dijous, 10 de març de 2016

El 43% de los trabajos en España podrían automatizarse a medio plazo

Article publicat a Iniciativadebate

 
Según un estudio de CaixaBank Research, las nuevas tecnologías asociadas al mundo digital, como el desarrollo del Big data y de la inteligencia artificial, estarían extendiendo la automatización del trabajo también a las tareas no repetitivas, donde las personas han sido hasta ahora difícilmente sustituibles. Esto puede suponer un cambio importante en la empleabilidad de algunos sectores, señalan los investigadores.

Los empleos que destruye el mundo digital

Desde aquella cadena de montaje de Ford a las afueras de Detroit, hace ahora 100 años, la mecanización de la producción no ha dejado de parar, especialmente con la computación y el entorno de trabajo digital. Y sin embargo, la fábrica del mundo, China, no lo ha sido por su maquinaria ni por su tecnología, sino por las condiciones de su mano de obra barata y desregulada. Tanto es así que, según crece la clase media china, la producción se va extendiendo a Vietnam, Camboya, Myanmar o Laos, con una gran población juvenil y sueldos aún más bajos.
Sin embargo, el sociólogo Jeremy Rifkin lleva años pronosticando el fin del trabajo tal y como lo conocemos: “los trabajadores más baratos del mundo probablemente no serán tan baratos como la tecnología que llega en línea para sustituirlos”, dice. Y predice que en el año 2050 solo hará falta el 5% de la población adulta para dirigir y manejar el sector industrial tradicional [1]. Aunque este desempleo estructural, dice Rifkin, es el resultado de una constante sobreproducción en un capitalismo globalizado, la situación tenderá a agravarse con la robótica y ese mundo digital del que Internet tan solo es la punta del iceberg.
Un dossier del departamento de estudios de CaixaBank acaba de ponerle números a todo esto: un 43% de los puestos de trabajo actualmente existentes en España “tienen un riesgo elevado de poder ser automatizados a medio plazo”, señala Adrià Morron [2] La previsión surge al comparar el sistema de trabajo español con los estudios que sobre esta temática se estan realizando, y que permite pronosticar el riesgo de la pérdida de empleos en distintos países, como refleja el siguiente gráfico:
En un principio, explica Josep Mestres Domènech, otro miembro del equipo de investigación, los avances tecnológicos han contribuido “a intensificar la desigualdad de rentas entre los trabajadores”, provocando una mayor polarización en el mercado de trabajo “al aumentar la dispersión salarial, beneficiando a los trabajadores que realizan tareas menos sustituibles o más complementarias a esos avances tecnológicos (y en detrimento de los que realizan tareas más repetitivas y, por tanto, más automatizables, normalmente en ocupaciones intermedias)” [3].
Tradicionalmente, señala Morron, para que un robot realizara una tarea, era necesario que una persona entendiera la secuencia de pasos necesarios para llevarla a cabo y fuera capaz de especificarlos claramente. Sin embargo, el desarrollo del Big data y de la inteligencia artificial estarían extendiendo la automatización también a las tareas no repetitivas, como la conducción de vehículos (el automóvil sin conductor de Google) o el diagnóstico médico (el robot Watson de IBM): “Gracias al big data, los robots disponen de una gran base de datos con la que experimentar y aprender qué algoritmos funcionan mejor. Además, pueden compartir sus experiencias y, así, aprender de los errores y aciertos de otros”, explica Morron. “Se están produciendo mejoras tecnológicas que van a permitir la robotización de tareas no repetitivas que hasta el momento eran del dominio exclusivo de las personas”, concluye.
Carl B. Frey y Michael A. Osborne, de la Universidad de Oxford, han identificado tres grupos de tareas que la tecnología no debería ser capaz de desempeñar en las próximas dos décadas: percepción y manipulación en entornos desordenados, inteligencia creativa (hacer una broma) e inteligencia emocional (persuadir a alguien). De esta forma han podido calcular la probabilidad de que cada profesión pueda terminar siendo automatizada midiendo la importancia de estas tareas en el desempeño del trabajo. El estudio realizado por CaixaBank Research ha utilizado esa clasificación para delimitar el riesgo de automatización en 485 profesiones en España. Este cuadro refleja el riesgo en algunas de ellas:
A pesar de que la robotización y digitalización de la economía no tiene por qué suponer siempre la desaparición de los empleos, es un claro síntoma de la empleabilidad en unos u otros sectores. Así, al vincular el riesgo de automatización de las tareas en distintas profesiones y la posible pérdida real de empleo en dichas actividades, el resultado es el siguiente:

Mientras científicos (creatividad) y gerentes (interacción social) presentan poco riesgo de automatización en las próximas décadas, los administrativos y administrativas se ubican en el grupo de alto riesgo. En ese sentido, explica Adrià Morron [4], el mundo digital parece que va haciendo prescindibles a ciertos profesiones cualificados como el analista financiero o el economista, mientras que aquellas en las que la interacción humana y la creatividad tienen más importancia (médicos de familia o músicos, por ejemplo) son las que están más protegidas.

Notas

[1Jeremy Rifkin (2004). “El fin del trabajo: nuevas tecnologías contra puestos de trabajo : el nacimiento de una nueva era”, Grupo Planeta (GBS), pág. 22
[2Adrià Morron Salmeron (2016). “¿Llegará la Cuarta Revolución Industrial a España?”, Informe Mensual IM02, febrero 2016.
[3Josep Mestres Domènech (2016). “¿Cómo aprovechar el impacto positivo del cambio tecnológico en el empleo?”, Informe Mensual IM02, febrero 2016
[4Ibídem.

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