dissabte, 19 de març de 2016

DIGITALIZACIÓN: ¿NUEVOS MODELOS SOCIOECONÓMICOS, NUEVOS DESEMPLEOS?

Extracte de la Conferència organitzada pel Club de Roma a Barcelona, el 15 de marzo de 2016 lloc de celebració: Palau Macaya, Paseo de Sant Joan, 108, Barcelona

LA DIGITALIZACIÓN Y SUS CONTROVERSIAS En la actualidad ya es un lugar común el resaltar que una de las fuerzas más determinantes sobre la situación económica y el empleo disponible en el futuro es la digitalización de todos los ámbitos de la vida económica, social, política y ciudadana. Se entiende así la digitalización como el resultado de la confluencia de dos procesos. El primero basado en el desarrollo de cinco áreas de conocimiento (microelectrónica, comunicaciones, arquitecturas de computadores, software y robótica) y el segundo fundamentado en cinco cambios económico-sociales imparables (universalidad de lo digital, uso masivo de memorias baratas y rápidas, hábitos de ubicuidad y movilidad, capacidad de recombinación del conocimiento y efecto red). De esta forma la digitalización, que está modificando la naturaleza misma del trabajo, está siendo un foco de atención estratégico en un número creciente de foros, como ha ocurrido recientemente en la cumbre de Davos del pasado enero. Al hilo de la presentación del e-book Desempleo y Bienestar en la era digital, del Profesor Martín Quetglas, la Oficina del Club de Roma en Barcelona ha considerado de interés iniciar con ello un ciclo en el que se enmarquen algunas de las consideraciones más relevantes sobre este fenómeno. Y en el que se integrarán próximas sesiones sobre las múltiples temáticas que surgen ante la diversidad de aplicaciones de la digitalización en los más variados ámbitos.
18.30 - 18.35 H. PRESENTACIÓN

· D. Jaime Lanaspa. Presidente de la Oficina del Club de Roma en Barcelona.


8.35 – 18.40 H. Un e-book para iniciar el debate: DESEMPLEO Y BIENESTAR EN LA ERA DIGITAL (de Martín Quetglas).

· D. José Manuel Morán. Club de Roma.


18.40 - 20.00 H. EXPECTATIVAS E INCERTIDUMBRES DE LA DIGITALIZACIÓN

· D. Guillem López Casasnovas. Catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra.

· D. Pere Homs. Director del Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña.

· D. Gregorio Martín Quetglas. Catedrático de Ciencias de la Computación de la Universidad de Valencia.
Presentación de la Conferencia por parte de Jaime Lanaspa

Dos aproximaciones hegemónicas a la ética del trabajo en el mundo occidental (y por ello, hegemónicas mundialmente), la de raíz cristiana: trabajar como forma de participar en la obra de Dios, un camino trascendente a la dignidad de la persona; y la de raíz marxista: trabajar como forma de autorealización, de construcción de la sociedad.

En las dos existe de alguna manera una pulsión por la construcción de una buena sociedad, donde se cumpla que:

- se da una subsistencia digna
- existe un rol identificable y socialmente reconocido

Hoy se da un doble cuestionamiento de las dos éticas hegemónicas:

- el trabajo ni permite una existencia mínimamente digna ni aporta reconocimiento social.

Estamos ante una nueva realidad social, la del “working poor”, la del trabajo que no permite salir de la pobreza, la del trabajador que piensa “ojalá fuera un mileurista”, cuando hasta hace bien poco ser “mileurista” estaba cargado de sentido peyorativo.

Una nueva realidad social que se ve doblemente atenazada por los bajos salarios y por la precariedad: en España existen algo más de dos millones de trabajadores que alternan empleo y desempleo rotando sin parar de puestos de trabajos con contratos que no superan los 3 meses.

¿Existe una 4ª Revolución Industrial? Al margen de la procedencia de hablar de una 4ª revolución, los hechos son:

- incrementos del volumen de datos disponibles, Big Data
- Digitalización / Automatización
- Robotización

Que se correlaciona con:

- Incremento del paro
- Decremento del empleo digno
- Incremento del working por

En España es pero, si cabe, debido a:

- No se ha producido un necesario cambio de modelo
- No ha aumentado, ni cuantitativa ni cualitativamente, la educación

Según los últimos estudios elaborados en EE.UU., el 43% de los trabajos actuales son susceptibles de ser suprimidos por la automatización o la robotización.

