dimarts, 17 de març del 2015

"Urge tener una política energética, porque el petróleo volverá a subir en unos años"

Article publicat a  El Confidencial

Tres protagonistas. Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona; Álvaro Mazarrosa, director general de la Asociación de Operadores Petrolíferos, y José Carlos Díez, economista y profesor
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Tres protagonistas. Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona; Álvaro Mazarrasa, director general de la Asociación de Operadores Petrolíferos, y José Carlos Díez, economista y profesor de la Universidad de Alcalá. Y un tema en común: el petróleo. Invitados para participar en el Foro 'El Confidencial'-Banco Sabadell, los tres expertos diseccionaron el mundo del petróleo y la energía desde todas las perspectivas temporales –pasado, presente y futuro– y con un planteamiento de partida muy claro: "El precio del petróleo, ¿oportunidad o incertidumbre?" 

La balanza del debate se inclinó por la primera opción, es decir, por la oportunidad, de manera mayoritaria... pero sin perder de vista los desafíos –o incertidumbres– que se derivan de la espectacular bajada que viene protagonizando. No es para menos, puesto que en junio de 2014 el barril Brent, de referencia en Europa, llegó a superar los 115 dólares, y ahora cotiza a 54. Es decir, más de un 50% por debajo. "Para España es una bendición que nos pone viento de cola en el avión", reconoce José Carlos Díez.

Para Mariano Marzo, la fuerte caída del crudo constituye "el fin de un superciclo que se inició con la remontada de 2008" y que acaba con una situación que no tenía demasiado sentido, porque un petróleo a 105 dólares invita al "nacimiento de nuevas técnicas" y "mata, o al menos ralentiza, el crecimiento económico mundial".

En su opinión, "hay cuatro factores fundamentales, entre los muchos que existen, que explican la caída del crudo". El primero, un exceso de producción sobre la demanda prevista. El segundo, el cambio "clave" en la estrategia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de Arabia Saudí. "Un petróleo a 105 dólares está subvencionando a sus competidores, y ha decidido no seguir pagando un precio político por el petróleo porque significa estar cavando su propia fosa". El tercero, "un contexto de abundancia de oferta energética en el que se relativizan los miedos geopolíticos". Y el cuarto, el final de las políticas de estímulo cuantitativo (QE) de la Reserva Federal (Fed) y la apreciación del dólar. "Existe una correlación perfecta desde la finalización del QE y la caída del petróleo", afirma.


Álvaro Mazarrasa. (Foto: Pablo López)
Álvaro Mazarrasa. (Foto: Pablo López)
"La clave de la caída es Estados Unidos", coincide Álvaro Mazarrasa. Aunque en su caso pone el acento en su política energética y el incremento del crudo no convencional gracias a la técnica del fracking (fractura hidráulica). Esta realidad, combinada con el exceso de oferta que sigue existiendo en el mercado y unos niveles de inventarios y almacenamiento en máximos de los últimos años, le lleva a advertir: "Todos estos elementos pueden provocar un nuevo derrumbe del petróleo, aunque es difícil de pronosticar".

Aunque José Carlos Díez matiza que "la caída de las materias primas es un fenómeno que no sólo afecta al petróleo, sino que es global", reconoce que en el caso del crudo tiene características propias, entre las que sobresale el cambio de paradigma que está viviendo la industria. "La oferta constituye un componente deflacionista muy fuerte. La revolución de la oferta no ha hecho más que comenzar", manifiesta. Y añade: "Es brutal lo que se está viendo en Estados Unidos. No me extraña que los árabes estén asustados. Y la tecnología va a ir a más".

Lo que ocurra hoy... condicionará el futuro

Para Mariano Marzo, más que producto de una revolución, el fracking "es consecuencia de un espíritu emprendedor". Y aunque valora positivamente las implicaciones que tiene y el efecto sobre el precio del petróleo, aconseja huir de la complacencia o la euforia que puede generar el entorno actual para pensar en el largo plazo.

Mariano Marzo. (P. L.)
Mariano Marzo. (P. L.)

"Con los precios actuales, hay un 30% de la producción mundial de crudo en peligro, porque tiene costes superiores a los 60 dólares. Pero estamos sembrando lo que ocurrirá en el futuro, porque la realidad actual penalizará lo que ocurra. Y lo cierto es que sin el petróleo no convencional –el extraído con nuevas técnicas– no se cubrirá la demanda mundial", subraya. Y continúa: "El petróleo convencional tocó techo en el pasado, en 2008. Su producción no aumenta ni se espera que lo haga. Al contrario, porque cada año cae un 7%, con lo que el petróleo no convencional va a hacer falta, nos guste o no, salvo que caiga la demanda".

Desde estas premisas lanza un mensaje con ribetes de advertencia: "Los bajos precios de hoy darán paso a un rebote sustancial en tres o cuatro años y el inicio de un megaciclo alcista. Los precios actuales no garantizan el suministro a medio y largo plazo, con lo que iremos mal si nos dejamos llevar sólo por el momento actual. Por eso urge la necesidad de tener una política energética, porque el viento de cola se puede volver en contra en cualquier momento". Siguiendo con este planteamiento, reclama que la energía sea "una prioridad estratégica" y un pacto de Estado para que sea así.

