divendres, 10 d’octubre de 2014

Los economistas son ciegos a los límites del crecimiento

Traducció de l'article de MarK Buchanan publicat a  Bloomberg View

Economic growth requires energy. Photographer: Jeff Swensen/Getty Images
El crecimiento económico requiere energía. Fotógrafo: Jeff Swensen / Getty Images

5 de octubre 2014 
Por Mark Buchanan
A pesar de su naturaleza calculadora, los economistas son sorprendentemente optimistas sobre la capacidad de la humanidad para conseguir toda la  prosperidad deseada. Muchos de ellos  simplemente se rien  cuando  alguien expresa su preocupación por el impacto negativo de un crecimiento excesivo en los ecosistemas del planeta,  y dicen  que no comprendemos  lo que significa el crecimiento.
El premio Nobel Paul Krugman, por ejemplo, reprende a los científicos de  la naturaleza por pensar en el crecimiento como "algo rudimentario,  físico, una simple cuestión de producir más cosas." No se dan cuenta, sugiere, que el crecimiento significa  innovación y tomar  decisiones sobre  las tecnologías y los recursos a utilizar.

Permítanme explicar por qué yo soy uno de esos científicos que están preocupados por lo  físico. Los economistas tienen razón al decir que el crecimiento no necesariamente significa  más contaminación, más carbono bombeado a la atmósfera o más deforestación, a pesar de que hoy en dia  estamos sufriendo todo esto. Los seres humanos pueden aprender y podemos encontrar la manera de crecer de forma diferente en el futuro, separando los beneficios de los costos ambientales.

Sólo hay una excepción crucial: la energía.

El crecimiento implica inevitablemente hacer más cosas de un tipo u otro, ya sea cosas manufacturas  o transporte de personas o de alimentación eléctrica para los servidores de Facebook o la prestación de servicios legales. Todas estas actividades  requieren energía. Estamos consiguiendo ser mas eficientes en su uso: los datos disponibles sugieren que  EE.UU. utiliza por cada dólar de producción económica aproximadamente la mitad de la energía que utilizaba  hace 30 años. Sin embargo, la cantidad total de energía que consume aumenta cada año.

Los datos de más de 200 naciones entre los años 1980-2003 se ajustan a un patrón consistente: En promedio, el consumo de energía aumenta un 70 por ciento cada vez que se duplica la producción económica. Estas cifras son consistentes con otras cosas que conocemos de la biología. Como norma, los organismos más grandes son más eficientes en el uso de energía  que los pequeños, sin embargo, en general utilizan más energía. Lo mismo ocurre con las ciudades. Las eficiencias de escala nunca son lo suficientemente potentes como para hacer que las cosas más grandes consuman menos energía.

Todavía tengo que encontrar un economista que presente un argumento coherente sobre  cómo los seres humanos se van a librar de alguna forma de estas restricciones físicas. La economía estándar  ni siquiera discute  la manera en que  la energía va  ligada al crecimiento, que es visto como el resultado de las interacciones entre el capital y el trabajo.

¿Por qué importa el hecho de que usemos cada vez  más energía ? Porque por un lado, alimenta directamente  todas las cosas perjudiciales  que estamos tratando de dejar de hacer - la contaminación, la destrucción de los bosques, la desaparición de los  hábitats, el cubrir el planeta con una red cada vez más densa de carreteras. Nuestro uso de la energía - ya sea planificado o por accidente - siempre termina cambiando el medio ambiente de una manera u otra.

Luego está la cuestión del cambio climático. Incluso si por algún milagro actuáramos pronto para fijar los niveles de dióxido de carbono, en realidad esta no sería  una solución duradera. Si el consumo de energía sigue la tendencia histórica, hacia el año 2150solo con el calor residual,  la Tierra se calentará tanto como el dióxido de carbono lo está haciéndolo  ahora. Vamos a tener otro problema del calentamiento global.

No estoy seguro de cómo la economía se libró de
las leyes de la física y la biología. Tal vez eventualmente  abandonaremos el planeta y viviremos entre las estrellas escapando de los límites de nuestra Tierra. Dejando de  lado esos sueños, los límites físicos al crecimiento se aplican a nosotros  de la misma manera  que  se aplican a una colonia de bacterias en expansión dentro  una jarra de agua con azúcar. 
La ironía es que a los economistas les encanta hablar de equilibrios y limitaciones. No hay almuerzo gratis, les gusta decir. Sin embargo, cuando da la impresión de que el optimismo desenfrenado de este crecimiento económico nos lleva hacia el choque contra una pared, prefieren mirar hacia otro lado.

Traducció N.C.

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