El problema radica más en la distribución de roles (qué nuevos roles y quién y cómo se ocuparán) que en la forma de producir, es más político y social que técnico.

Dos alternativas:

- Neoludismo
- Actitud activa y positiva (mensaje de esperanza)

Presentación por parte de José Manuel Morán

Estamos ante una revolución de múltiples caras, que exige múltiples formas de aproximarse y múltiples métodos de análisis.

Precaución con la denominada economía colaborativa y los impuestos: el mayor “hotel” del mundo, AirBnB, apenas si paga impuestos en relación a los beneficios reales de la suma de todas las operaciones, y lo mismo para Uber, etc

Otra precaución: los costes medioambientales. Cuando Obama solicitó a Alibabá que incluyera en sus prioridades temas medioambientales, Alibabá contestó que ellos apenas si consumían energía en proporción al negocio que promovían… lo que no dijeron era la energía que terceros si consumían en razón a las transacciones que Alibabá promovía.

Gregorio Martín Quetglas[1]

Jobless recovery [2]

Tomando 1947 como base 100, hoy el “family income” (mantengo los términos en inglés, pero no recuerdo si los datos están referidos a nivel mundial o a nivel de EEUU) está en 200, el “employment” en 300, el “GDP” en 350.

¿está relacionado el jobless recovery con la automatización?

GMQ remite a una carta de un grupo de tecnólogos, economistas e inversores publicada en el MIT Technology Review:


(nota de Rafa: en la siguiente tabla no existe una relación horizontal, todas las áreas de conocimiento inciden en mayor o menor medida en los distintos cambios expresados)
Áreas de conocimiento
Cambios sociales y económicos
microelectrónica
universalidad de lo digital
comunicaciones
uso masivo de memorias baratas y rápidas
arquitecturas de computadores
hábitos de ubicuidad y movilidad
software
capacidad de recombinación del conocimiento
robótica
efecto red

Desde el punto de vista de la productividad, es preciso focalizar nuestro análisis en los dos últimos cambios: la recombinación entre especialidades (el impacto que la robótica puede tener en la medicina, mutando algunas de sus prácticas, por ejemplo) y el efecto red (visible, especialmente, en el mundo de las aplicaciones para plataformas, donde una innovación encuentra rápidamente respuesta, tanto en su uso: adquisición por grandes actores, como en su metabolización: rápida aparición de alternativas).

El mensaje “tranquilizador” de que el desarrollo de las áreas de conocimiento traerá consigo “nuevos servicios generadores de empleo” parece superado por la aplicación de la digitalización al propio sector de servicios.

Datos en España.

Empleos en 2007: 19,2 M de trabajadores


Empleos en 2013: 16,3 M de trabajadores

La pérdida de prácticamente 3 M de puestos de trabajo puede ser explicada de la siguiente manera:

- Aproximadamente el 50% por la bajada del PIB

- ¿EL resto? Un incremento de la eficiencia en términos de digitalización y organización.

Es difícil deslindar qué cantidad obedece a la digitalización y qué a las mejoras organizativas.

Pero no cabe duda de que la digitalización baja costes y elimina servicios:

Producto digital
- Autoservicio
- Desintermediación
Economía a demanda
(más que colaborativa)

- Actualizable
- Ubicuo y accesible
- Coste marginal casi 0

- se aprende fácilmente
- desaparece la cadena de intermediación

(Ikea y el auto-cobro)
(Reserva de aviones, hoteles, excursiones…)
(usa la desesperación del free lance)

- pone en contacto
- gestiona el pago
- traspasa responsabilidad de la garantía de calidad

(Uber: valorada en 50.000 M de dólares)


Dos efectos de fácil observación:

1)   sustitución del empleo en el entorno de servicios (cajeros en autoservicio o gestión de viajes)
2)    Autoservicio digital: la digitalización no sólo sustituye a las personas, sino que cambia sistemas y hábitos:
a.   Desintermediación y “autotrabajo” a cargo del consumidor
b.   Monopolización de los servicios gratuitos (sólo existe como práctico monopolio, porque sólo puede existir, un Facebook, un Google…)
c.   Economía “colaborativa”, pero de peaje

El famoso “43 %” de trabajos que son sustituibles por la automatización o la robotización hace referencia a EEUU, único país donde existe una base de datos de más de 900 definiciones de puestos de trabajo con un alto nivel de detalle de las actividades desarrolladas (llamada O*NET: https://www.onetonline.org/, Occupational Information Network), lo que permite analizar el impacto que en cada una de las actividades tiene la automatización o la robotización.

