dilluns, 6 d’abril de 2015

Cómo trabajar menos horas puede ayudar a prevenir la catástrofe climática y a promocionar la igualdad de la mujer

Article publicat a Labor Notes 

L'article parla per al públic nord-americà però es pot aplicar igualment als països del sud d'Europa. L'autor defensa que la modernització del discurs sindical passa per posar al centre de les seves reivindicacions el tema de l'equilibri entre vida laboral i les qüestions de gènere i cura i que la reducció de jornada laboral és un tema clau per fer front als problemes de sostenibilitat ambiental.


POR  DANIEL  ALDANA  COHEN*

Los problemas sobre el equilibrio entre vida laboral y género deben ser preocupaciones centrales de los movimientos sindicales." (Michael Herve / Flickr)

Ante la catástrofe ecológica que se avecina, ¿pueden  los  sindicatos ayudar a reestructurar el trabajo en sí ? ¿y qué tiene que ver la desigualdad de género  con todo eso?  Planteamos estas cuestiones  a Tom Malleson, profesor ayudante de Estudios de Justicia Social y Paz en el King’s University College de Western University en Londres, Ontario, y autor de After Occupy: Economic Democracy in the 21st Century (Después de la ocupación: democracia económica en el siglo 21).

Labor Notes: La agenda climática en la esfera del  Trabajo ha sido principalmente la de conseguir más empleos verdes. En su investigación, usted está más interesado en un enfoque diferente,  más amplio que el trabajo, centrado en la sostenibilidad, en la carga injusta de trabajo para la mujer y en lograr para todos los trabajadores un convenio mucho mejor. Empecemos por la dimensión ecológica.

Tom Malleson: Nuestra economía y el medio ambiente están en vías de colisión. En este momento, la única forma en que nuestra economía es capaz de ofrecer empleos decentes es a través de un crecimiento constante y perpetuo. Así que el reto fundamental es pensar cómo podemos reorganizar la economía para garantizar tanto la seguridad económica como la sostenibilidad ecológica.

Un factor es el cambio de los  trabajos sucios por los empleos verdes. Y eso ya está ocurriendo. Pero creo que una transformación hacia  los empleos verdes por si sola no será suficiente para evitar un cambio climático catastrófico.

El problema fundamental es simplemente que estamos produciendo y consumiendo  mucho más de lo que el medio ambiente puede soportar. Por poner un ejemplo, desde 1990, el estadounidense medio ha pasado en términos reales a gastar un 20% más en coches, un 80% más en ropa y un  300% más en muebles y en  artículos del hogar.

Cada  día las empresas extraen de la tierra el equivalente en peso de 112 edificios como el Empire State, y la cifra va creciendo cada año. Eso significa  un 50% más de lo que se extraía  hace sólo 30 años. Así que la conclusión es que tenemos que empezar a producir y consumir menos.

Esto sería lo justo , pero, ¿dónde nos deja eso en términos de puestos de trabajo?

La idea clave es el trabajo compartido. En lugar de contratar  a un solo trabajador durante 40  o 50 horas semanales ,  se deberían contratar más trabajadores por menos horas. Deberíamos aspirar a jornadas de 35 o incluso a  30 horas semanales.

Esto significaría un poco menos de dinero y un menor consumo. Pero así como el trabajo  nos ofrece  seguridad, salud y prestaciones de jubilación, la evidencia nos muestra que una vez que la gente se acostumbra a trabajar menos horas, les gusta la experiencia y ya no quieren retroceder a jornadas mas largas.

La reducción del tiempo de trabajo no ha sido tan predominante en Norte América, pero en Europa.se ha perseguido con éxito  Los sindicatos franceses lucharon con éxito por ello  y ganaron una semana laboral de 35 horas. Los sindicatos de los Países Bajos han estado a la vanguardia de la creación de muchos puestos de trabajo a tiempo parcial.

Y a diferencia de aquí, estos  trabajos a tiempo parcial son realmente buenos empleos. Tienen más o menos el mismo salario por hora que los trabajos a  jornada completa y beneficios y seguridad similares. Esta  es una gran diferencia.

El estadounidense medio trabaja cerca de 1.900 horas al año, mientras que el promedio de la  población   holandesa trabaja cerca de 1.350 horas al año, alrededor de un 30 por ciento menos. Mi investigación actual estudia esas mejores prácticas en Europa que podrían servir como modelo para América del Norte.

¿Puede decirnos algo más sobre el ejemplo holandés, y de cómo los trabajadores pueden optar por horarios mas reducidos?

Los Países Bajos sufrieron  una gran recesión en la década de 1980 y una de las principales respuestas fue la de luchar por el trabajo a tiempo parcial con el fin de fomentar el  reparto del  trabajo y reducir el desempleo. Los sindicatos fueron muy listos  y  triunfaron  al asegurarse que los empleos a tiempo parcial fueran buenos empleos.

La Ley sobre la regulación de la jornada laboral fue promulgada en la década de 2000. Esta ley permite que los trabajadores de empresas con más de 10 empleados en cualquier momento puedan solicitar un cambio en su jornada laboral con el pago prorrateado y el acceso a las prestaciones. Las empresas no se pueden negar, a menos que puedan demostrar que existen razones de peso para no aceptarlo.