José Carlos Díez coincide con esta necesidad. Exponiendo cómo otros países o regiones del mundo, como EEUU o Asia, se están preparando para los desafíos energéticos, lamenta que en Europa y en España no se esté haciendo lo mismo. "Alguien tiene que poner las largas y pensar en el futuro", reclama.

El fracking y la "licencia social"

Con tres expertos dispuestos a exponer su visión sobre el pasado, el presente y el futuro del petróleo, una pregunta obligada no tardó en aparecer: ¿fracking sí o fracking no en España? 

Mariano Marzo saltó sobre su asiento para responder con la mayor precisión posible. "Más que un sí o un no, lo que hay que tener en cuenta son tres vectores. El primero, saber si tenemos recursos, cuántos y a qué precio. "Aún estamos en la etapa de investigación, con lo que no sabemos ni cuántos recursos hay ni cuántos se pueden convertir en reservas", precisa. El segundo, conocer qué impacto tiene. "No se trata de hacer una enmienda a la totalidad del fracking, sino de ir caso a caso. No hay motivos para prohibirlo, sino para regularlo, pero siempre caso a caso", aconseja. Y por último, preguntar si la sociedad lo acepta. "O conseguimos la licencia social para operar o realmente el futuro se estará comprometiendo", avisa.


José Carlos Díez. (P. L.)
José Carlos Díez. (P. L.)
José Carlos Díez coincide en la necesidad de "concienciar" a la sociedad, pero reclama "hacerlo bien", con informes técnicos y científicos que sean mostrados a la sociedad.

Mazarrasa, por su parte, lamenta que, más allá incluso del debate sobre el fracking, Europa esté dando la espalda a la industria. "En Europa no queremos industria ni búsqueda de recursos, y luego acudimos a Estados Unidos para que nos exporte energía", critica.

Fusiones, compras...

Los participantes también se ocuparon del impacto que la caída del crudo puede tener en las petroleras. "Estos precios conducen a una reestructuración que necesitaba la industria petrolera", admite Marzo. Prevé que pueden verse fusiones, porque quizá sea más rentable "comprar reservas que buscarlas". Y pone el acento en que el mundo camina hacia un nuevo modelo de empresa energética, y no sólo por las nuevas técnicas en la extracción del petróleo y el gas natural, sino también porque "las renovables han venido para quedarse, son competitivas sin subvención, son eficientes", y esta realidad conduce hacia una síntesis entre las compañías de combustibles fósiles y energía renovable.

Para José Carlos Díez, "en la industria se va a ver bastante sangre", sobre todo en las empresas que se endeudaron para montar unas infraestructuras que ahora habrá que ver si pueden pagar.
Y un último mensaje con el que Marzo explica muy claramente por qué el mundo actual es tan dependiente del crudo: "No estamos enganchados al petróleo porque seamos tontos, sino porque somos muy listos. No hay ningún combustible que tenga la densidad energética del petróleo, con lo que existe una razón física para esa dependencia. Y otra razón es económica. Un barril de petróleo vale ahora 54 dólares y un barril son 160 litros. Dividan 54 entre 160 y verán el coste de un litro de petróleo y es mucho más barato que un litro de una Coca-Cola".

Políticas municipales decrecentistas

Post publicat a   Decrecimiento amb molt bones idees per incorporar i aplicar  als programes municipals

Luis González Reyes – El salmón contracorriente 





El decrecimiento se podría resumir como el movimiento tendente a acoplar la actividad de las sociedades a los recursos disponibles en un determinado territorio de manera que las necesidades humanas estén cubiertas de forma universal y sostenible en el tiempo.

En el contexto español, el decrecimiento significa, al menos, dos cosas: reducción del consumo de materia y energía, y redistribución de la riqueza. El primero de los factores ya está ocurriendo parcialmente (es especialmente patente el descenso del consumo de petróleo). Y el consumo se reducirá aún más como consecuencia del colapso del capitalismo global que está sucediendo y que será especialmente duro en nuestro contexto [1]. Sin embargo, esta reducción no puede calificarse de decrecimiento justo. Por una parte no se está realizando con una reordenación del modelo de producción y consumo. Menos aún se está cambiando el sistema económico, por lo que la degradación ambiental está aumentando en lugar de disminuir. Se actúa como si estuviésemos todavía en un “mundo vacío”, cuando nuestro entorno está “saturado”. Este descenso del consumo dista mucho de ir por buen camino por un segundo factor: en lugar de avanzar hacia sociedades más igualitarias, está agravando las brechas de desigualdad.

Acoplar el metabolismo humano a los condicionantes biofísicos del entorno pasa por reducir el consumo de materia y energía, lo que requiere medidas que, además de disminuir la extracción de recursos bióticos y abióticos, maximice la reutilización y el reciclaje, centre la economía en lo local, y obtenga la energía de fuentes solares. También implica ensanchar el espacio de fuentes disponibles a largo plazo mediante una economía basada en biocompuestos, más que en la minería. Además, requiere superar el “mundo saturado”, recuperando una biosfera que vuelva a permitir tener margen de error a las sociedades dejando territorios no humanizados, que deshaga el camino andado en el Antropoceno hacia una era en la que el conjunto del planeta no esté fuertemente condicionado por el ser humano.

