dimecres, 24 d’abril de 2013

Los problemas económicos no van a resolverse con una mejor gestión


Post del bloc The Oil Crash d'Antonio Turiel, contestant a algunes preguntes

lunes, 15 de abril de 2013

La verdad a la cara



Queridos lectores,

En los últimos tiempos, el problema de la energía y la necesidad de encontrar alternativas energéticas ocupa un mayor lugar en los medios de comunicación, disfrazado muchas veces bajo una piadosa manta de preocupación ambiental y en otras más abiertamente planteado como un problema de disponibilidad económica - aunque aún queda lejos la posibilidad de aceptar que estamos en el ocaso del petróleo, con todas las consecuencias que comporta.

Observo, sin embargo, que en los artículos y debates que aparecen en los medios de comunicación se repiten una y otra vez ciertos argumentos muy manidos, a veces infundados y en general poco apoyados en los datos y el conocimiento técnico. Esto hace que la población a veces reproduzca debates espurios (como, por ejemplo, petróleo frente a renovables, o fracking frente a respeto ambiental) cuando el eje real del problema es casi perpendicular al de estas discusiones. En fin, he creído conveniente hacer un pequeño resumen de los hechos relevantes que se han venido discutiendo en este blog durante estos tres años. Hechos contrarios a lo que se suele decir en estos debates, quizá porque no interesa plantearlos en términos incómodos porque no se ofrecen soluciones sencillas que permitan hacer cambios mínimos sino que lo que en realidad hace falta es un gran cambio, transversal a la sociedad - justo lo que no se desea hacer. Pero si queremos progresar en este debate es importante sacar a la gente de esas falsas trincheras, y que comprendan que de lo que se trata al final no es de si me gusta más la tecnología A o la B, sino que ninguna de las dos dará solución a sus problemas, y que eso es lo que en el fondo hace que estamos siempre discutiendo lo mismo mientras no se progresa nada y las cosas van a peor.

Éste es un post de resumen, así que intentaré hacerlo lo más esquemático posible, para que cada cual lo pueda usar como referencia. No se dan explicaciones detalladas de todos los puntos, pero en cada entradilla pongo alguna referencia relevante para que quien tenga dudas sobre lo que digo pueda informarse más y comprobar la veracidad y alcance de mis asertos.

Otra cosa importante: no voy a hablar de los aspectos ambientales. No es que éstos no sean importantes: es que las cuentas no salen ya desde el mero punto de vista energético y económico. Introducir la variable ambiental, aunque es por supuesto muy relevante, sólo complica y distrae la discusión, puesto que en realidad las cosas fallan desde su punto de vista inicial.


He aquí el resumen:



Sobre el fracking (consultar el post correspondiente para ampliar la información):

- EE.UU. no está viviendo ningún boom del gas natural gracias al fracking:
El consumo está sólo ligeramente por encima del nivel del año 2000, a pesar de los precios récord de la gasolina y el gasóil en ese país. El precio del gas natural ha fluctuado mucho y cada vez que sube (cada vez que entra más gas de fracking en el global) la demanda se hunde y los precios bajan.


- La industria del fracking no es rentable:

Las empresas que se dedican a la explotación del gas de esquisto perdieron 10.000 millones de dólares sólo en 2012, con pérdidas aún más abultadas durante 2010 y 2011, como denuncia Dave Hughes en su artículo de análisis publicado nada menos que en la revista Nature (de gran prestigio internacional). Hasta el CEO de Exxon Mobile, Rex Tillerson, reconoció en declaraciones a The New York Times en Agosto del año pasado, que las empresas del sector "habían perdido hasta la camisa". El problema de fondo es que la producción de cada pozo decae a un ritmo increíblemente rápido (debido a la baja calidad del recurso, muy disperso y difícil de explotar), lo que obliga a excavar cada vez más pozos que cada vez producen menos, en una absurda (y carísima) huida hacia adelante.

En cuanto al petróleo de roca compacta, que se explota también mediante el fracking, hay muchos menos yacimientos que en el caso del gas de esquisto y aunque son marginalmente rentables en algunos casos también decaen muy rápidamente y en poco tiempo dejan de ser rentables por la necesidad de abrir nuevos pozos sin parar. En los EE.UU. se estima que su producción llegará al máximo en 2017.


- El fracking no es más que una burbuja financiera orquestada por Wall Street:
 
La frase no es mía, sino de Deborah Rogers, del Energy Policy Forum, una analista energética con muchos años de experiencia, que ha estudiado la economía de las explotaciones y quién está detrás de sus esquemas de financiación - ver informe aquí (en inglés). De hecho, da mucho que sospechar la extraña estructura del capital social de las empresas que llegan a Europa, y en particular a España, prometiendo este milagro.