¿Qué consecuencias para las mujeres tiene este tipo de acuerdo?

Realmente, hay dos razones fundamentales por las que la reducción del tiempo de trabajo es tan importante. Una  es el medio ambiente. La segunda es el género. Las mujeres hacen una cantidad enormemente desproporcionada de trabajos  de cuidado y  domésticos.

Las mujeres están empezando a trabajar fuera de casa casi tanto como los hombres. Pero los hombres no han actuado de  forma recíproca a la hora de compartir el trabajo de cuidados. Obviamente, esto genera todo tipo de consecuencias negativas.

Y ya, en general, la gente se siente "con  falta de tiempo." Hay una enorme cantidad de falta de tiempo en nuestra sociedad. Llevamos vidas apresuradas, acosadas. Por lo tanto, lo que necesitamos para hacer frente a este desequilibrio de género es hacer que el compartir  las tareas domésticas y las responsabilidades de cuidado  sea más fácil para hombres  y mujeres

El libro en el que Jennifer Nedelsky de la Universidad de Toronto, y yo hemos estado  trabajando se llama Trabajo a tiempo parcial para todos. La idea es que nunca vamos a conseguir la igualdad de género hasta que tengamos una sociedad de cuidados universales, una sociedad donde todos los adultos compartan las responsabilidades del cuidado de una manera justa y equitativa.

¿Cómo podemos lograr esto? Es evidente que tienen que haber cambios culturales sobre lo que se percibe como rol de los hombres y de las mujeres. Pero en términos de puestos de trabajo, que es mi enfoque, fundamentalmente  lo que necesitamos es, en primer lugar, la reducción de horas para que los hombres pueden trabajar menos y cuidar más; y en segundo lugar, el aumento de la flexibilidad laboral,  a lo que nos gusta llamarlo "soberanía del tiempo." Cosas como la flexibilidad en los horarios o la flexibilidad en el lugar de trabajo son las que van a permitir  que el empleo no continúe siendo un impedimento para los trabajos de cuidado.

Una vez más, estas políticas están más avanzadas en Europa. En los EE.UU. sólo el 27% de las empresas ofrecen a la mayoría de sus empleados horarios flexibles. En Suecia, el 68% de los puestos de trabajo ofrecen horarios flexibles al 80% de sus empleados.

Supongo que para que esto funcione, se necesita  que el estado garantice una  red de seguridad social más fuerte ¿Pueden las empresas permitirse el lujo de ofrecer a los trabajadores a tiempo parcial el tipo de cosas que ofrecen a los trabajadores a tiempo completo en los EE.UU.?

Cierto. La transición  a un trabajo a tiempo parcial requiere, como usted dice, una expansión de la oferta  pública de los servicios básicos. Esto permitiría a las personas reducir su jornada de trabajo sin sacrificar su seguridad económica ni su sustento básico.

Tenemos que empezar a desvincular nuestros derechos a nuestras prestaciones básicas, como las pensiones y la atención de la salud, al empleo.

La gente puede decir que el contexto es demasiado diferente. Es tan difícil imaginar que los acuerdos laborales europeos puedan trasladarse a EEUU. ¿Cuáles son algunas de las lecciones políticas que podemos aprender?

Es cierto que la realidad política de EE.UU. es  diferente que la  de Europa y, en particular, de los países nórdicos. Pero las fuerzas subyacentes son las mismas. La diferencia está en que los sindicatos son mucho más fuertes en Europa. En mi opinión esto implica que las enseñanzas que recibimos de Europa son importantes para nosotros; sólo necesitamos  movilizaciones mas fuertes para lograr victorias similares.

En términos de estrategias  de organización específicas , creo que la lección principal es que el equilibrio entre vida laboral y las cuestiones de género deben ser las preocupaciones centrales de los movimientos sindicales. Reducción del tiempo de trabajo, buenos puestos de trabajo a tiempo parcial, puestos de trabajo flexibles, esos son los componentes fundamentales para una estrategia sindical del siglo 21 que es, a la vez,  feminista y ambientalmente sostenible.

¿Sabe cuando tuvo lugar en Europa occidental o los países nórdicos el abandono de la agenda sobre  puestos de trabajo directos  hacia  esta agenda más amplia, más holística?

Este cambio en realidad tuvo lugar en la década de 1980, liderado principalmente por Dinamarca, los Países Bajos, Suecia, Noruega y  Francia, hasta cierto punto debido a que esos lugares tienen particularmente movimientos feministas fuertes y contingentes feministas dentro de los grandes sindicatos.
Estos movimientos lograron rearticular lo que los sindicatos contemporáneos deberían ser  y pusieron de relieve algunas de los motivaciones originales del movimiento sindical, así como las cuestiones sociales mas generales acerca de la importancia de la libertad a partir del trabajo.

Así que parte del mensaje no es sólo que los sindicatos pueden actuar de diferente manera, sino que la organización feminista realmente puede dar dividendos si se une al movimiento sindical con éxito.

Exactamente.

*  Daniel Aldana Cohen es doctorando en sociología en la Universidad de Nueva York y autor de un ensayo reciente en Jacobin sobre los vínculos entre las ciudades, los movimientos laborales y el ocio bajo en carbono.
Traducció N.C.

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