Informe del Deutsche Bank en Davos (junio 2015): “la fuerza laboral va a ser cada vez menos necesaria para mantener y aumentar los niveles de producción. Esto ya está comenzando a ser un factor evidente en varios países que siguen creciendo sin la necesidad de crear empleos y subir salarios. Este profundo cambio conllevará con toda seguridad inmensos cambios económicos e implicaciones sociales […] a largo plazo [este cambio] puede desestabilizar los mercado y la economía al completo. De hecho, la desaparición del trabajo en unas sociedades que se han basado en el propio trabajo ya no es sólo un problema económico, es un problema social y político mucho más amplio. Es una crisis que afecta a nuestro sistema de valores
Cuatro “R” para afrontar lo que el futuro nos depara:

Relajación: la sociedad, o sea: nosotros, deberíamos afrontar la necesidad de trabajar con menos ansia. La meritocracia debería dejar de ser un eje de valores.

Reeducación: debemos educarnos en habilidades horizontales (generalistas) que nos permitan transitar entre diversos trabajos, pero también en habilidades verticales (especialistas) para poder competir.

Reparto del trabajo: debemos repartir el empleo, que no las ocupaciones. Una ocupación de ocho horas puede y debe ser dividida en dos empleos de cuatro horas, por mucho que esto ponga los pelos de punta a los empleadores.

Redistribución fiscal: debemos encontrar nuevos nichos susceptibles de generar impuestos, y uno de ellos bien puede ser el producto digital gratuito ¿por qué no un impuesto sobre el uso gratuito del producto digital?

Pere Homs

La robótica tiene un diferente impacto en las grandes empresas, en las pymes y en las empresas de servicios. Hoy por hoy, prácticamente toda la robótica está en las grandes empresas, pero a no dudar alcanzará a las otras áreas.

El parque mundial de robots es de 1.500.000. Es decir, sólo hay un millón y medio de robots en la industria “manufacturera” de mercancías.

La proporción es de 60 robots por cada 10.000 trabajadores en industria “manufacturera” de mercancías, un 0,6% de penetración. Evidentemente, muy baja como para pensar que, hoy por hoy, la robótica sea la responsable de la disminución de los puestos de trabajo

¿Qué pasaría si se multiplicara por 10, si del 0,6% pasara al 6%?

En el 2015 se instalaron 260.000 nuevos robots, y siguiendo la tasa de crecimiento prevista, en 2018 habrán más de 3 millones de robots instalados[3].

En España, debido principalmente a la industria de automoción, tenemos unos 30.000 robots instalados, lo que viene a significar aproximadamente un 1% de los puestos de trabajo en la industria “manufacturera” de mercancías.

En China la penetración es del 0,3%.

El coste de un robot se sitúa de media en los 30.000 €, su puesta en marcha (gadgets, software, implementación…) suma unos 60.000 €, en total: 90.000 €. Dado que trabajan 24/24, y por compararlo con un puesto de trabajo de 8 horas, el coste de transformar un puesto de trabajo humano en un robotizado es de 30.000 € de inversión.

(Nota de Rafa: PH no especificó el coste de mantenimiento ni de reposición)

En el mundo existen 4 grandes empresas de robots: dos en Europa y dos en Japón. Las 7 u 8 siguientes se pueden considerar de segunda división. Al margen, existen una 15 de menor tamaño super especializadas.

“Internet de la máquinas” Una revolución dentro de una revolución.

Con el internet de las máquinas se puede extraer mucha información (los sensores más sofisticados, como cámaras de captación de imágenes, estás entre 1 y 2 $ la unidad) que permite ajustar el comportamiento de los robots. Por el mismo medio se puede actualizar el software sin necesidad de proceder a costosas acciones o interrupciones.

Futuro:

- I.A. que aporte flexibilidad y menor necesidad de reprogramar
- robótica colaborativa, no sólo con otros robots, sino principalmente con el ser humanos para suplir con la inteligencia adaptativa del ser humano la “tontería” de los robots.

Futuro hoy aún lejano:

- que la I.A. permita que los robots “invadan” los puestos de trabajo de los servicios (no consideramos servicios, por ejemplo, los médicos o asistenciales: el sistema Davinci, de cirugía robótica, tiene otra consideración: más que sustituir, llegar donde el ser humano no puede llegar, microcirugía de precisión)

Aunque ya existen robots que “atienden” en múltiples tiendas, su cometido, más que atender, es obtener datos de la interacción con el cliente.