Los cambios de gran calado que van a ser necesarios para avanzar hacia un decrecimiento justo solo podrán ser impulsados por la autoorganización social. Sin embargo, eso no quiere decir que las instituciones actuales no puedan ayudar a catalizar esos cambios. Muchas de las competencias políticas para favorecer este decrecimiento justo residen en ámbitos supraestatales (UE, OMC, TLC); otras, en niveles estatales; pero desde las comunidades autónomas y desde los municipios se pueden hacer también muchas cosas. Sin ánimo de agotarlas todas, ni de anular otras, presentamos algunas propuestas.



Desde el ámbito local se puede favorecer el cierre de ciclos



1. Políticas de reducción de los residuos. Entre otras estarían las de disminución del envasado mediante medidas de apoyo de la venta a granel o sistemas de devolución y retorno de envases.

2. Impulsar formas de compartir recursos en lugar de usarlos de forma privada. Esto es aplicable al transporte, las lavadoras, y muchos otros objetos, no solo a los libros de una biblioteca.

3. Introducción de la recogida selectiva de materia orgánica mediante medidas como el puerta a puerta o el quinto contenedor, que están teniendo resultados muy buenos en pequeños municipios (por ejemplo del País Vasco) y grandes (como es el caso de Milán).

El entorno cercano es el lugar idóneo para promover un modelo alimentario sostenible
4. Impulsar dietas poco carnívoras, y basadas en alimentos de temporada, de cercanía y de cultivo agroecológico. Los municipios, además de mediante ordenanzas y la política fiscal, pueden impulsar esto en los espacios de restauración colectiva que controlan (escuelas infantiles, centros de personas mayores, hospitales). También favoreciendo la creación de grupos de consumo mediante la cesión de espacios y recursos personales y materiales para ello.


El municipio y la comunidad autónoma puede procurar una ordenación del territorio con perspectiva ecosistémica
5. Planificación y ejecución de un urbanismo de cercanía, es decir, acercar los servicios que las personas necesitan para lograr que la mayoría de los desplazamientos se puedan hacer andando. Experiencias de este tipo ya existen, por ejemplo en Friburgo.

6. Rehabilitación del parque residencial con el fin de conseguir una drástica reducción del consumo energético.

7. Fomento del alquiler frente a la construcción de nueva vivienda, incluyendo el impulso a cooperativas de derecho de uso. Esto supone cambiar la lógica de propiedad privada, inherente al capitalismo.

8. Disminución de espacio en las ciudades para los coches en beneficio del transporte público, la bicicleta y el peatón. Especialmente urgente es la moratoria en la construcción de más infraestructuras de transporte (autovías, superpuertos, aeropuertos, alta velocidad) en las que hay competencias a nivel autonómico.

9. Puesta en marcha políticas de reconexión entre los mundos rural y urbano encaminadas a una “rerruralización” social. Un buen compendio de esas políticas es la elaborada en el reciente Congreso Internacional de Economía Solidaria. Entre muchas otras, desempeña un papel determinante la recalificación de terrenos urbanos en rústicos.

10. Leyes de protección del territorio encaminadas a frenar el extractivismo y la degradación ambiental, así como la liberación de transgénicos y compuestos tóxicos. En este ámbito ser podría seguir la estela de las zonas libres de transgénicos o de fracking.



En el entorno cercano y de pequeña escala es posible potenciar las industrias verdes:


11. Fomento del desarrollo de polos industriales basados en la ingeniería y química verde. Este modelo produce bienes biodegradables con un bajo consumo energético, sin usar compuestos tóxicos en el proceso y en los que los residuos de unos procesos se convierten en materias primas de otros.

12. Medidas de aumento de la eficiencia en todos los campos, teniendo en cuenta que son necesarias, pero no suficientes. Esto implicará la inversión pública para este fin.

13. Priorizar en los concursos y compras públicas las empresas respetuosas con el medioambiente y la justicia social.


El municipio es un lugar privilegiado para fomentar el uso de la energía justa, de origen solar y gestionada democráticamente
14. Las administraciones pueden sumarse a las iniciativas que desarrollan las energías renovables a pequeña escala y de forma cooperativa.

15. Impulsar y sufragar estudios de adecuación energética.

16. Profundización de las ordenanzas municipales de impulso de la instalación de energías renovables en viviendas y espacios públicos.

17. Propiciar la bioconstrucción, en caso de que se requiriera construir nuevos edificios.

18. Poner en marcha una Ley de Cambio Climático encaminada a la estabilización de la concentración de CO2 a nivel planetario en 350 ppm mediante medidas de reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero.


Los circuitos cortos, propios del municipio y la comunidad autónoma, son favorables a la economía local, ecológica y solidaria
19. Impulso a la creación de monedas locales que centren la economía en el territorio cercano. Estas monedas ya existen en muchas ciudades y, además, hay experiencias de impulsos municipales, como es el caso del SOL Violette, lanzado en Toulouse por la ciudadanía con la ayuda del ayuntamiento.

20. Incentivar la economía solidaria y ecológica reorientando profundamente las políticas de fomento del emprendimiento.

21. Reforma tributaria de manera que se pague en función de la renta, y del consumo de materia y energía.

22. Políticas de precios (del agua por ejemplo) que no solo penalicen el despilfarro, sino que incorporen criterios de justicia, a la vez que garantizan el acceso básico al recurso.

