divendres, 11 de novembre de 2016

Cambio climático, 'un cuento chino'

Article publicat a El Mundo

MEDIO AMBIENTE

Donald Trump pondrá a un escéptico del calentamiento global al frente de la Agencia de Protección Ambiental


Planeta humo
CARLOS FRESNEDA
La elección de Donald Trump ha irrumpido como un tornado en la Cumbre del Clima COP22 de Marrakech. Todos los esfuerzos logrados en los últimos años para crear un mínimo de consenso pueden saltar por los aires de la noche a la mañana tras la elección como presidente de EEUU de un recalcitrante escéptico que ha llegado a considerar el cambio climático como un "cuento chino". Literalmente.
"El concepto de calentamiento global fue inventado por los chinos para lograr que la industria norteamericana dejara de ser competitiva"... Eso es, ni más ni menos, lo que dejó escrito en piedra @realDonaldTrump, que no ha ocultado en Twitter su desdén por las energías renovables: "Las turbinas de viento son la peor amenaza contra las águilas calvas y las águila reales... Lo que dicen los medios sobre el calentamiento global es ficción".
Aunque más preocupantes que sus palabras son ya los hechos consumados, como su decisión de poner al frente del equipo de transición de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) al escéptico mayor Myron Ebell, que condenó en su día la decisión de Obama de ratificar el Acuerdo de París como "una clara usurpación inconstitucional de la autoridad del Senado".
Técnicamente, Trump no puede dar "marcha atrás" a esa decisión en los próximos cuatro años. Pero nada podrá impedir un sabotaje desde dentro del acuerdo, ignorándolo directamente o -lo que es peor- torpendeándolo con una votación simbólica en el Senado donde la mayoría republicana disparará a discreción.
Y si Estados Unidos pisa el freno, otro tanto cabe esperar de China, la máxima responsable de emisiones de CO2. Y si eso ocurre, los esfuerzos por subir al carro a India y al pelotón de los países emergentes saltarán por la borda. Y hasta la Unión Europea, debilitada por el Brexit, se puede llegar a replantear sus propios objetivos. Y el Acuerdo de París -pese a ser "legalmente vinculante"- acabaría en papel mojado.


Trump y sus asesores no acaban de creerse que el aumento de las temperaturas puede llegar este año a 1,3 grados con respecto a la época preindustrial, para superar primero el "techo" de los 1,5 grados y finalmente la "línea roja" de los 2 grados.
"Puede que haya habido un poco de calentamiento, pero está por ver si lo han causado los humanos", sostiene el escéptico Myron Ebell, la mano derecha de Trump para cuestiones ambientales, que estará arropado en el Departamento de Energía por un lobista de los combustibles fósiles, Mike McKennan, vinculado a los hermanos Koch y a Dow Chemical.
El objetivo de Trump será recorrer a la inversa, con una serie de órdenes ejecutivas, todo el camino avanzado por Obama en los últimos años, empezando por su Clean Power Plan: la piedra angular de la transición energética en EEUU.
Desde Marrakech, los expertos prefirieron no cargar las tintas de antemano y vaticinar un cambio de rumbo en las políticas anticipadas por Donald Trump, a la vista de las señales inequívocas que están mandando los mercados: las nuevas inversiones en energías renovables superan ya con creces a las inversiones en energías fósiles en todo el mundo.
La costarricense Christiana Figueres, máxima artífice del Acuerdo de París, expresó su esperanza en que el nuevo líder norteamericano sepa ver "más allá de la política nacional" y reconozca la necesidad de "modernizar el sistema energético y la infraestructura por el bien de la economía norteamericana, del crecimiento y de la creación de empleo".
"Es lamentable que el próximo presidente de Estados Unidos no haya entendido aún que estamos ya en el camino para dejar atrás las energías fósiles", dijo por su parte Ulrika Aarnio, portavoz de la Climate Action Network (CAN). "El mundo ha decidido dar un giro energético y no debemos tener miedo a un cambio por este resultado electoral. Más de un centenar de países han ratificado ya el Acuerdo de París, y ese impulso va a continuar, al margen de quién sea el presidente de los Estados Unidos".
Trump ha prometido entre tanto dejar la protección del medio ambiente "en manos de los conservacionistas y no de "los activistas radicales que están poniendo a este país es una situación de desventaja". El principal "nido" de activistas, a los ojos del nuevo presidente es precisamente la EPA, creada por su predecesor Richard Nixon en 1970 ante la creciente preocupación sobre "el impacto de los humanos en el medio ambiente".
El pasado mes de octubre, el propio Trump anticipó que su intención era "eliminar entre el 70% y el 80% de las regulaciones de la EPA". Los ecologistas norteamericanos temen sin embargo que su verdadera intención sea desmantelar la Agencia de Protección del Medio Ambiente y propiciar una marcha atrás de más de cuatro décadas
en terrenos que van desde la contaminación urbana a la protección de los ríos y las costas.
"Hace frío en Nueva York y estamos a últimos de julio ¿Dónde diablos está el cambio climático?", puede leerse en otro de los famosos twitters del escéptico @realDonaldTrump. Su triunfo huracanado mantuvo en vilo durante toda la noche a los expertos del clima en Marrakech; entre ellos, la nueva máxima responsable de la ONU Patricia Espinosa, que reconoció las "implicaciones serias" de las elecciones norteamericanas, no sin antes defender la "legitimidad" del Acuerdo de París: "El tratado está ya en vigor. Lo que tenemos que hacer es permanecer vigilantes y activos".
Después de felicitar a Donald Trump por su victoria, el presidente de la COP 22, el ministro de exteriores marroquí, Salaheddine Mezouar, ha querido dar un mensaje tranquilizador a la comunidad internacional: "La cuestión del cambio climático trasciende a la política y atañe a la preservación de nuestro modo de vida, de nuestra dignidad y del único planeta en el que todos vivimos. Creemos que todas las partes debemos respetar nuestros compromisos, dentro del marco del esfuerzo común.
La Presidencia continuará con el diálogo y la movilización para seguir los progresos ya realizados con todas las partes, en el marco de un espíritu de inclusión y determinación, especialmente con la nueva administración de los Estados Unidos de América".

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