La robótica de los servicios empieza a formularse en:


- el ámbito doméstico (no confundir con el “rumba”, eso no es exactamente un robot)
- el ámbito del entretenimiento.
- Bancos y tiendas (“su cometido, más que atender, es obtener datos de la interacción con el cliente”)

En la robótica acabará pasando lo que ha ocurrido con los móviles, que cuando se generalicen será más importante la plataforma que las apps, y quien mandará será quien imponga su plataforma, ya que las apps para robots padecerán lo que las apps para móviles ahora padecen: “una innovación encuentra rápidamente respuesta, tanto en su uso: adquisición por grandes actores, como en su metabolización: rápida aparición de alternativas”.

Guillem López Casasnovas

¿qué queremos decir cuando nos referimos al “bienestar de las personas”?

¿Cómo decirle a una persona que una innovación es para su “bienestar” si a la vez puede atentar contra su puesto de trabajo?

Estamos ante un momento de maduración del proceso tecnológico: la curva de productividad de la innovación está cediendo.

En la actualidad se dan dos tipos de innovaciones, la incremental, cuyos incrementos de productividad van a la baja, y la disruptiva, que si comporta un salto en la productividad, pero que a diferencia de la incrementar no se puede planificar.

La innovación disruptiva puede generar tanto bienestar como malestar. Por ser disruptiva promueve la existencia de un solo ganador (winner-takes-all market), que lleva implícita la distorsión de la distribución de la renta y de un aumento de la precarización.

Un error de visión de lo que ocurre lleva a que el 60% de los encuestados piense que la suerte es la razón fundamental, sino la única, del éxito. Con razón o sin ella, estos saltos disruptivos (su impacto en las rentas) abonan de alguna manera posicionamientos contra la teoría del esfuerzo.

Keynes y las 15 horas.

¿Por qué falló en su previsión? Según el antropólogo americano David Graeber, la razón está en el consumismo, que ha provocado que tengamos que crear/aceptar trabajos innecesarios (bullshit jobs [4]) para poder “pagar” el consumo.

En EEUU, y apoyado por Obama: asegurar salarios en empleos con riesgo de desaparecer por un motivo u otros. Teorizado por Robert Schiller[5] (el economista del que dicen que previó la crisis actual), se trataría de un seguro que cubriría el 50% de la diferencia entre el anterior salario y el nuevo salario (siempre menor, tal y como nos dice la experiencia). Este seguro se cubriría con algo semejante a una cotización sobre el sueldo actual, una especie de impuesto finalista.

La realidad nos indica que la posibilidad tecnológica de que las pymes vendan a clientes lejanos queda prácticamente anulada por la existencia en internet de canales de distribución maduros que o bien expulsan o bien no permiten la aparición de nuevos actores. Inclusive la banca se ve amenazada (Google, Facebook, Amazon, e-Bay, y ahora las llamadas fintech; una vez más, las plataformas parecen imponerse sobre los servicios)

Es necesaria una doble estrategia en gastos e ingresos:

Ingresos:

- Sobre la externalidad negativa de la tecnología (Nota de Rafa: en el sentido, como ya dijo otro ponente, de la destrucción de empleo por el auto-trabajo, especialmente en su impacto en la cadena de la intermediación): Impuesto sobre móviles, tablets…
- Incremento enorme sobre las ganancias de Capital realizadas (o sea, no reinvertidas en economía productiva), que podría llegar a ser del 60 o 70%

Gastos:

- Renta Ciudadana. La situación de paro que se prevé en un futuro lleva a plantear una Renta ciudadana o renta básica. Propone algún tipo  de cotización o de seguro  para cubrir las diferencias entre los salarios de salida y los de reingreso al mundo del trabajo, siguiendo el modelo propuesto por Robert J. Shiller comentado anteriormente [5].

- Mayor énfasis en las Políticas de Formación, a cargo del subsidio de desempleo. Modulación de las políticas públicas: Los subsidios de desempleo y las políticas de formación deberán cambiar mucho respecto a cómo funcionan ahora ya que va  a ser  complicado calcular las cotizaciones y los impuestos, dado que la historia laboral de cada persona como asalariado, autónomo y parado será muy más compleja debido a las discontinuidades laborales que se prevén.

