dimarts, 17 de març de 2015

"Urge tener una política energética, porque el petróleo volverá a subir en unos años"

Article publicat a  El Confidencial

Tres protagonistas. Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona; Álvaro Mazarrosa, director general de la Asociación de Operadores Petrolíferos, y José Carlos Díez, economista y profesor
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Tres protagonistas. Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona; Álvaro Mazarrasa, director general de la Asociación de Operadores Petrolíferos, y José Carlos Díez, economista y profesor de la Universidad de Alcalá. Y un tema en común: el petróleo. Invitados para participar en el Foro 'El Confidencial'-Banco Sabadell, los tres expertos diseccionaron el mundo del petróleo y la energía desde todas las perspectivas temporales –pasado, presente y futuro– y con un planteamiento de partida muy claro: "El precio del petróleo, ¿oportunidad o incertidumbre?" 

La balanza del debate se inclinó por la primera opción, es decir, por la oportunidad, de manera mayoritaria... pero sin perder de vista los desafíos –o incertidumbres– que se derivan de la espectacular bajada que viene protagonizando. No es para menos, puesto que en junio de 2014 el barril Brent, de referencia en Europa, llegó a superar los 115 dólares, y ahora cotiza a 54. Es decir, más de un 50% por debajo. "Para España es una bendición que nos pone viento de cola en el avión", reconoce José Carlos Díez.

Para Mariano Marzo, la fuerte caída del crudo constituye "el fin de un superciclo que se inició con la remontada de 2008" y que acaba con una situación que no tenía demasiado sentido, porque un petróleo a 105 dólares invita al "nacimiento de nuevas técnicas" y "mata, o al menos ralentiza, el crecimiento económico mundial".

En su opinión, "hay cuatro factores fundamentales, entre los muchos que existen, que explican la caída del crudo". El primero, un exceso de producción sobre la demanda prevista. El segundo, el cambio "clave" en la estrategia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de Arabia Saudí. "Un petróleo a 105 dólares está subvencionando a sus competidores, y ha decidido no seguir pagando un precio político por el petróleo porque significa estar cavando su propia fosa". El tercero, "un contexto de abundancia de oferta energética en el que se relativizan los miedos geopolíticos". Y el cuarto, el final de las políticas de estímulo cuantitativo (QE) de la Reserva Federal (Fed) y la apreciación del dólar. "Existe una correlación perfecta desde la finalización del QE y la caída del petróleo", afirma.


Álvaro Mazarrasa. (Foto: Pablo López)
Álvaro Mazarrasa. (Foto: Pablo López)
"La clave de la caída es Estados Unidos", coincide Álvaro Mazarrasa. Aunque en su caso pone el acento en su política energética y el incremento del crudo no convencional gracias a la técnica del fracking (fractura hidráulica). Esta realidad, combinada con el exceso de oferta que sigue existiendo en el mercado y unos niveles de inventarios y almacenamiento en máximos de los últimos años, le lleva a advertir: "Todos estos elementos pueden provocar un nuevo derrumbe del petróleo, aunque es difícil de pronosticar".

Aunque José Carlos Díez matiza que "la caída de las materias primas es un fenómeno que no sólo afecta al petróleo, sino que es global", reconoce que en el caso del crudo tiene características propias, entre las que sobresale el cambio de paradigma que está viviendo la industria. "La oferta constituye un componente deflacionista muy fuerte. La revolución de la oferta no ha hecho más que comenzar", manifiesta. Y añade: "Es brutal lo que se está viendo en Estados Unidos. No me extraña que los árabes estén asustados. Y la tecnología va a ir a más".

Lo que ocurra hoy... condicionará el futuro

Para Mariano Marzo, más que producto de una revolución, el fracking "es consecuencia de un espíritu emprendedor". Y aunque valora positivamente las implicaciones que tiene y el efecto sobre el precio del petróleo, aconseja huir de la complacencia o la euforia que puede generar el entorno actual para pensar en el largo plazo.

Mariano Marzo. (P. L.)
Mariano Marzo. (P. L.)