23. Realizar auditorías ciudadanas a la deuda pública, y abolir las ilegítimas y odiosas, ya que la deuda es uno de los principales motores del crecimiento.

24. Disminuir incentivos al consumo. Un ejemplo sería la limitación y el control de la publicidad. Como poco, las administraciones municipales y autonómicas podrían reducir el espacio público dedicado a ella.

25. Incentivar el consumo de productos de cercanía mediante medidas como los sellos propios.

26. Luchar contra la firma de cualquier nuevo tratado de libre comercio.

27. Fomento de la agricultura ecológica, el transporte público, las energías renovables, etc., como sectores que crean más empleo que sus actuales contrapartes sucias.

28. Medidas encaminadas al reparto del trabajo productivo (como incentivos fiscales a las empresas que pongan en marcha una jornada laboral de 35 horas) y reproductivo (por ejemplo, mediante campañas de puesta en valor de las tareas de cuidados).


En el ámbito autonómico residen muchas de las competencias en materia de educación para la sostenibilidad, pues son ellas las que concretan el currículo marcado por el Ministerio
29. Inclusión en los currículos oficiales de contenidos críticos, que atiendan al medioambiente, la igualdad de género, la interculturalidad y la democracia desde la base. Todo ello debe hacerse de forma transversal y explícita en el trabajo de aula.

30. Subvención de iniciativas de creación de materiales curriculares (libros de texto, unidades didácticas, material complementario) elaborados desde una perspectiva decrecentista.

31. Impulsar y destinar recursos económicos, legislativos y personales a apoyar metodologías de enseñanza-aprendizaje inclusivo y democrático, como, por ejemplo, las comunidades de aprendizaje.


Muchas de estas políticas es probable que tengan el visto bueno del grueso de la ciudadanía, sobre todo si se explican bien y se sitúan en el contexto de crisis sistémica del que surgen. Sin embargo, otras contarán con un importante rechazo de parte de la población. Para superar ese rechazo harán falta dos cosas. La primera serán movimientos sociales fuertes que las empujen mediante su movilización y la creación de estructuras sociales que permitan una vida digna a las personas en sintonía con las necesidades decrecentistas. La segunda es avanzar hacia la democratización social, entendiendo que la manera más eficiente de llevar a cabo cambios profundos a nivel social es que las personas sean protagonistas de estos cambios, no articulaciones verticales.