Se debe considerar que el impacto de las nuevas tecnologías afecta de forma diferente según dónde ponemos el foco del análisis: Puesto de trabajo (con resultados dramáticos, asociados a la pérdida concreta del mismo por la aplicación de las TIC), Empresa (con resultados también dramáticos, pero en sentido contrario: si no se aplican las TIC, la empresa puede desaparecer), región infranacional (en unas zonas las TIC pueden generar paro, pero en otras generar empleo: véase dentro de Alemania las distintas regiones), país (sobran ejemplos) y mundo. Las políticas deben de ser necesariamente distintas para dar respuesta a cada nivel.

Turno de preguntas:

Ante la pregunta de cómo se debe entender la relación economía colaborativa y TIC, Gregorio Martín Quetglas apunta unos interrogantes:

- Relación economía colaborativa e impuestos. Es necesario abordar la necesidad de que la economía colaborativa (y no sólo la que llamándose colaborativa es “a demanda”) participe en los impuestos: el riesgo es obvio, pues a medida que la ec. colaborativa/”a demanda” crece, los impuestos decaen.

- (Nota de Rafa, perdí algo de lo que dijo…[6]) GMQ hace referencia a algo que Larry Summers ha dicho hace poco sobre innovación no competitiva

- Se habla mucho de prosumo y del empoderamiento de los prosumidores (consumidores proactivos), pero se explica poco que el prosumo, necesariamente, lamina empleos. No entramos en valorar el prosumo, sino la falta de conocimiento sobre su existencia.

Ante la pregunta de por qué todas las exposiciones son más bien negativas o pesimistas, sobre todo teniendo en cuenta que las dos revoluciones industriales se saldaron con un crecimiento del empleo hasta entonces inédito, Jaime Lanaspa (Club de Roma, capítulo español) contesta que no es factible establecer comparaciones entre las llamadas primera y segunda revolución y el proceso actual, entre otras cosas porque aquellas revoluciones industriales crearon trabajo en el ámbito de su propia revolución y con independencia del que pudieron destruir, mientras que la actual es precisamente porque destruye a través de la productividad que tiene razón de ser llamada revolución. Prosiguió indicando que en la conferencia habían aflorado muchos puntos e interrogantes, y que cada uno de ellos era merecedor de una nueva conferencia, y que espera poder dar continuidad a esta charla en un futuro próximo.

Ya fuera de tiempo, solicité venia para apuntar que había echado en falta en la conferencia incluir el tema de la deuda, pues aunque entendía que no se puede establecer una relación de causa efecto en ninguno de los dos sentidos entre TIC e incremento de deuda, alguna relación o implicación, en mi opinión, debía existir. El hecho de pasar de los años 50-80 de una deuda global mundial (pública y privada) entorno a 120-130% del PIB a estar ahora rozando el 300% debía ser considerado, a mi modo de ver, algo a ser tratado. Solicité que, en el caso de que esta conferencia tuviera continuidad, tuvieran a bien incluir la deuda, sus motivos y fundamentos, en el futuro. La contestación fue totalmente positiva tanto de la mesa como del público, y pude departir con dos ponentes (GMQ y JL) durante unos minutos sobre el tema.



[2] Nota de Rafa: http://www.businessdictionary.com/definition/jobless-recovery.html, “fenómeno económico, donde después de experimentar una recesión, la macroeconomía comienza a crecer de nuevo (es decir, la recuperación), mientras que los niveles de desempleo se mantienen constantes o siguen aumentando. Aunque es un término acuñado oficialmente en la década de 1930 por el New York Times, ya se daba en muchas recesiones y recuperaciones de los últimos siglos recuperación sin empleo, donde la tasa de desempleo necesitaba en ocasiones varios años para recuperar los niveles previos a la recesión.”
[3] Nota de Rafa:  Europa supera las 328.500 unidades instaladas, destacando Alemania con 140.000 robots, seguida de Italia con 61.500, Francia con 33.000 y España con cerca de 31.000.
[4] Nota de Rafa, ver http://strikemag.org/bullshit-jobs/ David Graeber es profesor de Anthropología en London School of Economics.
[5] Nota de Rafa, ver http://www.nytimes.com/2016/03/13/upshot/how-wage-insurance-could-ease-economic-inequality.html?_r=0
[6] y no encuentro ninguna referencia en san google excepto esto: http://www.wipo.int/wipo_magazine/es/2015/06/article_0004.html 

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