"Con los precios actuales, hay un 30% de la producción mundial de crudo en peligro, porque tiene costes superiores a los 60 dólares. Pero estamos sembrando lo que ocurrirá en el futuro, porque la realidad actual penalizará lo que ocurra. Y lo cierto es que sin el petróleo no convencional –el extraído con nuevas técnicas– no se cubrirá la demanda mundial", subraya. Y continúa: "El petróleo convencional tocó techo en el pasado, en 2008. Su producción no aumenta ni se espera que lo haga. Al contrario, porque cada año cae un 7%, con lo que el petróleo no convencional va a hacer falta, nos guste o no, salvo que caiga la demanda".

Desde estas premisas lanza un mensaje con ribetes de advertencia: "Los bajos precios de hoy darán paso a un rebote sustancial en tres o cuatro años y el inicio de un megaciclo alcista. Los precios actuales no garantizan el suministro a medio y largo plazo, con lo que iremos mal si nos dejamos llevar sólo por el momento actual. Por eso urge la necesidad de tener una política energética, porque el viento de cola se puede volver en contra en cualquier momento". Siguiendo con este planteamiento, reclama que la energía sea "una prioridad estratégica" y un pacto de Estado para que sea así.

José Carlos Díez coincide con esta necesidad. Exponiendo cómo otros países o regiones del mundo, como EEUU o Asia, se están preparando para los desafíos energéticos, lamenta que en Europa y en España no se esté haciendo lo mismo. "Alguien tiene que poner las largas y pensar en el futuro", reclama.

El fracking y la "licencia social"

Con tres expertos dispuestos a exponer su visión sobre el pasado, el presente y el futuro del petróleo, una pregunta obligada no tardó en aparecer: ¿fracking sí o fracking no en España? 

Mariano Marzo saltó sobre su asiento para responder con la mayor precisión posible. "Más que un sí o un no, lo que hay que tener en cuenta son tres vectores. El primero, saber si tenemos recursos, cuántos y a qué precio. "Aún estamos en la etapa de investigación, con lo que no sabemos ni cuántos recursos hay ni cuántos se pueden convertir en reservas", precisa. El segundo, conocer qué impacto tiene. "No se trata de hacer una enmienda a la totalidad del fracking, sino de ir caso a caso. No hay motivos para prohibirlo, sino para regularlo, pero siempre caso a caso", aconseja. Y por último, preguntar si la sociedad lo acepta. "O conseguimos la licencia social para operar o realmente el futuro se estará comprometiendo", avisa.


José Carlos Díez. (P. L.)
José Carlos Díez. (P. L.)
José Carlos Díez coincide en la necesidad de "concienciar" a la sociedad, pero reclama "hacerlo bien", con informes técnicos y científicos que sean mostrados a la sociedad.

Mazarrasa, por su parte, lamenta que, más allá incluso del debate sobre el fracking, Europa esté dando la espalda a la industria. "En Europa no queremos industria ni búsqueda de recursos, y luego acudimos a Estados Unidos para que nos exporte energía", critica.

Fusiones, compras...

Los participantes también se ocuparon del impacto que la caída del crudo puede tener en las petroleras. "Estos precios conducen a una reestructuración que necesitaba la industria petrolera", admite Marzo. Prevé que pueden verse fusiones, porque quizá sea más rentable "comprar reservas que buscarlas". Y pone el acento en que el mundo camina hacia un nuevo modelo de empresa energética, y no sólo por las nuevas técnicas en la extracción del petróleo y el gas natural, sino también porque "las renovables han venido para quedarse, son competitivas sin subvención, son eficientes", y esta realidad conduce hacia una síntesis entre las compañías de combustibles fósiles y energía renovable.

Para José Carlos Díez, "en la industria se va a ver bastante sangre", sobre todo en las empresas que se endeudaron para montar unas infraestructuras que ahora habrá que ver si pueden pagar.
Y un último mensaje con el que Marzo explica muy claramente por qué el mundo actual es tan dependiente del crudo: "No estamos enganchados al petróleo porque seamos tontos, sino porque somos muy listos. No hay ningún combustible que tenga la densidad energética del petróleo, con lo que existe una razón física para esa dependencia. Y otra razón es económica. Un barril de petróleo vale ahora 54 dólares y un barril son 160 litros. Dividan 54 entre 160 y verán el coste de un litro de petróleo y es mucho más barato que un litro de una Coca-Cola".

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