financieros, según el Harvard Business Review. De hecho, esta tecnología será probada en la política de Japón. En febrero, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria probará este sistema para ayudar a los funcionarios a redactar las respuestas de los ministros durante las reuniones del gabinete y las sesiones parlamentarias.