diumenge, 15 de març del 2015

El concepto de crecimiento verde es absurdo, es el súper oxímoron

Entrevista a Joan Martínez Alier publicat a  La marea

“El concepto de crecimiento verde es absurdo, es el súper oxímoron”
Joan Martínez Alier, catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona.
11 de marzo de 2015
BRUSELAS // Joan Martínez Alier (Barcelona, 1939) es catedrático de Economía e Historia Económica en la Universidad Autónoma de Barcelona. Es uno de los padres fundadores de la llamada economía ecológica, una crítica al enfoque de la economía clásica tradicional. Su obra El ecologismo de los pobres es ya un clásico de la Economía contemporánea. Defensor del decrecimiento, reclama que los países ricos paguen a los pobres la deuda ecológica que generan en ellos: los daños ambientales, las pérdidas derivadas de los efectos del cambio climático. Ha sido homenajeado recientemente en Bruselas en un evento sobre justicia medioambiental, organizado por el Consejo Económico y Social Europeo y las Organizaciones de Justicia Medioambiental, Pasivos y Comercio (EJOLT, en inglés).
En 2003, usted escribió junto a Arcadi Oliveras Quién debe a quién. Deuda ecológica y deuda externa. Eran los años del boom económico. ¿Le sorprende que doce años más tarde hablar de la deuda se haya puesto tan de moda, uno de los temas políticos por excelencia?
Ha cambiado una cosa fundamental entre aquellos años y ahora: entonces, los endeudados eran los países del sur, con los que los países del norte manteníamos una deuda ecológica, que no pagábamos ni pagamos, porque le estábamos quitando sus recursos. Ahora resulta que en el sur de Europa también estamos inmersos en problemas de deuda… Pero el tema que me interesa es otro: hay pasivos ambientales y deuda por el cambio climático que los ricos del mundo nunca pagan. En cuanto a las deudas financieras, las consecuencias son reales pero se han producido de forma más artificial y en muchos casos las deudas en sí son más ficticias. En cambio, las deudas generadas por los daños ambientales y los efectos negativos del cambio climático son muy reales.
¿No puede resultar paradójico que, en un mundo globalizado como el que vivimos, y en el que las materias primas (petróleo, carbón, gas, acero, productos agrícolas…) son la base del crecimiento económico, los países vendedores suelen ser pobres y los compradores, sin embargo, ricos? ¿No debería ser al revés, que es rico el que más vende y más si vende recursos decisivos?
Esto sucede en Europa, pero no en los Estados Unidos, un país enorme y con muchos más recursos que Europa. Es paradójico. Desde Europa compramos, importamos, cuatro veces más en toneladas de lo que exportamos, Japón está igual que nosotros. Esto es porque los pobres siempre venden barato. Es clave para que funcione la economía. Esto sólo se solucionará cuando exista un comercio económica y ecológicamente más equilibrado y justo. Entretanto, la solución es muy difícil. Hay gente que, frente a esto, piensa: compremos productos del comercio justo, compremos ecológico. Pero esto no soluciona el problema porque si vas a comprar gasolina, gas o cobre no te pueden garantizar de dónde viene, no se le puede poner el sello de que es justo. Uno no puede decir: yo no quiero petróleo de Nigeria, por ejemplo. Son mercancías a granel, bulk commodies, como dicen en inglés, y no se pueden separar unas de otras.
Usted niega que pueda existir un crecimiento verde, economía circular, conceptos tan cacareados en las políticas oficiales de las administraciones públicas. La Unión Europea incluso presentó el año pasado a bombo y platillo una estrategia llamada así, de economía circular. Para usted no son más que eufemismos propagandísticos.
El concepto de crecimiento verde es el súper oxímoron. Es absurdo. Esto se debe a que en Bruselas en este momento hay un ambiente intelectualmente deplorable. La economía circular no puede existir porque no se puede quemar petróleo dos veces, es absurdo. La economía es entrópica, no es circular. Pero en Estados Unidos ocurren cosas peores: los republicanos niegan el cambio climático, es una especie de auge de la irracionalidad. Es como seguir con la especie de ilusión de que vamos a lograr decarbonizar nuestro modelo productivo con la tecnología. En Alemania, están haciendo un cambio energético real, pero claro esto es muy lento comparado al ritmo al que va el mundo. En cualquier caso, la irracionalidad con respecto a la ciencia es también un fenómeno de las sociedades ricas. Estados Unidos existe y en la Europa de los años 30 ya sucedió, cuando hubo unos ataques tremendos de irracionalidad colectiva con la crisis económica.
¿Cuál es la solución? ¿Es inevitable el decrecimiento, es decir, redimensionar el modelo económico y productivo actual?
La única energía que ha sido circular ha sido la energía del sol, que se puede consumir y al día siguiente hay más porque el sol vuelve a salir y a estar ahí emitiéndola, así ha sido durante los últimos 4.000 millones de años y va a estar ahí otros 4.000 millones de años más. Pero eso es la energía del sol. Pero el petróleo y el carbón, que son energía del sol embotellada, si tú la descorchas, esa energía se va y no puedes usarla otra vez. Esa economía circular en modelos económicos basados en el carbón, el gas y el petróleo no es una aspiración plausible. En Europa hay un debate entre grupos intelectualmente muy capaces sobre el decrecimiento o el postcrecimiento. Recientemente hubo un congreso en el que se dieron cita 3.000 expertos sobre este tema. Pero estas ideas no consiguen emerger y llegar por vía política a las instituciones, no se está logrando. Los Verdes alemanes antes eran internacionalistas y ahora son muy provincianos, un partido europeo provincianista, no tienen peso, no están liderando esto a nivel mundial, no quieren. En Alemania, Die Linke [La izquierda] sí que piensa un poco más en esto en un sentido amplio, pero poco más. Habrá que ver qué plantean y hacen Syriza y Podemos. A Syriza yo los veo más sólidos. Podemos tiende a simplificar demasiado la política: “O patria o Merkel”, suelen decir, y ese concepto de patria yo lo veo un poco simplista. No sé si están interesados en esto. Seguramente harán encuestas para saber si les aportará votos o no hablar de cambio climático y según lo que salga decidirán.