A veces desde el mundo financiero se argumenta, en respuesta a estas críticas, que si esta industria no es rentable no hace falta prohibirla y que ya el mercado él solo se regulará. Sin embargo, tal punto de vista no tiene en cuenta que si finalmente este negocio es una maniobra para levantar capitales se está permitiendo una estafa a sabiendas de que lo es (como, por ejemplo, dejar que se nominen productos financieros de alta rentabilidad nominal sobre hipotecas de escasa calidad o sobre sellos raros), con las consecuencias ya conocidas para la economía (y en este caso con un agravante ambiental directo).







Sobre la sustitutibilidad energética:

- El gas natural no va a reemplazar al petróleo:

Se suele insistir mucho en que adaptar motores de gasolina al uso del gas natural no es demasiado caro, y que por tanto una transición al gas natural como combustible de sustitución al cada vez más escaso petróleo es una buena opción. Quien piensa así lo hace en términos de economía doméstica, sin darse cuenta del gigantesco coste embebido en la actual red de estaciones de servicio. Si se tuvieran que substituir surtidores de gasolina o añadir a las actuales gasolineras surtidores de gas natural comprimido se tendría que hacer una inversión gigantesca en infraestructura. También se requerirían más plantas de almacenamiento de gas y eventualmente plantas de regasificación (coste de más de un millardo de euros por planta) y buques metaneros (200 millones de euros cada buque) para suministrar a los países sin buena conexión por gasoductos. Es más que dudoso que se hagan tan gigantescas inversiones cuando el pico o máxima producción del gas natural (incluyendo no convencional) se espera hacia 2020.

- La electricidad no va a reemplazar al petróleo:

Quien dice eso piensa lógicamente en generar esa electricidad de manera renovable, ya que justamente lo que nos va a faltar inminentemente es energía de origen fósil y nuclear. Pero contrariamente a lo que se suele pensar los sistemas de generación de energía renovable no van a dar nunca una cantidad de energía que se pueda comparar a las de las cuatro fuente principales hoy en día (petróleo, carbón, gas y uranio, que entre las cuatro proporcionan el 92% de toda la energía primera y que se espera que su producción de energía conjunta empiece a declinar a partir de 2017). No podrán porque no tenemos suficiente capital, tiempo, materiales, la escala máxima de implementación es limitada tanto para la eólica como para la fotovoltaica, la eólica tiene un potencial insuficiente a escala global y la fotovoltaica adolece de una baja Tasa de Retorno Energético (TRE) - y en realidad es legítimo plantearse si en una sociedad 100% eléctrica estas fuentes tendrían una buena TRE. Pero aún si apareciera la fuente milagro barata, rápida de implementar, rentable energéticamente y con capacidad de escala de la que aún no tenemos noticia subsistirían otros problemas nada menores. Uno de ellos es que para reforzar la red actual se necesitarían grandes cantidades de cobre (sin él, las pérdidas son excesivas), pero este metal está a punto de comenzar a escasear. Otro, es que se necesitarían sistemas de almacenamiento a una escala muy masiva, algo que es mucho más complejo de lo que podría parecer independientemente de la tecnología a usar (ya sea baterías, bombeo reverso de agua y demás). Pero es que además la electricidad no es un buen vector energético para todos los usos; de hecho, lo es para una fracción limitada de todos los usos de la energía: en España en 2011 la electricidad supuso sólo el 21% de toda la energía final utilizada. Hay muchos usos finales que son difíciles de reemplazar por el petróleo. Primero se tiene que hacer notar que aparte de la quimera absurda del coche eléctrico no se habla ni del tractor eléctrico ni del camión eléctrico ni de la excavadora eléctrica ni en general de la maquinaria pesada eléctrica. No se habla porque no son viables en absoluto: el tamaño de la batería sería varias veces el de la propia maquinaria, y por más del carísimo (económica y energéticamente) grafeno que se quiera incluir la densidad energética de las baterías sigue siendo cien veces menor que la de los combustibles convencionales. Pero es que además es muy difícil hacer altos hornos eléctricos para fundir metal, o hornos cementeros, etcétera. Y es gracias a todos esos usos y maquinaria que la sociedad actual puede funcionar como funciona.

España es un buen ejemplo de que aunque sobre el papel los kilovatios·hora son todos iguales, en la práctica no podemos intercambiar como si tal cosa kilovatios·hora de energía fósil por kilovatios·hora de electricidad, al menos no todos. En España hay ahora mismo 108 Gw de potencia instalada, pero la energía consumida equivale a una potencia media de 32 Gw, y la máxima potencia instantánea requerida fue en Julio de 2008, de unos 45 Gw. Aunque la potencia instalada tiene que ser mayor que el máximo pico de potencia (porque no todas las instalaciones pueden funcionar al máximo rendimiento en todo momento), para cubrir las necesidades de España con el mix actual bastaría con 80 o como mucho 90 Gw. La expansión de la disponibilidad eléctrica no ha sido seguida por un aumento de los usos de la electricidad, a pesar de los altos precios de los carburantes. Al contrario: la caída del consumo de productos de petróleo (por los altos precios y la consiguiente crisis económica) ha conllevado la caída del consumo de electricidad. Así las cosas, las compañías generadoras en España ofertan demasiada electricidad, lo que hace que en algunos momentos el precio del kilovatio·hora en el mercado mayorista sea de cero euros (y es lo que lleva a repetidos llamamientos de la industria para que se reduzca la oferta, lo que el Gobierno parece que finalmente va a aceptar). Todo esto no pasaría si realmente la electricidad pudiese substituir a los combustibles fósiles.


- La energía de fusión o nuclear de 4ª Generación no va a reemplazar al petróleo:
Por el simple hecho de que están orientadas a la producción de electricidad, y por tanto los problemas indicados arriba también les son de aplicación. Al margen, ya sabemos que son tecnologías muy complicadas que quizá nunca lleguen a ver la luz: la 4ª Generación ha sido objeto de costosísimos estudios durante los últimos 60 años sin llegar a prototipos realmente viables comercialmente (incluso el Superfénix tuvo costes elevadísimos), mientras que la energía de fusión podría no llegar a ser viable nunca.

- El hidrógeno no va a reemplazar al petróleo: 
Como vector energético, el hidrógeno es todavía menos eficiente que la electricidad. Es decir, la producción de hidrógeno comporta mayor pérdida energética que la de la electricidad (contrariamente a lo que parecen pensar algunos políticos, no hay minas de hidrógeno puro en este planeta, y el que hay se tiene que producir con reacciones químicas o electrolíticas, consumiendo más energía que la que luego nos va a devolver). El hidrógeno tiene problemas de necesidad de nueva infraestructura y sus costes similares a los del gas natural, y además tiene algunos problemas específicos (como la imposibildad de usar conducciones convencionales de gas porque las corroe, que se requieren contenedores de paredes densas debido a que es muy fugaz, y que las pilas de combustible que usan hidrógeno más eficientes requieren materiales costosos como el platino)

- En realidad, nada va a reemplazar al petróleo:
Tendremos que aprender a vivir sin él, haciendo las cosas a más pequeña escala. Y eso trae problemas bastante más urgentes que tener que prescindir del coche (el planeta no tiene recursos para que se mantengan los actuales 1.000 millones de coches en circulación), sino de dónde va a salir la comida o el agua que necesitamos. Y no hablo de países del Tercer Mundo: el problema va acabar afectando al actual opulento primer mundo. También, que sin un cambio del sistema económico esta crisis no va a acabar nunca.

Sobre la crisis económica:

- Los problemas económicos no van a resolverse con una mejor gestión:

Mejorar la gestión en general y en particular disminuir la corrupción de la vida pública son metas más que deseables y sin duda útiles para aprovechar mejor los recursos existentes... pero eso no aumentará los recursos del planeta Tierra. Y si los recursos básicos para el funcionamiento de nuestro actual sistema económico están empezando a disminuir nuestro sistema económico por fuerza tiene que cambiar. Tanto si nos gusta como si no; nadie está pidiendo nuestra opinión, es una mera cuestión factual. Insistir en la dinámica de los mercados, en la importancia de las variables macroeconómicas, en las oportunidades de inversión, etc, oculta un hecho fundamental, como dice el informe de Tullett Prebon: "La economía es sólo el lenguaje; el contenido es la energía neta".  Toda la palabrería hueca que repiten de manera acrítica los medios, todos los brotes verdes, la austeridad necesaria para recuperar el crecimiento, la mejora de la productividad, la contención de los salarios, los recortes en prestaciones sociales y demás medidas no han conseguido sacarnos de la crisis; al contrario, después de casi seis años nos vemos cada vez más inmersos en ella. Simplemente, porque la crisis es una crisis de recursos, porque no puede haber crecimiento sin crecimiento del consumo de petróleo, de carbón, de cobre, de acero... El ahorro y la eficiencia no tienen sentido en una economía que necesita del crecimiento, y lo que deja de gastar uno lo consume otro, porque hay un incentivo económico en consumirlo (mayor producción, mejores productos...). Si no cambiamos el sistema económico por otro que considere que los recursos son finitos y que la economía es un subconjunto del mundo natural, entonces estamos perdidos.

Pero los medios de comunicación dan mil excusas antes de abordar la cuestión de fondo: no se trata de escoger, porque somos individuos concienciados, la senda del decrecimiento: es que la disminución de las bases materiales de nuestro sistema económico no se va a poder evitar. Esto causa estupor y rechazo en las cancillerías.

Escondemos que no queremos cambiar, y nos engañamos sobre la posibilidad de seguir adelante con un sistema que agoniza. Tenemos que escoger la vida, tenemos que pasar a la acción.

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