Pero la crítica de buena parte de esa izquierda es que Alemania ha desindustrializado el sur de Europa interesadamente, una estrategia para volverlo improductivo de manera que hay que reequilibrar las cosas industrializando las economías del sur. La alternativa que se propone, por lo tanto, es una reivindicación de la soberanía (“o nosotros o Merkel”, que usted dice) para emplear los recursos del país y generar más riqueza. Aunque tiene su lógica, ¿es compatible esta estrategia con el decrecimiento o se ahonda más en el sistema imperante al que, por otra parte, se critica?
Esas propuestas quieren salir de la crisis con más crecimiento, es como el chiste de Cantinflas… Está ocurriendo con el problema del Yasuní en Ecuador. Aunque esa estrategia les está fallando a muchos países petrolíferos porque el precio del crudo ha caído mucho. No, la solución no pasa por ahí.
¿Por dónde entonces? Porque parece un callejón sin salida…
Desde luego salir de como estamos creciendo más es un chiste. En América Latina están surgiendo voces críticas contra esas posturas. Ahí están nombres como el ecuatoriano Alberto Acosta Espinosa o Raúl Prada, en Bolivia. Esta corriente se está llamando postextractivismo, que se basa en vender menos y más caro, y no en vender el país muy barato y al mejor postor.
Usted fue candidato de Los Verdes en las elecciones generales de 1993. ¿Por qué el discurso verde no impregna en Europa cuando ha habido ocasiones propicias para ello: la actual crisis económica, el Prestige, etcétera?
Pues seguro que porque ha habido muy malos candidatos [ríe, con ironía].
Pero no todo será el marketing del candidato, ¿no?
A mí no me votaron ni en mi familia [ríe, de nuevo]. Primero porque hubo una división un poco ridícula entre varios partidos que competían con estas mismas ideas. Y luego porque la izquierda española no ha querido moverse en esta dirección. En Cataluña, los postcomunistas se apoderaron de la marca y ellos son allí los verdes, y los más antiguos nos quedamos fuera de esto. Pero en el fondo, sobre el por qué no ha arraigado yo no tengo una explicación y creo que ya es demasiado tarde. La única opción es que sean los nuevos partidos que están surgiendo ahora los que abanderen este tema. La CUP, en Cataluña, son bastante verdes. También Podemos puede hacerlo. Veremos. Equo tuvo una gran oportunidad con el papel de López de Uralde en la Cumbre del Clima de Dinamarca en 2009, pero no logró que el discurso verde se hiciera un hueco. Y es una pena. En Alemania, por ejemplo, los Verdes han influido muchísimo en ciertas políticas, como en que se abandone la energía nuclear, pero no se han querido poner de líderes mundiales, como digo. Yo creo que el problema ha estado en la izquierda, los postcomunistas no han tomado este camino, el ecologismo. El partido comunista siempre ha identificado el progreso con el crecimiento económico y energético, eran pronucleares, hasta el partido comunista español de Carrillo lo era.
En el año 1975 fue nombrado catedrático de Economía en la Universidad de Barcelona. Son 40 años. ¿En qué situación está la universidad española? ¿Hay una casta universitaria? ¿Por qué sólo hay dos universidades españolas entre las 500 primeras del mundo?
La Universidad estaba mejorando en los últimos años y ha vuelto a caer ahora. Hemos estado muy condicionados por la historia: en la Guerra Civil se mató o echó a todo el que pensaba, se creó un vacío que duró mucho tiempo. En la Transición no se empezó desde cero pero sí que había un panorama muy escaso. Esa situación fue mejorando con los años, pero ahora con la crisis la gente joven lo tiene todo cortado…
¿Hay una casta?
La hay, en todas partes la hay, pero aquí más. En Holanda, por ejemplo, se anuncia una plaza y es de verdad, no está dada de antemano, se publica y se puede presentar cualquier científico de cualquier parte del mundo. En Cataluña la situación se mejoró por el programa ICREA, que permitió que la Generalitat contratara mediante concurso público a diferentes científicos de diversa procedencia y en temas como la nanotecnología. Mi instituto se nutre de los ICREA, todos mis colegas vienen de ahí. Esto no se ha hecho en otros sitios no porque no hubiera dinero sino porque no se ha querido o por pura endogamia, una endogamia que ya es cultural. ¡Cómo vamos a traer alguien de fuera con la de gente que tenemos aquí! Este discurso es muy demoledor. Tiene que haber cambios y se tiene que acabar con esto. La Universidad es muy reacia a los cambios, pero si no los hubiera aún estaríamos todos estudiando derecho canónico y escolástica.
Usted ha sido muy crítico desde la economía ecológica hacia la economía tradicional clásica.
La teoría económica clásica plantea sus modelos como si fueran leyes naturales. Se ponen sobre un papel los diferentes componentes de la economía: productores, consumidores, trabajadores, el mercado donde se compran bienes y servicios… y a partir de ahí se hacen modelos económicos teóricos con esos elementos. El modelo es como una máquina en perfecto movimiento hacia el infinito. Luego, puedes llenar ese modelo de ecuaciones y fórmulas y para que parezcan leyes naturales irrefutables pero no se piensa que en la realidad hay más cosas, por ejemplo, en ese modelo está entrando energía continuamente, se generan residuos y contaminación, hay daño medioambiental, etcétera. Los modelos teóricos no están mal, sirven para aprender y analizar la realidad pero no para sustituirla, no lo son todo. Ontológicamente hablando, tienen un enfoque equivocado, los modelos empiezan a plantear hipótesis y supuestos y acaban imaginando demasiadas cosas…
Pero la hegemonía de los modelos de la economía clásica está llevando a paradojas como la economización de la política, donde cada vez más se tiende a sustituir la voluntad popular, es decir, lo decidido democráticamente, por lo viable económicamente. Y precisamente se presenta a menudo la economía como irrefutable, como leyes naturales que no se pueden contestar.
Es que se trata de un esquema muy poderoso ideológicamente. Hay que hacer política para volver a que las cosas funcionen de nuevo, para racionalizar todo esto. Es lo que plantea la economía ecológica y el decrecimiento. En cuanto éste, hay que hacer mucha pedagogía. Hay muchos autores que la están haciendo. En Francia está Jean-Pierre Dupuy. Tiene un libro que a mí me ha gustado mucho, aunque su lectura es triste. Se llama El catastrofismo ilustrado [Pour un catastrophisme éclairé, en francés]. Dice que el ser humano sólo aprende a golpe de catástrofes, a golpe de Fukushima.

divendres, 13 de març del 2015

La ONU pide revitalizar el pastoreo extensivo en una economía verde

Article publicat a  La Vanguardia

Alerta de que se deteriora un estilo de vida respetuoso con la naturaleza que aún practican 500 millones de personas en el mundo | Una mejor gestión de este sector olvidado ayudaría a secuestrar hasta el 10% de las emisiones de carbono que calientan la atmósfera | Crece la demanda de productos procedentes de pastizales naturales

| 10/03/2015 - 08:54h | Última actualización: 10/03/2015 - 16:04h
La ONU pide revitalizar el pastoreo extensivo en una economía verde
El pastoreo extensivo ofrece enormes beneficios a la humanidad y debe apoyarse como elemento clave para la transición global hacia una economía verde, según la ONU Getty Images
Un pastoreo extensivo (es decir, la producción ganadera en pastizales y amplios espacios) ofrece enormes beneficios a la humanidad y debe apoyarse como elemento clave para la transición global hacia una economía verde. Así lo recoge un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El informe (titulado Pastoralismo y economía verde: ¿un nexo natural?) destaca la importancia de esta actividad para salvaguardar el capital natural de una cuarta parte de la superficie terrestre del planeta.

El informe revela que un pastoreo perdurable en los ecosistemas de pastizales —pastizales desérticos, bosques y estepas—, ayuda a mantener la fertilidad de los suelos y el carbono en suelo, y contribuye a la regulación del agua y la conservación de la biodiversidad. También proporciona otros bienes como productos alimenticios de alto valor. Cerca de 500 millones de personas practican el pastoreo en todo el mundo.

Un estilo de vida que desaparece

Sin embargo, a pesar de los claros beneficios de esta práctica, la falta de inversión de las últimas décadas ha ido deteriorando su estilo de vida en muchos países en desarrollo. El informe señala que para revertir esta decadencia y poder desarrollar todo el potencial del pastoreo para la economía verde serán necesarios liderazgo y el establecimiento de un marco de desarrollo global para el pastoreo duradero.

"Nuestro mundo, en la búsqueda del progreso, está cada vez más mecanizado e industrializado y es fácil olvidar que hay mucho que aprender de formas de vida tradicionales como el pastoreo", afirmó el secretario general adjunto de las Naciones Unidas y director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner. "Sin embargo, cerca de 500 millones de pastores en todo el mundo están teniendo problemas para mantener una forma de vida que es mucho más coherente con los objetivos de la economía verde que muchos de nuestros métodos modernos de ganadería", añade Steinier.

Servicios y biodiversidad

"Con el crecimiento de las economías en desarrollo y el florecimiento de las clases medias, la demanda de proteína animal no hace más que aumentar", agregó. "Con políticas inteligentes específicas se puede revitalizar el pastoreo de manera que desempeñe un papel importante en el cumplimiento de esta demanda, al tiempo que se protegen la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas de pastizales y se fomenta la reducción de los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera".

La captura o secuestro de carbono de la atmósfera es solo un ejemplo de la contribución que el pastoreo puede aportar a la economía verde. Los pastizales cubren 5.000 millones de hectáreas en todo el mundo y secuestran entre 200 y 500 kg de carbono por hectárea al año, por lo que desempeñan una función primordial en la mitigación del cambio climático. Hasta el 70% del carbono en suelo de las tierras secas podría perderse de convertirse esas tierras a uso agrícola.

Depósitos de carbono

Está demostrado que un pastoreo eficaz activa la biodiversidad y la producción de la biomasa necesaria para conservar estos depósitos de carbono. Una mejor gestión del pastoreo podría, de hecho, secuestrar 409 millones de toneladas de CO2, lo que equivale a alrededor del 9,8 % de las emisiones de carbono atribuidas al hombre, indica el informe.

"La biodiversidad, incluidos pastos, hierbas y arbustos, es el recurso productivo básico del pastoreo", apunta Jonathan Davies, coordinador de la Iniciativa Global para las Tierras Áridas de UICN. "Una práctica de pastoreo eficiente favorece la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas de pastizales, proporcionando así una amplia gama de beneficios para la humanidad". Se pueden encontrar ejemplos de ello en todo el mundo.

La trashumancia

Por ejemplo, en España, la trashumancia o desplazamiento estacional de los pastores y sus rebaños por las tradicionales cañadas fomentan la conectividad del hábitat y de la biodiversidad gracias a su función en el transporte de semillas e insectos.

En Australia, el pastoreo en áreas con especies de gramíneas invasoras ha sido vital para conservar las poblaciones de walabí de bridas —una especie endémica australiana que aparece en la Lista roja de especies amenazadas de la UICN-.

"El pastoreo hace un uso intensivo del capital natural, humano y social disponible para producir una amplia gama de bienes y servicios económicos, ambientales y sociales", añadió Davies. "Para aprovechar estas ventajas es necesario un cambio en los paradigmas de inversión, pasando de la intensificación de la producción de productos aislados a la optimización de la producción de diversos productos".

Apoyo público

Según el informe, las políticas, las inversiones y los servicios públicos deberán adaptarse para apoyar este cambio y garantizar todos los beneficios del pastoreo.

El informe incluye una serie de recomendaciones para reforzar el pastoreo perdurable a través de diversas medidas, como una mayor participación de las comunidades de pastores y en el acceso a los mercados.

Así, se ve necesario dar respuesta a la actual infrarrepresentación del sector del pastoreo en el discurso global y facilitar protección contra inversiones nocivas, como son el acaparamiento de tierras para la producción de biocombustibles. Otra prioridad sería conectar a los pastores con los mercados ganaderos nacionales e internacionales, lo que precisa políticas e inversiones que ayuden a conectar a los pastores con los mercados.

También suscita unanimidad la idea de aprovechar los beneficios ambientales del pastoreo y ampliar las oportunidades que ofrecen los mercados verdes Los sistemas de producción intensiva no son capaces de replicar los productos provenientes de un ganado genéticamente diverso criado en pastizales naturales. La creciente demanda de este tipo de bienes por parte de los consumidores ha generado unos nichos de mercado que pueden aprovecharse.

Para hacer todo esto posible (fortalecer los derechos de propiedad y el manejo de los recursos de los pastizales) se precisará también garantizar una mejor aplicación de las leyes nacionales, la creación de instituciones para la gestión de los recursos naturales, y el empoderamiento de los pastores a través del intercambio de conocimientos.

"Los pastores deben integrarse en el proceso general de desarrollo a través de una mayor representación en la toma de decisiones y la promoción de la innovación en la prestación de servicios básicos, como la educación, la salud, las comunicaciones, el agua potable y la energía renovable", dice el informe.

dimecres, 11 de març del 2015

Las huertas colaborativas

Article publicat a  El Diario.es
Uno de los huertos compartidos tutelados. / Ilustraciones con Lustre
“Tú cultivas, yo te dejo la tierra” es la premisa sobre la que nació Huertos Compartidos, una web que pone en contacto a personas que quieren cultivar un terreno con propietarios que los ceden a cambio de una parte de la cosecha. Tres años después de su puesta en marcha el portal tiene registrados más de 4.000 usuarios y ofrece otras modalidades como los huertos tutelados, de auto empleo o solidarios con el objetivo común de promover una agricultura ecológica en espacios abandonados e impulsar la cultura colaborativa.
Reforesta, una ONG que lleva más de 20 años trabajando por la conservación y recuperación del medio ambiente, fue la impulsora del proyecto. El modelo era una iniciativa muy parecida surgida en Reino Unido,  Landshare , que acumula en todo el país cerca de 75.000 usuarios. “En España había algunas referencias de bancos públicos de tierras pero nada parecido al proyecto inglés”, señala Santiago Cuerda, coordinador de Huertos Compartidos, quien explica que el objetivo principal era generar una red amplia de intercambio y apoyarse en el trueque y la colaboración.
La cesión de los terrenos es gratuita , por un año año, y puede ir renovándose anualmente en función del acuerdo entre propietario y hortelano. El propietario paga el agua y la persona que cultiva los terrenos se hace cargo de todo lo demás, desde la instalación a las herramientas. La cosecha se comparte al 50% o al acuerdo que lleguen entre los dos. “Hay propietarios que quieren menos, o incluso quienes no quieren nada y simplemente buscan que sus terrenos no estén abandonados”, indica Cuerda. La única condición es que el cultivo sea ecológico.

Pago anual por mediación y gestión de contrato

Durante el primer año el hortelano paga a Huertos Compartidos 150 euros, 100 en el segundo y el tercero y los sucesivos están exentos. “Nosotros nos encargamos de ver los terrenos, de hablar con los propietarios, saber las características y sobre todo de tramitar los contratos de cesión de las tierras”, explica el coordinador.
Recientemente han incorporado una modalidad nueva a esta ya existente que llaman Huertos Tutelados  y que va destinada a las personas que no tienen experiencia en el cultivo de tierras. “ Nosotros les facilitamos asesoramiento, les enseñamos de qué manera y cuándo plantar y les prestamos las herramientas”, indica. Suelen ser fincas de media o una hectárea, que parcelan para que puedan ser varios los hortelanos que participen de ella y que ya están labradas y preparadas con riego por goteo. En esta modalidad se suele pagar en torno a unos 30 euros al mes, que puede variar en función de la superficie cultivada y de la zona.
Las personas que cultivan estas tierras, cuenta Cuerda, son hortelanos que emplean la cosecha para consumo propio. Ahora hay funcionando unos 30 huertos compartidos en la modalidad de tutelados. En total, hay registrados más de 250 propietarios de tierras en nueve provincias -desde Córdoba y Sevilla, hasta Asturias, pasando por Madrid o Cuenca- que suman unas 71 hectáreas. Huertos Compartidos también ha comenzado a ofrecer una nueva modalidad que pone en contacto a propietarios con quienes quieren cultivar tierras como forma de auto empleo. Son terrenos mucho más extensos y el hortelano paga un alquiler que acuerda con el propietario.
El propietario de la tierra y el hortelano pueden compartir la cosecha en 50%. / Huertos Compartidos
El propietario de la tierra y el hortelano pueden compartir la cosecha en 50%. / Huertos Compartidos
Otra opción que tienen destinada a asociaciones sin ánimo de lucro y ONG es lo que llaman los  Huertos Solidarios. “Hay propietarios que nos piden que sus tierras tengan algún uso social y por ello las reservamos para proyectos dirigidos a personas en situación especial”, explica el coordinador, quien señala que próximamente empezará a funcionar un huerto en la localidad madrileña de Algete para un centro escolar con necesidades especiales. En esta modalidad, Huertos Compartidos realiza la mediación de forma gratuita.
Cuerda señala que, según datos de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), se abandonaron en España más de 135.000 hectáreas de cultivo en solo 2011. “Hay un problema con el modelo actual de agricultura, que no acaba de funcionar, y por ello la agricultura ecológica, abierta a la participación de todo el mundo y en la que se priman los circuitos cortos y la organización en grupos de consumo puede darle un uso a esas tierras”, afirma el coordinador.